Una refrescante bebida, el pozontle y el caldo amarillo de pescado capeado, son dos platillos típicos de Oaxaca poco difundidos, pero que encierran tradición, cultura y mucho sabor.
La primera, elaborada por cocineras tradicionales de la Villa Hidalgo Yalalag de la Sierra Norte de Oaxaca, está hecha de cacao y una planta silvestre conocida como Cocolmeca.
Irma Hernández, originaria de esta población zapoteca ubicada a 104 kilómetros de la capital del estado, amasa los dos ingredientes de esta bebida que se convierten en una pasta que será la base para preparar la bebida propicia para la época de calor.
La pasta se vierte sobre una jícara y se disuelve con agua de piloncillo, para después con un molinillo batirla hasta que haga espuma. A esta preparación se le agrega masa de maíz molida sobre metate.
La bebida de origen prehispánico es elaborada y repartida en eventos relevantes como bodas y mayordomías, entre otras.
La preparación de esta bebida llamó la atención de las personas que acudieron al primer encuentro de Cocineras Tradicionales, realizado en la Plaza de la Danza este lunes, y las artesanas se sintieron orgullosas de dar a conocer sus tradiciones.
“Se acercan a preguntar qué es, se les explica y se animan a comprarla, antes de los previsto se acabó la preparación que habíamos hecho, estamos contentas de dar a conocer las tradiciones y costumbres de nuestra comunidad, dijo Irma.
Ataviadas con ropa típica de su comunidad, las mujeres de Yalalag, se mostraron orgullosas de esta bebida, también elaborada por mujeres desde corta edad, mismas que heredaron los conocimientos de sus madres y abuelas.
El amarillo de pescado
Cocineras del Istmo de Tehuantepec, de la etnia ikoots, ubicadas en comunidades San Mateo del Mar, San Francisco del Mar, San Dionisio del Mar y Santa maría del Mar, presentaron platillos como relleno, e puré de papa, mole rojo, garnachas, molotes, guetabingui, camarón, totopo de semilla de calabaza, minilla de pescado y la joya de la corona, el caldo amarillo de pescado capeado.
El mole está elaborado a base de semilla de calabaza, chile huajillo y epazote, lo cual después de asado, se muele y se sazona, es un platillo que se comparte también en fiestas de gran importancia y donde se pone de manifiesto la cultura ribereña de los hombres que pescan y las mujeres que, con los ingredientes de la zona, guisan las salsa que da un sabor tan especial al guiso.
