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Foto(s): Cortesía

Miscelánea: El mariachi de mi tierra

Redacción

Leonardo Pino

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El mariachi es una música tradicional y un elemento fundamental de la cultura del pueblo mexicano. El vasto repertorio de los mariachis abarca canciones de las diferentes regiones de México, jarabes, minués, polcas, valonas, chotis, valses, serenatas, corridos y canciones tradicionales de la vida rural. La música mariachi moderna ha adoptado otros géneros musicales como la ranchera, el bolero ranchero, e incluso la cumbia colombiana.

El mariachi, una de las expresiones culturales y musicales más representativas de México, fue declarado Obra Maestra del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad en el año 2011 por la UNESCO, y el 21 de enero quedó instituido como el Día del Mariachi.

Símbolo de identidad mexicana y herencia del mestizaje, está compuesto por un grupo de intérpretes que ejecutan diversos géneros de la música popular y tradicional, desde jarabes y sones, hasta boleros y canciones de moda, con temas que refieren, principalmente, al amor, la tierra y la mujer, entre otros.

“El mariachi erróneamente se ha concebido como un fenómeno cultural exclusivo de la identidad mestiza”, escribe el etnomusicólogo J. Arturo Chamorro Escalante en su libro “Mariachi antiguo, jarabe y son: símbolos compartidos y tradición musical en las identidades jaliscienses”.

Añade que, para la tradición de los músicos de principios del siglo XX, mariachi fue el conjunto para bailar, más que para escuchar, como actualmente se presenta. Asimismo, propone la existencia de varios tipos de mariachi antiguo: indígena, mestizo y mestizo de Los Altos de Jalisco.

“La importancia del mariachi en las regiones indígenas se advierte desde la contribución que los propios músicos indígenas hacen en el estilo y técnica de ejecución de los instrumentos de cuerda, particularmente el violín, así como en los variados repertorios que se exponen entre sones de corte de danza y los géneros de carácter social, como el corrido, la polca y las canciones en lenguas indígenas” explica.

A la riqueza multicultural que posee esta manifestación, se suman los aportes de los pueblos afrodescendientes, que según el etnomusicólogo están presentes en la corporalidad y el sentido del ritmo en la música y el baile de los sones y jarabes, así como en la musicalidad y sensibilidad de la cultura ranchera.

La llegada de ensambles jaliscienses de Cocula y Tecalitlán -municipios considerados pioneros del mariachi- a la Ciudad de México, marcó el inicio de un movimiento migrante, que luego se extendería a todo el territorio nacional. Dos ejemplos fueron el Mariachi Tapatío Marmolejo de José Marmolejo y el Mariachi Vargas de Silvestre Vargas, que abonaron a la creación del modelo urbano de esta figura.

Las nuevas agrupaciones mariacheras ampliaron el repertorio a otros géneros musicales, acompañando a figuras del cine nacional de la Época de Oro, como Jorge Negrete, Pedro Infante y Javier Solís. Además, implantaron el traje de charro o “de gala” a su indumentaria, que se conserva hasta nuestros días, convirtiéndose en uno de los emblemas mexicanos por excelencia en el mundo.

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Para la UNESCO, que declaró al “Mariachi, música de cuerdas, canto y trompeta” Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, “su música transmite valores que fomentan el respeto del patrimonio natural de las regiones mexicanas y de la historia local, tanto en español como en las diversas lenguas indígenas del oeste del país”.

El comité de la UNESCO decidió reconocer al mariachi, entre otras consideraciones que estuvieron a discusión, porque ha sido transmitido de generación en generación, ha recreado a nuestra gente en celebraciones festivas, religiosas y sociales y ha reforzado el sentido de identidad de nuestro pueblo y de las comunidades mexicanas en el extranjero.

La influencia musical del mariachi ha trascendido nuestras fronteras y se ha extendido a países de todos los continentes; actualmente es valorada – por ejemplo- en Venezuela, Colombia, El Salvador, Estados Unidos, Viena, Japón, Egipto y Francia, entre otros, donde el mariachi ha sido integrado con ciudadanos de esos países.

Si bien existe consenso que la cuna del mariachi es Jalisco, “de Cocula es el mariachi y de Tecalitlán los sones”, también es una expresión importante en todos los estados del país. Respecto al origen de la palabra mariachi, hay dos versiones: Una sostiene que el vocablo viene del francés mariage (matrimonio), aunque el origen francés está descartado, ya que  mucho antes de la invasión francesa a nuestro país, la palabra mariachi ya aparecía en distintos documentos.

La segunda versión indica que proviene del nombre de la madera (mariache) con que se construían las tarimas donde se bailaba. Otros estudiosos atribuyen su origen de la unión de la palabra mestiza castellana María, que nace en Cocula, Jalisco, y del vocablo shi, procedente de la lengua coca, para designar a la música que se interpretaba en honor a la Virgen María durante las fiestas patronales.

Respecto a los instrumentos que ejecutan los mariachis, estos pueden variar, pero siempre suenan el guitarrón, la vihuela, la guitarra, la trompeta, contrabajo (o tololoche)  y algún violín; otros conjuntos incluyen metales, cuerdas en varias tonalidades y, en ocasiones, arpa.

El maestro José de la Colina recuerda que “hay unas cuantas hermosas piezas de mariachi: la tradicional “La Negra” o la esperpéntica “El zopilote mojado” o la simpáticamente cursi “La Bikina”, etcétera. Hay, además, y ya en el nivel de la música culta, esos "Sones de Mariachi" a toda orquesta que compuso Blas Galindo para resucitar y hacer bailar a los muertos y cuyo único defecto es estar tan oídos y reoídos en la radio cultural como los del también excelente e igualmente trillado "Huapango de Moncayo”.

Por todo ello, y por mucho más: ¡Que viva el mariachi, alma de la alegría nacional!

MEMENTO

19 de enero de 1811: El virrey Francisco Xavier Venegas ordena en bando que se quemen públicamente los manifiestos de Miguel Hidalgo.

19 de enero de 1926: Nace en Dolores, Hidalgo, el compositor mexicano José Alfredo Jiménez.

20 de enero de 1821. Vicente Guerrero rechaza el indulto ofrecido por Iturbide; no obstante, ofrece apoyar el plan para consolidar la Independencia de México.

20 de enero de 1913: Muere en la Ciudad de México el grabador José Guadalupe Posada, uno de los más importantes grabadores mexicanos, cuya fama trascendió nuestras fronteras y quien supo captar con realismo la vida cotidiana del México porfirista y popularizó el personaje de la calavera Catrina.

20 de enero de 1925: Nace el poeta y revolucionario nicaragüense, Ernesto Cardenal.

21 de enero: Día del Mariachi.

21 de enero de 1769: Nace Ignacio Allende, militar insurgente y patriota mexicano.

23 de enero de 1989: Muere el gran pintor Salvador Dalí.

25 de enero de 1882: Nace Virginia Woolf, escritora inglesa.