La lucha de Santiago Apóstol, Oaxaca

La población teme por la contaminación de la minera a la tierra
Mario Jimenez Leyva Mario Jimenez Leyva

Las prohibiciones de la autoridad municipal para defender su territorio

SANTIAGO APÓSTOL, Ocotlán, Oaxaca.- Una vez que se ha corrido la voz de alerta sobre la intención de la compañía canadiense Fortuna Silver Mines, de obtener una nueva concesión minera en el Valle de Ocotlán, los habitantes de esta comunidad ya empezaron a compartir información y a coordinarse, para evitar su emplazamiento.

Muchas son las causas de su desacuerdo, pero es fundamentalmente, la eventual contaminación al medioambiente, por las experiencias conocidas en el vecino San José del Progreso, donde la empresa canadiense opera la mina La Trinidad, a través de su filial Cuzcatlán.

Además, como comunidad dedicada completamente al campo, no tiene ningún interés en el desarrollo promovido por la actividad minera, por su gran respeto a la madre tierra y al agua.

"Solamente trae muerte"

“Como campesinos, no queremos ese desarrollo, porque la minería solamente trae muerte”, aseguró el presidente de la Coordinadora de Pueblos Unidos por el Cuidado y la Defensa del Agua (Copuda), Ángel Ruiz Méndez.

La oposición de los habitantes de la comunidad –donde la mayoría de ellos hablan el zapoteco–, radica principalmente en la contaminación que causará a la tierra y en consecuencia, a la producción agrícola.

“Para nosotros sería algo grave, porque como campesinos necesitamos de la tierra y del agua. Para nosotros, son elementos principales de nuestra madre naturaleza”, asentó.

Pues, el trabajo en el campo constituye la principal forma de vida para la comunidad, debido a la alta calidad de sus tierras.

“Con la tierra y el agua, subsistimos, sacamos el sustento de la familia. El campo es nuestra única fuente de trabajo”, insistió.

Aparte de esto, lo sucedido en San José del Progreso, por la explotación de oro y plata, ha sido el mejor ejemplo para su desacuerdo.

“Nos hemos enterado que utilizan muchos químicos para limpiar el mineral y que ha contaminado mucho la tierra y los mantos acuíferos de la zona”, indicó.

Recuperar los mantos acuíferos

Aunque lo más grave que originaría la mina, sería el daño a las obras de captación de agua de lluvia que ha hecho la comunidad, para recuperar los mantos acuíferos, ante la sequía de la mitad de la década pasada.

“Si escarban y remueven toneladas de tierra, lo que hemos hecho a fin de asegurar agua para nosotros y futuras generaciones, se perderá completamente. Seguramente el agua se va a ir para abajo y después se contaminará por encima y por abajo”, señaló.

Ante esta amenaza, los habitantes de esta comunidad y los demás integrantes de la Copuda, han comenzado a platicar para trazar una ruta jurídica y evitar el ingreso de la compañía canadiense, a partir de una consulta libre, previa e informada, en caso de que el gobierno federal haya otorgado la nueva concesión.

“Queremos que el gobierno respete los derechos de las comunidades indígenas, que respete la Constitución y el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo, donde nos hacen partícipes de la administración de nuestros bienes naturales”, apuntó.

Empieza a afectar presa de jales

La contaminación que ha empezado a generar la mina La Trinidad de San José del Progreso en tierras de esta comunidad, también ha contribuido para que sus habitantes se opongan a la nueva concesión de Fortuna Silver Mines.

“Decían que su presa de jales (donde se retienen los sólidos y líquidos de desecho de la explotación minera) no iba a contaminar, pero ya varias veces se ha escurrido. Toda esa agua llega al lado sureste de la comunidad, con las aguas negras de Ocotlán”, reportó el campesino Emiliano Sánchez Contreras.

De hecho, la contaminación causada por el derrame del agua de la presa de jales, ha originado ya ciertas afectaciones en el ganado de algunos campesinos.

“Algunos animales se han enfermado, cuando los han llevado a pastorear cerca del arroyo, porque en la minería se ocupan muchos productos químicos. Si eso es ahora, con una mina que no está en la comunidad, no quiero pensar qué pasará con una por acá. Por eso, estamos en desacuerdo, por todos los daños a la salud que causará; uno ya está a medio camino, pero ¿y las generaciones que vienen detrás?”, indicó.

Pueblo campesino

La mayoría de los cuatro mil 220 habitantes, según el Censo del Inegi, tanto de la cabecera municipal, sus agencias San Sebastián y San Lucas, así como en los parajes Las Cruces y Piedra Cuache, se dedican principalmente a la producción de maíz, frijol y hortalizas como ejote, col, coliflor, cebolla, lechuga y rábanos, además de diferentes flores.

La nueva concesión

A principios de este año, Fortuna Silver Mines requirió a la Secretaría de Economía (SE) la entrega de una nueva concesión denominada Monte Albán IV, que abarca una superficie de 10 mil hectáreas, sobre los cuatro municipios más grandes del Valle de Ocotlán, entre estos Ocotlán de Morelos, San Antonino Castillo Velasco, Santiago Apóstol y Asunción Ocotlán.

Aunque también ocupa alguna parte del territorio de los municipios de San Juan Chilateca, Santa Ana Zegache, Santa Lucía Ocotlán, San Pedro Apóstol y Magdalena Ocotlán.