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Foto(s): Cortesía

Miscelánea: Cultura y economía

Luis Ángel Márquez

Leonardo Pino

 

El concepto de economía cultural o economía naranja define la relación entre ambas disciplinas y los sectores que atienden las demandas del consumidor por diversión, ornamentación, estudio, ocio, etcétera. Es decir, está relacionada con las industrias culturales, industrias creativas e industrias del entretenimiento.

Las áreas generales y específicas, que integran el sector de la economía cultural, son las siguientes:

* Artes plásticas y fotografía: comprende dibujo, pintura, escultura, grabados, fotografía, además de bienes y servicios auxiliares como museos o fototecas.

* Artes escénicas y espectáculos: incluye la danza, el teatro y espectáculos (incluidos los deportivos).

* Música y conciertos: donde se encuentran las industrias relacionadas con el sector de la música, esto es, la industria del disco, la fabricación de instrumentos musicales y la elaboración de bienes y servicios auxiliares como las fonotecas.

* Libros, impresiones y prensa: referido a la industria del libro, periódicos, revistas, publicaciones periódicas y otros productos editoriales como postales, carteles y calendarios, además de agencias de noticias, librerías, bibliotecas y hemerotecas.

* Medios audiovisuales: que comprende la industria del cine, video y televisión, radio, videojuegos, bienes y servicios auxiliares como videotecas o cinetecas, además de internet.

* Artesanías y juguetes tradicionales: comprende el uso de diversos materiales como la alfarería, vidrio, madera, fibras vegetales, entre otros.

* Diseño y servicios creativos: incluye el diseño gráfico, textil, de modas, joyería, informático, de sonido, arquitectónico y servicios de publicidad.

* Patrimonio: material (lugares históricos), inmaterial (por ejemplo, las tradiciones, gastronomía, lenguas y dialectos), y natural (por ejemplo, las reservas naturales o jardines botánicos).

La economía naranja es aplicada para conocer y optimizar el funcionamiento del sistema económico del sector cultural, la producción de bienes y servicios culturales y el comportamiento de los agentes, consumidores y actores institucionales asociados.

Y de acuerdo al Banco Interamericano de Desarrollo, comprende “el conjunto específico de actividades basadas en la creatividad que, de manera encadenada, permiten que las ideas se transformen en bienes y servicios culturales, cuyo valor está determinado por su contenido de propiedad intelectual”. 

La economía cultural acrecienta –de manera permanente- su potencial e importancia en las economías estatales. El desarrollo de este sector significa la creación de riqueza desde la creatividad y cultura. Cada vez más, las economías urbanas y regionales se nutren de manera importante de la economía cultural, que es vista como una gran oportunidad de desarrollo que aprovecha la enorme riqueza en propiedad intelectual, talento, conectividad y herencia cultural.

Este fenómeno es visible a través del aporte -no solo cultural, sino económico- del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), porque además de contribuir a la identidad y al estudio de nuestras culturas, es un organismo que genera derrama económica.

El INAH tiene bajo su resguardo un total de 191 zonas arqueológicas en todo el país y una paleontológica, así como una red de bibliotecas en 26 entidades y un valioso conjunto de museos. En el año 2019, anterior a la pandemia, atendió a más de 27 millones de visitantes -de los cuales, siete millones eran extranjeros-en las zonas arqueológicas y museos.

Teniendo en cuenta estas consideraciones y ejemplo, el próximo gobierno del estado deberá ser leal -en esta materia y en todo el ejercicio del gobierno- a uno de los principios rectores de la Cuarta Transformación: "No dejar a nadie atrás, no dejar a nadie fuera". Consecuente también con “no robar, no mentir y no traicionar al pueblo”, el nuevo gobierno tendrá la obligación –moral y política– en el área cultural, de promover la difusión, el enriquecimiento y la consolidación de la diversidad cultural de Oaxaca.

Esto llevará a las instituciones del Estado a trabajar en estrecho contacto con la población para conocer de primera mano sus necesidades y aspiraciones en materia cultural, y a hacer partícipes a las comunidades de las regalías que su producción cultural genere.

En consecuencia, la presencia y actividad cultural institucional deberán estar presentes en los pueblos, comunidades y los barrios más afectados por la pobreza, la desintegración social y familiar, las adicciones y la violencia delictiva.

De lo contrario, será un gobierno más, otro igual a los anteriores.

EX LIBRIS

En "El valor de la cultura", los compiladores se han propuesto analizar “las dimensiones del mercado como régimen material y simbólico. Se  trata de un esfuerzo por conceptualizar el hecho de que los discursos estéticos y culturales, así como los sujetos que los producen y ponen en circulación, circulamos  en el mercado de la cultura y en la cultura del mercado, dentro de la vasta cultura económica y la globalizada economía cultural del capital”.

(El valor de la cultura; Luis E. Cárcamo-Huechante et al; Beatriz Viterbo Editora, Buenos Aires, Argentina, 2007).

LA VENTANA

Pablo Neruda: El vuelo (frag.).

“El alto vuelo sigo / con mis manos: / honor del cielo, el pájaro / atraviesa /
la transparencia, sin manchar el día. / Cruza el oeste palpitando y sube / por cada grada / hasta el desnudo azul / todo el cielo es su torre / y limpia el mundo con su movimiento. /
(…) flecha y flor es el pájaro en su vuelo / y en la luz se reúnen / sus alas con el aire y la pureza”.