Una Guelaguetza sin maquillaje en Etla, Oaxaca

Javier Jarquín JacintoJavier Jarquín Jacinto

Jóvenes en el escenario, el grupo infantil y juvenil Guenda Saa Stinú (Raíces Culturales), estuvo a cargo

VILLA DE ETLA, Oaxaca.- En el quiosco de la Villa de Etla retumban sones y jarabes de las ocho regiones de la entidad, las escaleras que usualmente ofrecen espacio para acceder al mercado Porfirio Díaz de este municipio y obtener uno de los mejores quesos en el estado, ahora son las localidades idóneas para que miles de personas disfruten del espectáculo de los Lunes del Cerro alternativo al auditorio Guelaguetza... aquí el tepache y el mezcal se acompañan con el saludo de bienvenida a los visitantes: es la Octava de la Villa de Etla.

Este 30 de julio, el municipio del valle eteco fue alternativa para los oaxaqueños y turistas nacionales e internacionales con el propósito de conocer la multiculturalidad y el jolgorio de las fiestas de la Guelaguetza; al igual que la Villa de Zaachila o San Antonino Castillo Velasco, comunidades que también recibieron a quienes quisieron disfrutar esta tradición

La ubicación fue sin complicaciones para los espectadores y viajeros que arribaron en taxis foráneos a la Villa. Nuevamente el escenario fue colocado sobre la calle Independencia, frente a las emblemáticas escaleras del mercado municipal -donde se rodaron escenas de la película norteamericana Nacho Libre.

¡Inicia la fiesta!

Tras una breve tamaliza para disfrutar más de dos horas de danza folclórica y música de las regiones, los anfitriones organizaron tras bambalinas al grupo infantil y juvenil Guenda Saa Stinú (en zapoteco Raíces Culturales) para iniciar con la tradicional fiesta.

"La Guelaguetza es compartir y es ayuda mutua, la Villa de Etla siempre los recibe a todos con los brazos abiertos", fueron las palabras de bienvenida de Alexandra Michel Torres García, la diosa Centéotl 2018 de este municipio, quien junto a las autoridades municipales dieron inicio a la edición matutina de la Octava del 30 de julio.

"Junto a la edición matutina y la vespertina en la plazuela, se colocaron toldos que albergan la Feria del Mezcal y del Queso; la idea es que vengan y disfruten de las danzas que preparamos, después pueden comer una barbacoa con su masita, nieves o aguas frescas, o degustar el quesillo y los quesos únicos de esta comunidad", destacó la organización de la Octava el presidente del comité de los Lunes del Cerro del municipio, Ignacio Pérez Carrasco.

Al fondo luce la entrada principal al mercado municipal, en remodelación por los daños tras los sismos. FOTO: Javier Jarquín

Ante la ingesta de bebidas alcohólicas y la seguridad pública, el director de agencias y colonias del municipio, Enrique Ayala destacó que la seguridad estaba a cargo de los policías de la agencia municipal y elemenos del municipio de Etla. "También hay unidades de paramédicos y ambulancias para prevenir cualquier caso de insolación o malestar", afirmó el director a cargo de la seguridad.

Juventud en el escenario

Casi como una tradición y representación de la región de los Valles Centrales, la delegación de las Chinas oaxaqueñas fueron quienes abrieron le jolgorio con sus blusas de satín, canastos con flores y brillantes alhajas; el único constraste notable fue la pirotecnia que se evitó porque la seguridad de los integrantes del grupo Guenda Saa Stinú -entre ellos niños de 10 y 12 años, hasta adolescentes de mayor edad oriundos de San Pablo Huitzo.

Con la fuerza y el reconocimiento del verso "¡ya llegaron los de Ejutla!", una de las delegaciones que más aplauzos se llevó fue la de San Vicente Coatlán y Ejutla de Crespo, quienes bailaron el jarabe chenteño, marcado por los icónicos versos "Que te pongo el pie, culebra que no me haces nada culebra…" (de la Culebra), y "Ya pasamos el Jarabe y ora va lo más bonito para empezar a cantar los versos del palomito…" (del Palomo).

Un momento emblemático fue cuando un joven que interpretaba el Fandango zapoteco (de la delegación de Santo Tomás Mazaltepec) perdió uno de sus huaraches y, sin importar el público o los nervios, se quitó el otro para continuar saltando con enjundia.

Tras una gran edición matutina que, se extendió por aproximadamente tres horas, la audiencia se dispersó por los pasillos del mercado municipal donde, además de la gastronomía también hubo una muestra de piezas talladas en cantera, artesanías, curados de mezcal y una muestra de cómo elaboran el quesillo en el municipio vecino de Reyes Etla.

Enredados en el quesillo

Las productoras de lácteos en el mercado municipal mostraron la elaboración del quesillo. FOTO: Javier Jarquín

El Dios nunca muere permanece en el ambiente, fue la pieza que anunció la conclusión de la edición matutina de la Octava; el alboroto de miles de pasos alejándose del escenario, también es indicio para que las productoras de lácteos en el mercado municipal Porfirio Díaz, rompan la cuajada y la fundan en agua hirviendo, la intención: mostrar a los visitantes que en Villa de Etla todavía elaboran el quesillo artesalmente.

Aunque durante fechas festivas el mercado tiene gran afluencia, la realidad es que a lo largo del año las ventas son insuficientes.

Beatriz López López, Virginia Guerrero Martínez, Marlene Díaz Pineda, Verónica Santiago Ruíz y Aurora Vásquez Santiago son algunas mujeres locatarias del mercado municipal que se dedican, por herencia, a la producción de lácteos; todas afirman que el quesillo tiene gran renombre y es un platillo único de Oaxaca, pero que los auténticos productores perdieron la mayoría de las herramientas para hacerlo. Apenas quedan 50 productores en la Villa de Etla.

El principal problema es la capacidad económica para sostener al ganado, cuidarlo y extraer la leche. Sin dinero, el destino del quesillo en los valles etecos es incierto.