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Foto(s): Cortesía

Desde la UNAM, claman por una justicia cultural en México

Agencia Reforma

Ciudad de México.- Con un acaparamiento discrecional de recursos, ausencia de participación y de pluralidad, el proyecto Chapultepec, Naturaleza y Cultura, prioritario para el Gobierno Federal, parece constituir el mayor ejemplo de abuso de la cultura en los últimos tiempos, a decir de la académica Graciela de la Torre.
 
 "¿Qué más paradigmático que eso? (Para) ese proyecto del que ya se ha hablado, que hubo toda una jornada de 'Chapultepec es un escándalo', la comunidad cultural no es tomada en cuenta y no es escuchada", lamenta en entrevista la directora de la Cátedra Inés Amor en Gestión Cultural de la UNAM, a unos días de que México sea anfitrión, la próxima semana, de la Conferencia de la UNESCO sobre Políticas Culturales y Desarrollo Sostenible (Mondiacult) 2022.
 
 "Yo sí estoy convencida de que se necesita un cambio de paradigma para tener debate, cocreación, y para realmente hacer una cultura de paz. Lo que se quiere es la cultura de paz, en vez de un show en el Auditorio Nacional", agrega la funcionaria universitaria en referencia al criticado magno evento del programa Cultura Comunitaria de la Secretaría de Cultura (SC) Tengo un sueño.

En el marco de la Mondiacult, y a invitación de la propia SC, la UNAM ha preparado el Foro Internacional Encrucijadas de la Justicia Cultural, a realizarse el sábado 24 de septiembre en el Centro Cultural Universitario Tlatelolco (CCUT).
 
 Una jornada para reflexionar críticamente sobre las políticas públicas a la luz de dicha noción de "justicia cultural", que a decir de Jacobo Dayán, titular del CCUT, hace referencia a una perspectiva ética, social, plural, y dando voz a los distintos sectores de una sociedad, en lugar de a una narrativa o a personajes predilectos como suele hacerse, quizá en este Gobierno más que en otros.
 
 "Justicia cultural tiene que ver con un manejo ético, plural, con una dimensión de inclusión, en un México muy desigual, muy golpeado, con muchas voces con discursos que han sido minimizados desde la política pública, desde el poder central", refrenda, también en entrevista, el investigador y activista, coorganizador del foro junto a De la Torre y la activista cultural María Minera.
 
 "Lo que estamos viendo es un país de Shangri-La, donde los semilleros artísticos montan un show en el Auditorio Nacional, y entonces ése es el paradigma de la transformación social con base en herramientas de carácter cultural", insiste De la Torre. "No existe el debate, no existe la cocreación, no existe la cogestión. Existe la distribución de una oferta cultural que es asistencialista y vertical".
 

Lo que se observa, añade Dayán, no es una transformación significativa de la cultura en términos de fortalecimiento, empuje y difusión, sino "un manejo político-ideológico del sector cultural, donde se privilegian a ciertos sectores, ciertos proyectos, y se olvida el resto".
 
 "Por ejemplo, la utilización ad nauseam de la tradición oficial, diría yo, de libro de texto cursi, del patrimonio o de la historia de los pueblos indígenas, cuando hoy los pueblos indígenas se encuentran en una marginación, en un acoso brutal", remarca el titular del CCUT.
 
 De ahí la necesidad de poner el foco en el tema de la justicia social en el marco de la Mondiacult, que reunirá en México a 160 ministros de cultura, durante una jornada que arrancará con el acto performático titulado ¿Cómo devolver la cultura a la tierra?, por parte de la Colectiva CroMagnon, a las 10:00 horas.
 
 Le seguirá el conversatorio "Usos y abusos de la cultura en México", con la participación de las académicas Sandra Rozental e Irmgard Emmelhainz, junto con la propia María Minera. Y, por último, la conferencia magistral "Injusticias culturales: Estados, empresas y comunidades", impartida por el escritor, docente y antropólogo Néstor García Canclini.

Contra el militarismo


 En las actividades del foro se buscará abordar, críticamente, una cuestión como la presumida "cultura de la paz", que para la actual Administración parece reducirse a un mero asistencialismo; "entregar una guitarra a un menor de edad en una zona conflictiva no es cultura de paz", subraya Dayán.
 
 "Cuando se habla de cultura de paz en un País que se está militarizando, bueno, pues difícilmente podemos hablar de una narrativa de paz. Es un oxímoron.
 
 "Una política de cultura de paz tiene que estar centrada en el Estado de derecho, en la prevención del delito, en la reinserción social, en la creación de oportunidades, y no en la entrega de una guitarra o una flauta a un menor de edad. O hacer un festival en medio de la guerra", prosigue.
 
 A pregunta expresa sobre la posibilidad de alcanzar una justicia social plena, cuestionamiento que sirve de eje al foro, y qué debería cambiar en las políticas públicas para ello, el titular del CCUT reconoce la aspiración utópica en ello, pero insta a que por lo menos se corrija el rumbo actual.
 
 "De menos enfilarnos en un camino que nos lleve a una pluralidad, a una inclusión, a una ética, a un debate sano en política cultural y artística. Lo que tenemos hoy apunta en sentido contrario", expresa.
 
 "Debe haber una cirugía de fondo, una cirugía redistributiva de recursos, de proyectos, de diversidad de discursos y de voces; escuchar voces, poder debatir y construir conjuntamente las políticas", clama, por su parte, De la Torre.
 
 Los horarios de las actividades del Foro Internacional Encrucijadas de la Justicia Cultural, que además de presencial será transmitido en el canal de YouTube de la Cátedra Inés Amor y en el Facebook del CCUT, pueden consultarse en el sitio de la Cátedra Inés Amor.