El 27 de marzo de 1790, Juan Vicente Güemes Pacheco y Padilla, conde de Revillagigedo y Virrey novohispano, envió al Ministerio de Gracia y Justicia de España el proyecto para la creación del Archivo General de la Nueva España, es por esto que en conmemoración de este evento se celebra en México el día del archivista en esa fecha.
El Archivo General del Poder Ejecutivo del Estado felicita a todas las personas que se desempeñan como archivistas y quiere compartir la historia de Adolfo Díaz Martínez, compañero que labora con nosotros desde hace 30 años.
Stella Camargo: ¿Cómo empezamos?
Adolfo Díaz: Por el principio. (risas)
SC: ¿Cuándo nació?
AD: El 27 de septiembre de 1949. En Santo Domingo del Estado, Putla. Ahí viví hasta cuando me vine a pie de mi pueblo a los 19 años, caminé por los potreros y subimos el cerro, venía con mi hermano y un primo, estuvimos todo el día comiendo tan solo un bolillo. Cuando llegamos a Oaxaca preguntamos por trabajo en las casas y en varias partes pero no había nada del campo solo de oficina. Fuimos caminando al centro y pensamos en ir con la policía. Mi primo entró primero preguntando si había trabajo. “Sí hay trabajo, ¿tienen ganas de trabajar? trabajo hay”, nos dijeron los policías, les contamos que no llevábamos papeles, nos contestaron que eso no importaba y nos enlistaron de inmediato, nos dieron una solicitud y vieron que sabíamos leer y escribir, “aquí hay gente que viene y no sabe nada”, dijeron y nos mandaron a volver al día siguiente.
Nos presentamos a las 7:00 de la mañana en ayunas y nos mandaron al Centro de Salud a hacernos unos estudios. Al tercer día también llegamos a las 7:00 y nos dijeron que todo estaba bien con los estudios, que sí había trabajo para nosotros. Entonces nos dieron 2 días para que lo pensáramos bien, “pero el trabajo ya está”.
Con los últimos centavitos comimos un bolillo y ya no había más dinero, al quinto día fuimos a las 7:00 nos dieron los uniformes y nos mandaron de servicio al centro. Hicimos guardias, como 20 días estuvimos haciendo eso, nos separaron, mi primo se quedó en Oaxaca y a mi hermano y a mí nos mandaron a Pochutla.
Nos dieron un oficio con el que nos presentamos a Fletes y Pasajes y así no pagamos nada y nos transportaron a Pochutla. Era la primera vez que iba.
Estando de policía fue cuando vi el mar por primera vez. Me pareció precioso y me metí a nadar. Cuando tenía 23 años me mandaron a Juquila, allí en un operativo me dieron un tiro por la espalda. Me trajeron a Oaxaca y de Oaxaca me enviaron a México. Duré mucho tiempo sin en ser atendido y quedé en silla de ruedas.
SC: ¿Sintió miedo de que su esposa lo abandonara?
AD: Sí, pero le hablé derecho y ella me contestó que se quedaba conmigo hasta el final, hasta la muerte.
SC: ¿Cuándo se casaron?
AD: Ella tenía 16 y yo 19. Nos conocemos desde la primaria.
SC: ¿Entonces cuando se vino a pie a Oaxaca?
AD: Ya estaba casado y tenía a mi primera niña, por eso me vine a buscar trabajo para una mejor vida y tuve el accidente.
A los 12 años de haber ingresado a la Policía y luego luego del accidente me dieron de baja que porque invalido no podía trabajar y no me podían seguir pagando así.
SC: ¿Sin reconocer que su nueva condición era por un accidente de trabajo?
AD: No al contrario, cuando fui a hablar con el abogado del Jurídico de la Policía, me dijo que no podían hacer nada por mí, y que ya estaba mi baja, que eran órdenes del gobernador Zárate Aquino, también fui a hablar a Palacio.
SC: ¿Y pudo hablar con el Gobernador?
