Cae México Tenochtitlan, Huitzilopochtli derrotado por dios extranjero | NVI Noticias Pasar al contenido principal
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La caída de México Tenochtitlan
Foto(s): Cortesía

Cae México Tenochtitlan, Huitzilopochtli derrotado por dios extranjero

Redacción

Después de un largo sitio, asediados por los españoles y sus miles de aliados indígenas, sin comida y  muertos la mayoría de sus guerreros, el 13 de agosto de 1521 marcó el fin del imperio mexica. Tras una heroica resistencia, fue apresado el tlatoani Cuauhtémoc y llevado ante Hernán Cortés, quién “lo recibió con mucha cortesía, al fin como a rey, y él echó mano al puñal de Cortés, y le dijo: ¡Ah capitán! ya yo he hecho todo mi poder para defender mi reino, y librarlo de vuestras manos; y pues no ha sido mi fortuna favorable, quitadme la vida, que será muy justo, y con esto acabaréis el reino mexicano, pues a mi ciudad y vasallos tenéis destruidos y muertos”. (Relación de Alva Ixtlilxóchitl).

Ante este hecho, los mexicas aceptaron que su dios guerrero Huitzilopochtli había sido derrotado por el dios de los extranjeros y ante la orden del tlatoani, dejaron de combatir y se rindieron ante los españoles. 

No se sabe con precisión quien arriesgó el dicho “La conquista de México la hicieron los indígenas y la independencia los españoles”, pero nadie discute la veracidad del dicho. La conquista no hubiera sido posible sin los recursos y los más de 10 mil hombres que aportaron los totonacas, Tlaxcala y Uexotzinco, los otomí, las tribus del sur del valle, y el bando del príncipe Ixlilxochitl, de Texcoco. Era la conquista de México, la cual fue protagonizada por miles de guerreros con rostro y color de piel familiar para los mexicas que gobernaban aquella imponente urbe.

Esa hazaña fue obra de un ejército 99% indígena.

El otro 1% era un contingente de hispanos, esclavos africanos e indígenas caribeños encabezados por un hombre, el español Hernán Cortés.

Nunca imaginaron estos pueblos ni sus líderes que la caída de la gran Tenochtitlán era solo el principio de la conquista de todo el territorio nacional y la consiguiente destrucción de su religión y la ruina de sus culturas.

“El llanto se extiende, las lágrimas gotean allí en Tlatelolco. /  Por agua se fueron ya los mexicanos / semejan mujeres; la huida es general / ¿Adónde vamos?, ¡oh amigos! Luego ¿fue verdad? / Ya abandonan la ciudad de México: / el humo se está levantando; la niebla se está extendiendo (...) / Llorad, amigos míos, / tened entendido que con estos hechos / hemos perdido la nación mexicana”. 

“En tanto que dure el mundo, no acabará, no terminará la gloria, la fama de México-Tenochtitlán”.

Memoriales de Culhuacan