- El barro se consolida como una opción saludable y duradera
ASUNCIÓN IXTALTEPEC, Oax. – La modernidad está dando paso a la era de lo desechable. Objetos sin esencia inundan el planeta, diseñados para durar un solo uso y terminar en el vertedero. Sin embargo, frente a lo efímero, resiste con fuerza la alfarería: un arte milenario que convierte el barro en cultura y el esfuerzo humano en permanencia.
En un mundo dominado por lo desechable, los alfareros de Asunción Ixtaltepec defienden la salud, el sabor y la permanencia de la cerámica artesanal frente a la invasión de productos industriales.
Mientras el plástico se presenta como una opción barata hoy, su costo para el mañana es incalculable; por el contrario, el barro ofrece un diseño que no caduca.
En el corazón de Asunción Ixtaltepec, sobre la calle que rinde honor al célebre compositor Jesús “Chu” Rasgado, se encuentra el taller de Gami Santiago. Aquí, la lucha contra la industrialización es diaria.
“Definitivamente es una competencia desigual, casi imposible de superar por los precios que manejan los plásticos y las importaciones. En el caso de nosotros, que hacemos loza de buena calidad, el precio es más considerable porque es un proceso largo y artesanal. Ahí vamos, intentando competir”.
El valor de una pieza de barro no es arbitrario; crece desde el momento en que se busca la materia prima. El proceso es arduo; hay que localizar la veta de barro, cavar para extraerlo, transportarlo, machucarlo y colarlo.
Es una cadena de esfuerzo que involucra a especialistas en la mezcla, artesanos del torno y decoradores que dan vida a piezas únicas.
Más allá de la estética, los alfareros subrayan que adquirir barro es una inversión en salud y durabilidad. Existe un secreto que las fábricas no pueden replicar: el sabor.
“El sabor de los alimentos cocinados en vasijas de barro, cazuelas o jarras para el café, tiene un toque especial que viene de la tierra”, afirma Santiago. Al ser piezas libres de recubrimientos químicos industriales, el beneficio es directo para el consumidor.
A pesar de la presión del mercado global, en este rincón de Oaxaca el oficio no muere. El secreto milenario de moldear la tierra se sigue transmitiendo a las nuevas generaciones, bajo la premisa de que lo artesanal, lejos de ser obsoleto, es hoy más moderno que nunca por su sostenibilidad y valor humano.
