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La ingenuidad del VAR

Foto(s): Cortesía
Redacción

Por Rafael Alfonso

 

La copa del mundo de este año ha sido cuestionada como nunca, a pesar de que su larga historiano ha estado exenta de polémicas, sin embargo, ante ellas, siempre se le había dado el beneficio de la duda, ponderando, incluso a regañadientes, la presunta imparcialidad de los organizadores y el interés por el juego limpio.

A medida que se fue estableciendo la jerarquía de los participantes, la FIFA comenzó a cuidar a las selecciones estelares con el fin de conservar el interés hacia el final de la justa. Esto se hace,en primera instancia, con la organización del calendario de juegos y después, sobre el terreno de juego con un sesgo arbitral que cuida, por ejemplo, a los jugadores alemanes del embate de los entusiastas camerunenses; a los franceses, de la inexperiencia estadounidense o a los brasileños, de la tosquedad escocesa. Podríamos decir que esto se hacía hasta concierto pudor, y cuando se llegaba a cometer un error arbitral, se recurría la disculpa del error humano, y a lo que seguía.

Los tiempos han cambiado

Por lo mismo, resulta de escándalo la forma en que la FIFA ha decidido proteger a toda costa la figura de Lionel Messi para encumbrarlo, al menos así lo parece, como el mejor jugador de todos los tiempos. Claro que esto no estaría discusión si no tuviera enfrente la figura de Edson Arantes do Nascimento, el tres veces campeón.

Hasta el momento, Lionel Messi no es más que uno de 471 futbolistas que han sido campeones del mundo en la historia del fútbol. La única forma de hacer frente a la proeza de Pelé es resultando campeón en este y en el siguiente torneo mundialista, muchos se preguntan: ¿lo logrará? Por desgracia, la FIFA, movida quizá por intereses políticos y económicos bastante poderosos (sin descartar que también pudiera haber intereses personales, cómo la desmedida admiración que el presidente de este organismo profesa por el argentino) ha decidido apadrinar a Messi para ayudarlo a cumplir ese anhelo, aún en contra de su obligada imparcialidad. 

En el siglo pasado una afirmación así no podría tomarse en serio, pero, en los actuales tiempos,con tecnología de punta, Inteligencia Artificial, decenas de cámaras apuntando al terreno de juego, grabando segundo a segundo cada jugada y un sistema llamado VAR, que puede hacer revisiones de cada acción más precisas que una radiografía, es difícil creer que, los árbitros se equivoquen de manera ingenua, siempre a favor del mismo beneficiario.

Si el debut de la selección argentina en este torneo se hubiera sancionado conforme a reglamento, los últimos cuatro goles del argentino no existirían, porque tendría que haber sido expulsado y además no debió alinear el partido siguiente. Sin embargo, Messi acaba de convertirse en el mayor anotador en mundiales. Detalles como este se están haciendo costumbre cuando se habla de la Argentina de Messi e Infantino.

El eterno “pan y circo” 

Ahora bien, todo tiene un porqué. De alzar la cuarta copa mundial, el presidente Milei (socio estratégico de Estados Unidos en el Cono Sur) tendría un respiro, pese a todo lo impopular que pudiera resultar su gestión. El psiquismo de una masa conformada por millones de fanáticos argentinos estaría feliz si, sea como sea, su selección le brinda una alegría más y lo mismo ocurriría con las fanaticadas de todo el orbe. Mientras, aquel país es azotado por políticas neoliberales, que amenazan, no solo el empleo y la vivienda de millones, sino también el territorio.

Un aficionado argentino lo resumió muy bien. Cuando se le preguntó: “¿qué prefieres, ser campeón del mundo o que se estabilice la economía de tu país?” sabiamente eligió lo primero. Digo sabiamente, porque eso resultaba mucho más fácil de conseguir. Otros nos conformamos sólo con ser sede de algunos partidos y tener un pato.

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