VIDEO| Localizan restos fósiles en Ejutla, Oaxaca; se trataría de un mastodonte

10 MIL AÑOS DE HISTORIA EN SAN MARTÍN
JAVIER JARQUÍN JACINTOJAVIER JARQUÍN JACINTO

Habitantes de San Martín de los Cansecos están asombrados por el hallazgo.

SAN MARTÍN DE LOS CANSECOS, Oaxaca.- Los cambios climáticos drásticos y el fin de la era de hielo marcó el fatal destino de los titanes del pleistoceno, colosales mamíferos como el mamut (Mammuthus) y el mastodonte (Mammutidae) vivieron sus últimos días en el planeta hace 10 mil años, y en los valles ejutecos un paraje es una bóveda del tiempo que durante milenios resguardó bajo tierra lo que parecen ser restos de un mastodonte.

 

La forma de un diente molar se asoma del suelo. FOTO: Javier Jarquín Jacinto.

 

La tierra de minas de oro y cavernas profundas ricas en minerales, también fue el lecho donde fallecieron estos gigantes (de la familia extinta de mamíferos proboscídeos: elefantes); "nunca imaginé que los campos donde jugaba de niño fútbol o béisbol tuvieran tanta historia debajo y a gigantes que caminaron por el planeta", narra Raúl Pérez Vega, habitante de San Martín de los Cansecos, municipio del distrito de Ejutla de Crespo donde se hizo el hallazgo.

El hombre de 32 años menciona que como otros varones también trabajó en las minas que hay en San Martín y San José del Progreso. Fue durante una temporada laboral en el Servicio Geológico Mexicano que obtuvo los conocimientos para distinguir piedras de historia, "durante más de nueve meses estuve realizando muestreos del suelo en Ejutla de Crespo, ahí aprendí de paleontólogos a distinguir fósiles y restos arqueológicos, de piedras y materiales rocosos", destaca Raúl.

El camino hasta el paraje donde están los restos fósiles es una vereda que sube la colina detrás del templo de San Martín, un par de kilómetros arriba se forma una pequeña cañada entre dos campos y un riachuelo se forma con las lluvias, esto pone en peligro las piezas.

Durante la caminata Raúl explica su proceder ante el descubrimiento.

 

Más de 10 mil años de historia existen en esta postal, mastodontes o mamuts dejaron de existir en esta zona. FOTO: Javier Jarquín Jacinto.

 

"Vendrían, pero no regresaron la llamada"

El viernes 11 de mayo se cumplieron nueve días tras el descubrimiento de lo que parecen ser restos fósiles de un mastadonte, según afirmaciones que paleontólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), hicieron tras ver las pruebas fotográficas.

"De inmediato me comuniqué con instituciones aptas y especializadas, cuando marqué al INAH me solicitaron que diera pruebas de los restos, cuando se las envié se mostraron muy interesados porque me dijeron que podía tratarse de fósiles de un mamut o un mastodonte. Finalmente me dijeron que por los molares que se notan lo más probable es que sería el último espécimen", menciona Pérez Vega su actuar, procedente a la ley.

Raúl afirma que el Instituto recalcó que iniciarían las actividades este lunes 7 de mayo.

Dijeron que vendrían a inspeccionar la zona e iniciar con excavaciones, ya es viernes y nunca me volvieron a marcar

 

Academia: Interés puro y verdadero

Ante la negativa de las autoridades oficiales, Raúl destaca que no se dio por vencido y contactó a instituciones académicas para rescatar al mastodonte, ya que las condiciones climatológicas y la exposición al exterior deterioran las partes que se vislumbran.

Contacté a maestros de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), ellos me comentaron que por la ubicación geográfica, la institución pertinente sería la Universidad del Mar (Umar) de Puerto Escondido, ahí contactámos al biólogo Eduardo Jiménez Hidalgo, quien estaba muy interesado en retirar el fósil.

El largo de lo que aparenta ser una mandíbula mide más de 30 centímetros. FOTO: Javier Jarquín Jacinto. 

 

Por último Raúl explica que el maestro de la Umar tiene relación con el investigador, paleontólogo y especialista en paleobotánica de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (Buap), Carlos Castañeda Posadas, quien recientemente ha estudiado fósiles del pleistoceno.

En próximos días un equipo especializado se presentará para inicar las pruebas y determinar de qué espécimen se trata, tras la investigación comenzarían la excavación para desenterrar la historia de colosos lanudos que rondaron por Europa, África y Norteamérica; Oaxaca, no sería la excepción.

ASOMBRO: REACCIÓN NATURAL

El pasado y sus gigantes se imponen...

Una cinta métrica es su instrumento de medición y con ella realiza con gran emoción y aliento los cálculos para imaginar las dimensiones de partes óseas petrificadas y revestidas por capas de tierra; los restos fósiles de un aparente mastodonte están enterrados a cuatro metros de profundidad.

Un aspecto de los restos fosilizados. FOTO: Javier Jarquín Jacinto.

"Cuando trabajé en la mina de oro, y cuando labraba mi campo, siempre pensé en que algún día vería algo brilloso, algo diferente a las rocas y los minerales, pero fue hasta ahora que mi sueño se cumple, definitivamente estos huesos no corresponden a ningún animal de esta era", son las palabras de Miguel Pérez Martínez, un ejidatario en la comunidad San Martín de los Cansecos.

Son ocho metros en los que se ven pequeños huesos y partes más grandes con un pedazo fuera, también hay trozos que cayeron por las lluvias que recién cayeron. La mandíbula tiene aproximadamente 35 centímetros de largo y hasta en la muela se logran ver como residuos, en el molar se ven naranjas y verdes.

Pequeños fósiles están enterrados, otros fueron desprendidos por el paso del tiempo y las recientes lluvias. FOTO: Javier Jarquín Jacinto

"¿Murieron por quedar atrapados en un pantano o una zona fangosa, por el desgajamiento de la montaña y quedar bajo tierra, o habrán sido sus últimos días?", las dudas de don Miguel, como las de un niño, hacen recordar como a los humanos les intriga aún los vestigios de los primeros mamíferos gigantes, del jurásico y sus dinosaurios, del tiempo del hombre en la tierra, que podría ser narrado efímero ante el transcurso histórico del planeta.