Cumple 86 años el homenaje racial de la Guelaguetza

Se "estrenan" 10 delegaciones
Mario Jiménez LeyvaMario Jiménez Leyva

El Convite, la festiva invitación de los oaxaqueños a su Guelaguetza

El homenaje racial más importante del mundo lucirá en todo su esplendor. A 86 años de creación la Guelaguetza nuevamente hará vibrar al mundo.

“La Guelaguetza es la esencia misma de los pueblos. Es un reflejo del bagaje cultural y fortalecimiento de nuestra identidad”, señaló Fernando Rosales, integrante del Comité de Autenticidad.

En este año, diez delegaciones pisarán por primera vez la otrora rotonda de las azucenas para compartir su cosmovisión, cultura y danza.

Así San Pedro Tapanatepec compartirá el cuadro costumbrista de La lavada y planchada de ropa de San Pedro Apóstol; Salina Cruz con Estampas de Salina Cruz; San Francisco Sola con su Jarabe de la Rosa y Chilenas; Santa María Alotepec con Sones y Jarabes Mixes; San Pablo Huixtepec con las Fiestas del Señor Centurión.

Además Trinidad Zaachila con la Danza de la Pluma, Magdalena Tlacotepec con Festividades en Honor a Santa María Magdalena, San Andrés Zautla con la Danza de los Jardineros, y San Francisco Ixhuatán con su Mayordomía de la Virgen de la Candelaria.

De manera total, son 28 las delegaciones que en este 2018 integran el programa para los Lunes del Cerro del 23 y 30 de julio.

Sismo y fiesta

La Guelaguetza nació en 1932 como parte de las festividades por el cuarto centenario de la elevación de Oaxaca al rango de ciudad. Aquél año también estaba marcado por la desgracia que había provocado un sismo de gran magnitud que devastó la ciudad.

La festividad, no obstante, tiene un antecedente más remoto. De acuerdo con el cronista de Oaxaca, Jorge Bueno, el origen de las fiestas de los Lunes del Cerro, se remonta a la época prehispánica. La cultura zapoteca adoraba a la diosa del Aguay al maíz.

Desde entonces ya había esa idea de festinar con flores en un lugar sagrado que hoy se conoce como el Cerro del Fortín. Con el establecimiento de los mexicas o aztecas, hacia el año de 1486, ocupan el mismo sitio que es el cerro de la Bella Vista, donde retomaron la costumbre zapoteca, el Mexica establece su teocali a la diosa Centéolt.

A través de los años, la fiesta evolucionó de distintas maneras hasta realizarse como hoy la conocemos.

Para Fernando Rosales, la Guelaguetza “ventana al mundo”, es una fiesta viva que está destinada a prevalecer por muchos años más gracias al interés de los pueblos oaxaqueños por formar parte del homenaje racial.

Recordó que el año pasado fueron 83 las comunidades que solicitaron participar en las festividades de los lunes del cerro, en este año fueron 93 las que buscaron estar presentes.