En Oaxaca, el arte también se juega con los pies. En el marco de la próxima Copa Mundial de Fútbol 2026, instituciones culturales del estado han apostado por unir diseño, identidad y deporte al anunciar a las y los ganadores de los concursos de balones y calcetas deportivas, una iniciativa que convierte objetos cotidianos en piezas de expresión artística.
La noche del lunes dieron a conocer los resultados de estas convocatorias que reunieron a diseñadores, artistas y público en general en torno a una misma cancha creativa. El jurado, integrado por los diseñadores Carlos Franco, Rosario Martínez y Hazam Jara, eligió por unanimidad las propuestas que destacaron por su originalidad y capacidad de traducir elementos culturales en lenguaje visual.
En el concurso de diseño de balones, el primer lugar fue para María Fernanda Ortiz Sánchez con Vínculo y territorio, una propuesta que evoca conexiones simbólicas con el entorno. Le siguieron José Alberto Ortíz Torres con Bel Ti 260 legado y Andrea Monserrat Sánchez Solano con Juego Menguante, las caras de la luna, piezas que dialogan con la memoria, el tiempo y los ciclos naturales.
Por su parte, en el diseño de calcetas deportivas, Antonio Max Ramírez Brito obtuvo el primer lugar con El sigilo del Códex, mientras que Fredy Adalberto Ramírez Cruz y Jesús Antonio García fueron reconocidos por Calcetas animales fantásticos y Calcetas de palma, respectivamente, propuestas que reinterpretan imaginarios tradicionales desde lo textil.
Más allá del reconocimiento económico, -que incluye premios de hasta 50 mil pesos y la materialización de los diseños-, este proyecto busca llevar el arte a otros territorios: parte de la producción adicional será distribuida en comunidades de Oaxaca, ampliando el alcance social de estas piezas.
Estas iniciativas tienen una raíz profunda en el legado del artista Francisco Toledo, quien desde el CaSa impulsó la creación de objetos utilitarios como soportes de expresión artística. Toledo no sólo diseñó balones y calcetines, sino que convirtió su producción en un ejercicio comunitario: los balones eran serigrafiados y ensamblados en centros penitenciarios, generando vínculos entre arte, trabajo y tejido social.
Siguiendo ese espíritu, las actuales convocatorias no solo celebran la creatividad individual, sino que reafirman el papel del arte como motor colectivo. En Oaxaca, el diseño se convierte así en un campo de juego donde tradición, identidad y contemporaneidad dialogan en cada trazo.
El concurso fue convocado por La Secretaría de las Culturas y Artes de Oaxaca (SECULTA), en colaboración con el Centro de las Artes de San Agustín (CaSa) y la asociación Amigos del Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca (IAGO) y del Centro Fotográfico Manuel Álvarez Bravo (CFMAB).