AD: No, pero la respuesta fue la misma, eso fue en 1984. Ya me vi en silla de ruedas, solo en Oaxaca con 3 hijas para mantener y sin trabajo.
SC: ¿Qué hizo entonces?
AD: Puse una tienda y así pasé dos años.
SC: ¿Cómo cambió su vida?
Aprendí basquetbol en silla de ruedas y gané premios, medallas y trofeos, gracias a esa actividad deportiva conocí Monterey y Guadalajara.
SC: ¿Cómo consiguió este trabajo entonces?
AD: Alguien me había comentado que fuera al sindicato a hablar con Reveriano Chagoya para ver si él me podría ayudar y así lo hice. Él me preguntó por qué me dieron de baja si eso era un accidente de trabajo, le contesté lo mismo, pero ya había pasado un año de la baja y no se podía hacer nada; entonces me dijo que iba a ver si podía ayudarme a conseguir un empleo y me mandó a volver al mes y así estuvimos un año, yendo de mes en mes hasta que por fin me mandó a ir a la Secretaría de Administración. Era el 9 de octubre porque el 10 octubre de 1986 es cuando me presenté al archivo.
SC: ¿Se acuerda el día? Era un viernes. (Le hice trampa y busque en internet).
AD: No… no me acuerdo.
SC: Sí era un viernes, lo acabo de ver. (Risas)
AD: En la Secretaría me atendió el Lic. José Antonio Hernández Fraguas y me preguntó que sabía hacer, le dije que no sabía hace nada solo ser policía, “pero tengo buenas mis manos y mi cabeza, no tengo estudio, pero puedo aprender a hacer algo. Yo sé que puedo porque en el archivo hay dos compañeros que trabajan en silla de ruedas, ahí están”. Fue como le comenté del archivo, me dijo “ah bueno, ahí vienes mañana”, al día siguiente fui y ya tenía mi oficio hecho para venir trabajar y presentarme.
El archivo fue al primer lugar al que me mandaron y aquí me quedé, aquí trabajaban Cheo y Cornelio, íbamos a jugar básquetbol, a lanzar jabalina y bala, a levantar pesas y corríamos en pista de carreras luego llegó Armando, todos íbamos en silla de ruedas.
SC: ¿Sus amigos sabían que venía a trabajar con ellos?
AD: No.
SC: ¿Cómo fue ese encuentro?
AD: El 10 octubre del 86 me presenté con el Antropólogo Manuel Esparza que era el jefe, él no habla mucho, me saludo y me dijo “pasa con Cheo” que era el encargado.
Ellos no sabían que iba a llegar y se sorprendieron, Cheo me dijo: “¿Adolfo cómo le hiciste para llegar acá?, -“ya ves, ya estoy aquí” le dije, - bueno, me contestó y me dijo que fuéramos a Concentración. “Vas a clasificar los nombramientos del personal de gobierno”.
Me trajo un paquete y me explicó como se clasificaban por categoría o nivel, (auxiliar, administrativo, etc.), y por años; abríamos una carpeta, yo se los pasaba ordenados y él los guardaba en la caja archivadora.
SC: ¿Cuánto tiempo hizo esa labor?
AD: Así duré año y medio. En mayo de 1988 me pasé a encuadernación para ayudarle a la Sra. Emelia Reyes Zárate que estaba con su hermana en esa área, cuando la hermana murió ella se quedó sola, entonces me pidió que le ayudara.
SC: ¿Quién era la hermana?
AD: ¿Armando, cómo se llamaba la Hermana de la Sra. Emelia?
Armando Altamirano: Concepción Reyes Zárate, se fue de incapacidad y ya no regresó.
SC: Qué triste. ¿Cuándo se fue a encuadernación usted ya era de base?
AD: Sí, el 11 de mayo de 1987 me dieron el nombramiento de base y en mayo del 88 me pasaron a encuadernación porque en esa época no estaba el área de restauración.
