Pensar en la posibilidad de que el líder minero por herencia, Napoleón Gómez Urrutia, se convierta en Senador de la República por la vía plurinominal, representa para la directora de la Organización Familia Pasta de Conchos, Coahuila, Cristina Auerbach, una ampliación de su poder que avala a la industria del extractivismo para que arrase con pueblos y el ambiente.
En su visita a Oaxaca para participar en el Segundo Encuentro Estatal: Aquí Decimos Sí a la Vida, No a la Minería, hizo referencia a esas “leyes magníficas” que México tiene “en teoría”, pero que en la práctica permiten que un ciudadano nacionalizado canadiense pueda ser representante popular en México.
“No tiene la residencia, ni siquiera de casita blanca en Las Lomas, no ha vivido en el país, pero para eso está el INE (Instituto Nacional Electoral), para arreglar todas esas cosas. Que esto siga, a mi realmente me parece lamentable”, expresó en una entrevista colectiva.
Un informe que documenta atropellos
Para dimensionar el actuar del líder minero, pidió revisar El carbón rojo de Coahuila: aquí se termina el silencio, un informe planteado desde 2017 que se presentó el pasado lunes en la Ciudad de México con el auspicio de la organización que representa Auerbach y la oficina en México y el Caribe de la Fundación Heinrich Böll.
Y es que ese informe documenta cómo Napoleón Gómez “vendía contratos de protección dentro de Pasta de Conchos”, mediante los cuales, Grupo México le pagaba 300 pesos a la contratista General de Hulla quien a su vez daba el diez por ciento al sindicato minero, cuando los trabajadores estaban registrados ante el IMSS con sueldos de 80 pesos.
“Napoleón cobra 30 pesos diarios por trabajador para no sindicalizarlos”, además de que los emplazamientos a huelga los arreglaba “vendiéndose el único recurso legítimo para parar una mina”, detalló.
Seis días antes de la explosión en la mina 8 que sepulto 65 cuerpos de mineros de Pasta de Conchos, de los cuales sólo fueron rescatados dos, la empresa firmó un convenio que permitía al trabajador recibir 600 pesos, pero el sindicato le quitaba la mitad por “cuotas extraordinarias”.
Se mostró sorprendida que en el caso de Oaxaca que cuenta con 33 proyectos mineros y 300 concesiones en el 5 por ciento de su territorio, el sindicato de Gómez Urrutia sólo tenga un contrato registrado en Oaxaca:
“A mí me sorprende mucho que los trabajadores, sobre todo indígenas, no le importan a Napoleón Gómez Urrutia”, quien suele quedarse callado cuando las empresas canadienses con las que firma contratos arrasen pueblos o el medio ambiente.
“Sólo hace escandalo si la empresa no firma con él”, por lo que consideró que un escañó en la Cámara Alta sólo le daría más poder “y vendrían más empresas canadienses” al país.
