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AGEO: Tras la pista de las haciendas marquesanas

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Foto(s): Cortesía
Redacción

Por Tania Bautista Monroy

En julio de 1529, el Rey Carlos V otorgó a Hernán Cortés el título de Marqués del Valle, confiriéndole dominio sobre el territorio que en ese entonces se denominó Estado del Marquesado del Valle. Dicho territorio comprendió siete jurisdicciones distribuidas en distintos puntos de la Nueva España: Cuernavaca, Toluca, Coyoacán, Tuxtla, Charo Matlazingo, las Cuatro Villas del Marquesado (Marquesado, San Pedro Etla, Santiago Cuilápam y Santa Ana Tlapacoya) y el Istmo de Tehuantepec. Estos últimos puntos ubicados en Oaxaca.

La relevancia comercial del Istmo de Tehuantepec atrajo el interés de la Corona Española, por lo que en 1560 enajenó el puerto y redujo el territorio marquesano al Corregimiento de Jalapa. En dicho Corregimiento estableció Hernán Cortés las haciendas nombradas Tarifa, Chivela y Chicapa, también conocidas como marquesanas. En las primeras décadas del siglo XVII, las herederas de Cortés contrajeron matrimonio con los duques de Terranova y Monteleone, en consecuencia, los bienes del marquesado quedaron bajo la administración de dichos ducados napolitanos.

El Archivo General del Estado de Oaxaca, resguarda documentos que permiten conocer parte de la historia de las haciendas fundadas por Hernán Cortés en Tehuantepec. El primer documento, fechado en 1738, corresponde a un embargo contra los bienes de Pedro Antonio Gaistarro, fiador de José de Arrazate, Corregidor de la Villa de Jalapa y arrendatario de las haciendas marquesanas, quien adeudaba una cantidad por dicho arrendamiento (Imagen 1). Para evitar el embargo de aquello que le correspondía por dote, Isabel de Lorenzana y Guzmán, mujer de Pedro Antonio, solicitó la salvaguarda de sus bienes, entre ellos imágenes religiosas, muebles, joyas y ganado.

Posteriormente, en 1782, Fray Manuel Castellanos, administrador de las haciendas pertenecientes al Convento de Santo Domingo de la ciudad de Oaxaca, denunció a Bartolomé Bejarano (Imagen 2), contra quien se seguía un juicio de residencia por haber concluido su cargo como Alcalde Mayor de la Villa de Jalapa. 

En su denuncia, el administrador dominico acusó a Bartolomé, quien había sido también administrador de las haciendas marquesanas, por robar ganado mayor durante varios años, según lo comprobó con una denuncia de su antecesor, Fray Ignacio de Sandoval, quien en 1774 señaló a José Bejarano, hijo del Alcalde Mayor, y a otros vaqueros de la hacienda de Chicapa, como los culpables de robar vacas de la hacienda de Dolores, perteneciente a la Orden de Predicadores (Imagen 3).

Finalmente, el 7 de junio de 1833, el Gobernador de Oaxaca Ramón Ramírez de Aguilar, emitió un decreto por el que declaró “propiedad del estado las haciendas nombradas marquesanas, censos enfitéuticos y toda clase de fincas que en el estado hasta ahora hayan pertenecido al duque de Monteleone y Terrranova”. 

Derivado de este decreto, José María Gutiérrez de Estrada, Administrador de los Bienes Ocupados al Duque de Monteleone, solicitó al Gobernador de Oaxaca que le entregara “las actuaciones o diligencias que se debieron practicar cuando se ocuparon aquellos bienes, particularmente las relativas a las haciendas marquesanas, ubicadas en Tehuantepec”, por lo que el documento contiene información sobre las haciendas en el marco de su ocupación.

Les invitamos a explorar los fondos que resguarda el Archivo General del Estado de Oaxaca para conocer éstos y más tesoros de la historia oaxaqueña.

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