Impunes daños de proyectos mineros en Oaxaca

EMILIO MORALES PACHECOEMILIO MORALES PACHECO

Un anuncio de la minera Don David Golden México en el que señala su compromiso con el ambiente,

Con fuertes impactos ambientales y violaciones a los derechos humanos de las comunidades, es como operan los dos proyectos mineros vigentes en la entidad, las minas El Águila en San José de Gracia, Totolapam y la mina San José, en San José del Progreso, Ocotlán.

La observación la hace Neftalí Reyes Méndez, coordinador del Área de Derechos Territoriales de Servicios para una Educación Alternativa (EDUCA), quien reprocha que en ambos casos las autoridades mantienen el mismo patrón de impunidad.

“Hay fuertes impactos ambientales”. Su afirmación la refuerza con la reciente noticia de parte de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), la cual en su momento hizo público que la mina de San José de Gracia no cuenta con la autorización ambiental para operar.

Pese a ello, “sigue operando con una sanción muy pequeña”, por eso Reyes Méndez asegura que “las autoridades actúan con total impunidad, pese a que la ley minera es muy laxa, aun con eso se siguen generando violaciones a los derechos de las comunidades.

Aunque conoce más de cerca la experiencia de la mina que en San José del Progreso tiene la Compañía Minera Cuzcatlán, no tiene duda que por tener las mismas características como el sistema de flotación para la extracción de minerales y que en las zonas aledañas existen tierras para el cultivo de alimentos que se alimentan de los cuerpos de agua a donde llegan desechos de las minas.

“Las autoridades vecinas de San José han denunciado que su agua se encuentra contaminada, hay una emisión de polvos en el ambiente que afectan su calidad del aire; la empresa realizó estudios de exploración en sus límites agrarios y el agua presenta signos de contaminación, una capa de blanquecina, que incluso animales de pastoreo han muerto al beberla”, detalla.

Esa capa blanca se puede observar también en las rocas del río Grande o Verde, en el área donde la mina El Águila desecha agua, sin que quede claro si es de planta de jales mineros.

“Debe ser porque están utilizando sustancias químicas altamente contaminantes que no deberían hacer contacto con las aguas de los ríos ni con la que hay en el subsuelo. Principalmente son aguas que empiezan a escurrirse a través de los patios de flotación de la mina”, advierte.

En el caso de la mina El Águila, su actividad tiene repercusiones en el municipio de Nejapa de Madero, donde los productores de limón reportan que al menos el 40 por ciento de los árboles en 50 hectáreas de huertos se han secado por regarse con agua del río que recibe descargas de dicha mina.

A fin de que se disipe toda duda, el coordinador del Área de Derechos Territoriales de Educa insta a las autoridades ambientales a investigar si esa agua proviene de la presa de los residuos de la mina El Águila y cuáles son las implicaciones al ambiente, principalmente al río y a los cultivos que de eśta se alimentan.

Una muestra de los impactos ambientales que generan los proyectos extractivos en el país es principalmente la contaminación a los cuerpos de agua, sobre todo en lugares que producen alimentos frescos como frutas, verduras y hortalizas.

“Si hablamos que la contaminación está en el agua, tiene que ver con la vida", como ya sucedió en Calpulalpam de Méndez, considerado como "un pasivo ambiental" o en Taviche, sin embargo en los proyectos mineros “las autoridades no han tomado cartas en el asunto”.