VIDEO| La corteza de Oaxaca tiembla eternamente; hay crónicas de terremotos desde hace 510 años y más antiguas

Oaxaca.- Los datos históricos y la información de los terremotos en la entidad son más viejos que las crónicas del siglo XVI, misma que historiadores y conquistadores escribieron a la Corona Española, estas relatan lo que las culturas prehispánicas vivían desde hace siglos, una continua actividad telúrica que hizo pensar a cristianos más de una vez que era el fin de los tiempos.

Las narraciones incluso dejan a la imaginación un pasado con sismos de mayor intensidad a los contemporáneos, terremotos que como el 7, 19 y 23 de septiembre de 2017, o el reciente de 7.2 grados el 16 de febrero de 2018, ocasionaron desastres naturales que impactaron directamente a la población por las afectaciones.

Los dominicos fueron quienes más experimentaron la destrucción al ver la constante caída de sus templos y casas de novicios, aunque los primeros registros de terremotos fueron recopilados por el historiador y religioso oaxaqueño, José Antonio Gay,  de los años 1507, 1523 y 1542.

Los primeros desastres naturales que cambiaron la vida de los miembros de la orden fueron los ocurridos el 31 de diciembre de 1603 y el 3 de marzo de 1604.

La fe se sacude

Algunas de las narraciones históricas recuperadas por Antonio Gay, rescatan las descripciones del movimiento, la hora del fenómeno y el actuar de la comunidad española, la orden religiosa y el estado de los templos; en aquel momento los reportes de la Colonia sólo servían para intereses de la Nueva España y la evaluación de los daños dejaba los asuntos civiles de lado.

"A las nueve del día fue tan grande el terremoto que sobrevino a esta ciudad (de Oaxaca) y otras comarcas que pareció un día de juicio final; los daños y averías de los edificios de esta ciudad fueron gravísimos por su fragilidad de barro (sic)", la crónica describe la sensación de los habitantes en 1603, y continúa.

"El estruendo de los montes correspondía al de los edificios que todos se sacudían de sus cimientos, cayéndose tantos que la polvareda que levantaba la tierra, confundía la región con el aire, los alaridos de los perros sobresalían entre las voces, gemidos de hombres y mujeres con sus niños, que desamparando sus casas hacían triste y lamentable armonía, que turbaba a los de mayor aliento", después del terremoto de 1604 los dominicanos abandonaron el templo de San Pablo y se re ubicaron en Cuilápam.

Las costas de Oaxaca vivieron tsunamis

En México, la corteza y los mares de Oaxaca se ubican en una región geográfica de alta sismicidad, atrapados entre los movimientos de la placa Norteamericana, la de Cocos y la del Pacífico; son las profundas aguas de este océano las que se han agitado que históricamente están registrados tsunamis y maremotos que afectaron las costas oaxaqueñas.

El gran tsunami mexicano, registrado el 28 de marzo de 1787, fue provocado por un terremoto de 8.6 grados en la escala de Richter con epicentro en el fondo del océano Pacífico; la obra de Gerardo Suárez titulada El gran tsunami de 1787, relata cómo este evento invadió aproximadamente 7 kilómetros de las costas de Pinotepa e incluso en comunidades costeñas de Tehuantepec.

"Peces de extraordinario grandor y conchas nunca vistas, cuya magnitud se ha hecho admirar de todos (sic)", es la descripción que el alcalde de Tehuantepec, Tomás Mollinedo, dio a la Real Audiencia luego del desastre natural.

Curiosamente el 5 de mayo de 1854, un terremoto golpeó fuertemente a las mismas comunidades afectadas en febrero de este año; en aquel siglo los ahora municipios de Jamiltepec, Huazolotitlán, Pinotepa y Juquila vivieron un sismo de 8 grados que provocó severos daños en las viviendas, al igual que agitación en las aguas de bahías.

El último registro de un terremoto que haya provocado la elevación del mar y olas pronunciadas en los puertos, fue el 17 de junio de 1928, cuando un terremoto de más de 7 grados provocó las afectaciones en las costas por el agua.

“500 años de desastres. Crónicas, relatos y estadísticas de sismos en Oaxaca: La evidencia histórica y la recopilación de datos, estadísticas y narraciones de los sismos en el estado”, pueden consultarse en esta publicación que recopila desastres que parten del año 1523 y culminan hasta los temblores de junio de 1999.

La reciente publicación se puede encontrar en la Fundación Bustamante Vasconcelos, ubicada sobre la calle Mariano Abasolo, frente al jardín Antonia Labastida.