Trinidad Zaachila baila la Danza de la Pluma; presentará su tradición de 80 años en Oaxaca

Trinidad Zaachila baila la Danza de la Pluma
EMILIO MORALES PACHECOEMILIO MORALES PACHECO

Danzantes de Trinidad Zaachila, bajo dos centenarios higos

TRINIDAD ZAACHILA, Oaxaca.- Los pasos de los guerreros zaachileños en su Danza de la Pluma, enaltecen la riqueza cultural del pueblo mexica durante su resistencia a las tropas españolas encabezadas por Hernán Cortés.

 

La agilidad de los danzantes. FOTO: Emilio Morales Pacheco

 

Bajo ese matiz, a uno de los cuadros dancísticos más emblemáticos de Oaxaca -que para muchos simboliza la conquista sobre el pueblo indígena-, Trinidad Zaachila se presentará por primera vez en el Cerro del Fortín, en la celebración de la Guelaguetza.

Establecida en los Valles Centrales de Oaxaca, Trinidad Zaachila fue fundada hace 303 años y desde hace 80 adoptó la Danza de la Pluma como ofrenda a su santo patrón, así como símbolo de orgullo cultural.

“Aquí tenemos la costumbre de bailar por promesa. Lo que se establece son tres años y de ahí nació la iniciativa de algunos jóvenes que querían seguir danzando. Este año, logramos el sueño anhelado de representar a nuestro municipio en la máxima fiesta que es la Guelaguetza”, expresa Javier Antonio Benítez, coordinador del grupo folclórico.

 

Marina o la Malinche es representada con niñas. FOTO: Emilio Morales Pacheco

 

Como parte de la creencia y tradición, la mayoría de los danzantes son iniciados desde muy corta edad. A los cinco años son “ofrecidos” por los padres a la Santísima Trinidad para que representen la Danza de la Pluma durante tres años consecutivos en la fiesta patronal, a cambio de salud o algún otro motivo espiritual.

En un sentido más místico, la Danza de la Pluma también simboliza ocho planetas girando alrededor del sol, los cuales están representados en los dos capitanes de puerta, cuatro reyes y dos teotiles.
 

Ofrenda y ritual

Durante la fiesta patronal de Trinidad Zaachila, la cual no tiene una fecha concreta porque se rige conforme a la Semana Santa, los guerreros representan la Danza de la Pluma durante tres días seguidos, con intervalos breves de descanso.

Es entre mayo y junio, cuando la localidad se viste de fervor en honor a la Santísima Trinidad. La fiesta inicia ocho días antes con el convite, que no es más que el conjunto de baile, comida y bebida que anuncia la celebración. A ello le sigue la calenda, que consiste en el recorrido en las calles, acompañado por música, cohetes y regada de dulces.

En el municipio, ubicado a 25 kilómetros de la capital, la Danza de la Pluma se expresa en 45 y hasta 50 bailes con diálogos entre Moctezuma, el tlatoai mexica y Hernán Cortés, el conquistador europeo.

 

Los penachos de los danzantes llegan a pesar hasta cinco kilogramos. FOTO: Emilio Morales Pacheco

 

¡Oh gloriosa la Santísima Trinidad!

Celebremos su función, porque corresponde así,

para corresponder a tan crecida fineza y comenzar a danzar.

De esta manera inicia la danza, la cual, debido a lo extensa, se desarrolla en dos partes: una, el día de la fiesta patronal y la otra en su octava, es decir, ocho días posteriores.
 

Emblema de los Valles Centrales

En la región de los Valles Centrales de Oaxaca, la Danza de la Pluma es uno de los cuadros más emblemáticos. Al menos unas 16 localidades lo conciben como máxima expresión dancística, principalmente en la Villa de Zaachila, cuna del imperio zapoteca.

Entre los municipios que lo adoptaron como baile central está Cuilápam de Guerrero, Santa María Coyotepec, Zimatlán de Álvarez, Teotitlán del Valle, San Martín Tilcajete, Tlacochahuaya, San Miguel Tlanichico, Núcleo rural La Guadalupe, San Bartolo Coyotepec, Santa María Coyotepec, por citar algunos.

En este 2018, el comité de autenticidad, encargado de la selección de las localidades participantes, determinó que además de Trinidad Zaachila que debuta en los Lunes del Cerro, se presentarán Teotitlán del Valle, San Bartolo Coyotepec y la Villa de Zaachila con la Danza de la Pluma, repartidas en las cuatro ediciones.

 

A corta edad, los niños y las niñas se involucran en la Danza de la Pluma, como una promesa a cambio de salud. FOTO: Emilio Morales Pacheco

 

Un sueño posible para Trinidad

“Yo lo recuerdo, lo veía en la televisión y me preguntaba: ¿Cuándo voy a estar allá? Lo veía lejano. Ahorita que será posible me siento muy contento, no sé cómo describirlo”, expresa José Luis Contreras Castellanos, quien dentro de la delegación de Trinidad Zaachila, es el danzante de mayor edad.

Él tiene 38 años, está dedicado al campo y a la albañilería. Desde los 7 años comenzó a participar, primero como “soldadito” y después como danzante, hasta representar a Moctezuma.

Fiel a su creencia católica, antes de salir a escena portando su traje aterciopelado y el penacho multicolor, hace reverencia a la Santísima Trinidad para ejecutar sus pasos de la mejor manera.

Ya en el escenario, que muchas veces ha sido la explanada municipal de la Trinidad Zaachila, bajo la sombra de los dos centenarios mogotes, su ser parece flotar con la agilidad de los saltos de sus pies. “Es un sueño posible”.