Herencias | NVI Noticias Pasar al contenido principal
x
niña-pequeña-sueter-grande

Herencias

Primera de dos partes / Mónica Ortiz Sampablo

Soledad había tenido una infancia feliz, pero cuando se hizo mayor y cruzó por su cabeza la idea de hacer familia, le pareció que había sido carente e ingrata. Constantemente rondaba por su cabeza el recuerdo de su primer día de clases en la escuela primaria; su madre le hizo ponerse un uniforme desgastado, que además le quedaba enorme; la ilusión que la acompañó durante las vacaciones previas al inicio de clases decantó en un sinsabor cuando "el ajuar" que le esperaba era el de la hermana mayor; además de desgastado, dos tallas más grandes.

Doña Tere, su mamá, se daba cuenta de que la pequeña estaba a disgusto con las prendas heredadas, así que al menos tuvo el detalle de confeccionarle una pequeña talega para que en ella guardara los colores, además de pedazos de goma y un sacapuntas con forma de pato cuya navaja estaba un poco oxidada. Todo, excepto aquella talega que la acompañó los seis años de la primaria, había tenido usuarios anteriores: la mochila de la prima, la lonchera de la hija de doña Laura, los cuadernos hechos con los sobrantes de los que los hermanos habían usado el ciclo escolar pasado. Lo único que su madre jamás aceptó de uso fue el calzado, porque tenía la creencia de que las enfermedades entraban por los pies y mejor quitaba un poco del dinero destinado a los alimentos para la compra de los tenis y zapatos de sus hijos.

Con el paso del tiempo, Sol se acostumbró a ser destinataria de aquello que tanto a las primas como a sus amigas de la escuela ya no les quedaba; cada vez que le ofrecían una prenda con la trillada frase de “a Paulinita ya le quedan chicos los vestidos, a ti te quedarían perfectos, ojalá no te moleste usarlos”, su madre con amabilidad y una sonrisa de alivio respondía por la niña, decía que para nada le molestaba y se llevaban el botín de ropa sin medírselo, porque Soledad tenía "cuerpo de limosnero". Su madre tenía cinco hijos más, Soledad era la penúltima, definitivamente las ocasiones de estrenar ropa eran nulas.

Continuará el miércoles…

[email protected]