Más barato importar maíz a Oaxaca, que producirlo...

La ganaderización de las tierras repercuten también en la baja productividad del agro.

El desfase entre políticas públicas que no corresponden a las necesidades de producción y el desinterés de las autoridades para propiciar el cambio de prácticas de cultivo impide que entidades como Oaxaca produzcan los granos básicos que se requieren para cubrir las necesidades de alimentación.

Así lo afirma el coordinador del proyecto civil Mixteca Sustentable, Gustavo Sánchez Benítez al analizar los resultados de la Encuesta Nacional Agropecuaria (ENA), en su tercera edición (2017), que dio a conocer el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

La información reciente del instituto permite saber que de los 110 millones de hectáreas en el país, el 29.4 por ciento, es decir 32.4 millones de hectáreas son superficie agrícola, siendo mayoritariamente el 79 por ciento las que dependen del agua de lluvia para su desarrollo.

Aunque todavía no tiene datos desagregados por entidad, identifica las principales problemáticas que enfrentan las unidades de producción para el desarrollo de su actividad: el incremento de costos en servicios e insumos, la pérdida de la cosecha o animales por fenómenos naturales como las inundaciones, sequías, heladas y granizadas.
 

Desgaste en suelos

Para Sánchez Benítez son entendibles esas problemáticas porque en determinadas partes del país, como en la Mixteca oaxaqueña, faltan apoyos y los suelos se han desgastado, lo que lleva a los campesinos a ocupar suelos que no son aptos para la agricultura, cerca de áreas con humedad y fuertes pendientes.

La ganadería y la agricultura “en pendiente” hacen que la Mxiteca el índice de erosión más alto en el país, ya que al año se pierden 17 toneladas de suelo por hectárea.

Con esa pérdida de nutrientes y capacidad para cultivar, “la agricultura migra a otros espacios donde al final ocurre lo mismo”, propiciando que en esa región haya lugares en los que se pierdan hasta 50 toneladas de suelo por año.

Calculó que por cada kilo de maíz que se produce en la Mixteca se pierden hasta 20 kilos de suelo, lo que explica el empobrecimiento y la migración.
 

Abandono en el campo

E insistió: “el campo está abandonado” y requiere transformar la política pública que se diseñó varias décadas atrás, cuando la riqueza del campo le permitió pasar a México de un país rural a industrializado.

Con el paso del tiempo “la industria generada fue desmantelada o vendida, dejó de ser competitiva y se tiene otro modelo de economía donde privan otras característica, se agotó en su parte productiva”, además de que la ganadería fue ganando terreno a la agricultura.

“Tenemos un campo tan abandonado que hasta la época actual nos sale más barato importar maíz que producirlo en México”, afirmó el coordinador de una organización especialista en desarrollar proyectos ecosistémicos y que implementa el programa Protierra de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Cuando a los campesinos bien les va, compran maíz de otros lados y cuando no, tienen que recurrir a adquirir maseca o las tortillas de máquina, lo que refleja “una crisis muy fuerte de seguridad alimentaria” en el que se ha perdido el sistema milpa que daba de comer a las familias rurales.

Además, “cerca del 50 por ciento de la producción del maíz es para combustible y para ganado, siendo  cada vez menos el que se utiliza para la alimentación de las personas”