VIDEO| Gilberto Ortiz, el mejor sastre de México, es sepultado en la Mixteca de Oaxaca

El cielo prístino de San Andrés Lagunas cobijó una triste despedida, los habitantes de este municipio se reunieron en la explanada del palacio municipal para decir adiós.

Niños, jóvenes, adultos y autoridades despidieron al grande, a quien puso en alto el nombre de su comunidad y de Oaxaca.

Un féretro rodeado de flores blancas estaba postrado en aquel corredor del palacio donde docenas de personas despidieron a don Gilberto Ortiz, considerado uno de los mejores sastres del mundo.

 

Filántropo, perfeccionista, profesional, enamorado de su tierra, de su gente, de sus tradiciones y costumbres. Así describen a Don Gilberto.

“La muerte no mata al que se lleva, mata más al que se queda, hoy despedimos a nuestro amigo”, dijo el edil Pedro Acevedo Palma.

Don Gilberto inculcó valores, amor y respeto a los ciudadanos de San Andrés, él se ha convertido en un ejemplo para los niños y jóvenes, ya que se destacó a lo largo de su vida por luchar por contra la adversidad.

Las personas que lo amaban y querían depositaron su cuerpo en la tierra, su espíritu con Dios y su recuerdo con todos aquellos que marcó en vida.

 

Frondosos árboles de pino vigilan su sepulcro, que será el descanso eterno de aquel hombre que al morir deseó regresar a la tierra que lo vio nacer.

Con aplausos, porras y lágrimas el ataúd descendía de vuelta a la tierra, con la Canción Mixteca a coro. “Qué lejos estoy del suelo donde he nacido, inmensa nostalgia invade mi pensamiento, y al verme tan solo y triste cual hoja el viento quisiera llorar, quisiera morir de sentimiento…”

Deja enorme legado

Sus hijos continuarán el legado del hombre que conquistó al mundo, pero que siempre llevó a Oaxaca en su corazón.

“Mi papá me enseñó muchas cosas, él era un gran hombre y quiero que sepa todo Oaxaca que mi papá amaba esta tierra y su prioridad siempre fue Oaxaca, y esperamos que la gente aprenda de su experiencia de vida”, asegura su hijo Darío Ortiz.

Darío asegura que su padre viajaba por el mundo y en todos los lugares, siempre hablaba de Oaxaca, de sus costumbres, tradiciones y gastronomía, “él siempre andaba invitando a la gente a venir”.

A Don Gilberto le agradaba el frijol molido de la Mixteca y un platillo propio de su comunidad conocido como “tindaca”, además de un buen mezcal.

Entre los proyectos pendientes de Don Gilberto estaba la apertura de un taller de sastrería, para enseñar a jóvenes y becarlos para mandarlos al extranjero.

 

Sus hijos desean edificar un museo en San Andrés Lagunas para que todas las personas conozcan a Don Gilberto, su historia de lucha, sus logros y los premios que adquirió con base en el esfuerzo y dedicación.

“Su deseo era trabajar cuatro años más y venirse a vivir aquí para ayudar a su pueblo”, hoy ya regresó y las tierras que lo vieron nacer serán su descanso eterno.

El pueblo está de luto, un puño de tierra fue empalmado para aquella triste despedida. “No lloren; canten, vamos a demostrarle que estamos contentos porque ya está descansando”.

La señora Rosita, su esposa, asegura que la primera vez que Don Gilberto la llevó a su tierra natal, ella se enamoró de San Andrés y con lágrimas en los ojos, dio las gracias por todo el apoyo a las personas que se encontraban en el camposanto.

Alejandro Ortiz, hijo de Don Gilberto, asegura que su papá creyó en los jóvenes de Oaxaca, y apoyaba los proyectos que tenían que ver con enseñanza, “lo hacía por compartir y que vieran que todos podemos llegar a ser alguien, sobre todo con las carencias con las que él salió de aquí y que a pesar de todo tuvo éxito”.