Los recientes fenómenos meteorológicos han provocado derrumbes y deslaves en la entidad por su compleja geografía montañosa y al impacto de huracanes y tormentas.
Se mantiene monitoreo constante de los ríos Tamarindo, Ostuta, Suluapa, El Novillero y Espíritu Santo, los cuales se encuentran en un 50 por ciento de su capacidad.