¿Qué ha ocurrido con la venta de billetes de lotería durante el confinamiento?

La crisis que ha dejado en México y la que podría dejar en el mundo entero el covid-19 no solo ha sido sanitaria, sino que ya se puede catalogar casi como una crisis económica. Es lo que está por venir y es lo que los grandes especialistas del sector financiero vienen advirtiendo, sobre todo porque ni Gobierno Federal ni empresas terminan de coordinarse favorablemente y dar una respuesta que pueda frenar el golpe. El Fondo Monetario Internacional ya indicó que el PIB mexicano podría caer en un 6,6%, lo que superaría a la media que se espera en América Latina. Además, en el empleo ya se está dejando notar de forma considerable.

Según la Secretaría del Trabajo, desde el 13 de marzo hasta el 6 de abril, las primeras semanas de contagios de los dos meses en los que se lleva conviviendo con el virus, México perdió más de 14.000 empleos diarios. Podríamos estar ante una nueva depresión como la de 2009, o eso es lo que afirma el INEGI en sus datos del 1,6% de contracción de la economía durante el primer trimestre del año, algo que no se había visto desde aquella crisis. Lo cierto es que antes de que llegara esta situación, ya se estaban percibiendo meses de estancamiento que no auguraban nada bueno. Pero muy pocos esperaban esto.

Es evidente que todos los sectores están siendo castigados duramente, pero en algunos lo están pasando peor que en otros. Es el caso de los loteros, los encargados de llevar la fortuna a los mexicanos y las posibilidades de ganar miles de millones de pesos. En el país, la cuarentena ha hecho que hasta el próximo 31 de mayo no se pueda realizar ninguno de los sorteos que estaban programados por parte de la Lotería Nacional para la Asistencia Pública. Todos quedan cancelados hasta nueva orden y será después cuando haya que valorar lo que se hace con los billetes que ya se habían comprado previamente.

El concepto de “Asistencia Pública” implica que gran parte de los beneficios que se obtienen de los casi 135 puntos oficiales de venta que registra el Gobierno de México van a parar en favor de la salud y la necesidad de los mexicanos, por eso es que ha sido polémica la supresión de la lotería. Entre otras cosas porque hay muchos vendedores ambulantes que trabajan de forma independiente y que han visto reducidas gran parte o todas sus ganancias desde que se decretara el aislamiento obligatorio en la República. Los que cuentan con hogar propio pueden sentirse afortunados porque para el resto es una odisea llegar a final de mes.

La Secretaría de Hacienda ha tratado de ayudar a través de la aprobación del Programa Emergente de Apoyo a Vendedores Ambulantes de Billetes. El plan recoge que cada vendedor puede percibir 3.600 pesos mensuales a lo largo de cuatro meses. Según datos del Ejecutivo, la primera ayuda especial de abril fue entregada a un total de 843 vendedores, 440 locales y 403 foráneos, mientras que se preparan para seguir con la cobertura durante las siguientes etapas. Sin embargo, para unos no termina de ser suficiente y para otros se retrasan los pagos y eso provoca un estado muy preocupante para un mercado tan histórico como el lotero en México.

 

Si hablamos de la lotería, hablamos de uno de los juegos de azar más antiguos que se conocen, junto a otros como el Tabas o el Senet. Concretamente, la Lotería Nacional puede presumir de ser la más antigua de Latinoamérica, que llegó al territorio azteca a finales del siglo XVIII gracias a Carlos III de España. Fue en 1770 cuando el monarca la fundó y su sistema supuso una auténtica revolución para Europa, donde ya se celebraban sorteos con anterioridad pero mediante una fórmula distinta. Hablamos de países como Holanda o Inglaterra que se fijaron en México para modernizarse en este sentido.

El 13 de mayo de 1771 está marcado a fuego por ser el día que se celebró el primer sorteo de la lotería en el Ayuntamiento de la Ciudad de México. Se repartieron más de 80.000 pesos y se empezó a construir una tradición que sigue perviviendo en manos de los vendedores ambulantes a día de hoy. Hasta 1950 los sorteos no empezaron a retransmitirse a través de la televisión, pero desde antes ya había empleados que se dedicaban a patrullar por las calles en busca de compradores y clientes habituales.

Esta misma profesión que se ha extendido en el tiempo es la que pide ser ayudada ahora, puesto que muchos de los loteros son personas de avanzada edad y que entran dentro de la población de alto riesgo de contagio y por tanto no saben cuando van a poder salir de nuevo a las calles. En el caso de hacer desconocen el riesgo real que corren al tener que ganarse la vida de esta manera.

Los que sí que pueden estar tranquilos son los jugadores, ya que todo parece indicar que todos los que hayan comprado boletos de cara a sorteos que no se han llegado a celebrar, podrán canjearlos en los establecimientos de lotería por otros de sorteos futuros. Aunque para poder seguir adquiriéndolos cuando el confinamiento llegue a su fin, los vendedores deben subsistir.