Deja mina "tierras flacas" en Nejapa, Oaxaca

Desplome productivo; agua, "con lumbre"
EMILIO MORALES PACHECOEMILIO MORALES PACHECO

Una nata verdusca, obserquio de la mina

NEJAPA DE MADERO, Yautepec, Oax.- Los desechos que la mina El Águila vierte al río Tehuantepec o Grande, en San José de Gracia, han secado el 40 por ciento de 50 hectáreas de cultivo de limón. Esa es la certeza de productores de este municipio: su temor, que el daño se extienda a las 300 hectáreas de tierras de donde extraen papaya, pepino y tomate verde.

Los primeros árboles que desnudó el agua fueron los 450 que, en una huerta de 1.5 hectáreas, tenía Constantino Martínez Miguel. De ese plantío durante una década extrajo limones. Ahora tienen el mismo valor que si estuviera repleta de espinos.

La huerta de Constantino, en el paraje Los Corralitos, a 4 kilómetros de la entrada principal de Nejapa -municipio situado a 130 kilómetros de la ciudad de Oaxaca- se nutría con el sistema de riego que alimentaba el río que “viene de muy lejos”, pero que al pasar por San José de Gracia, en inmediaciones de Totolapa -donde desde el 2010 opera la mina El Águila- cambia sus propiedades por una maldición.

El limón que cosechaba Constantino no se da más. Casi todo el año, pero sobre todo en las temporadas buenas, se cosechaba hasta una tonelada dos veces por semana. La Central de Abasto de la ciudad era el punto de comercialización de esa producción.

Cambiar la siembra de frutas por agave, la solución emergente que encuentran productores. FOTO: Emilio Morales

Por muy barato que estuviera el kilo de limón “saca uno para irse la pasando, pero como ahorita se secaron, no hay nada de producción”. La suya es la única huerta que se ha secado por completo, pero “ya hay otras que se están poniendo mal”.

Entre más los riegan, más se secan

Andrés Romero Omaña no necesita ser ingeniero ni contratar a uno para asegurar que sus tres hectáreas, con mil árboles de limones, terminarán despojados de hojas porque “conforme va pasando el tiempo”, los efectos del agua de la mina que llega hasta aquí “va aumentando”.

Las hojas de los árboles que ahora debieran estar verdes, se tornan amarillas. “Uno que otro limonar ya se ha secado”, dice sin disimular la preocupación de que la producción de este año ha bajado porque, en el 2017 “le echamos más agua contaminada”.

Durante el año pasado a la semana realizaban dos cortes en el huerto, en cada uno obtenían 1.4 toneladas que eran suficientes para llenar 70 arpillas de 20 kilos cada una. Así se mantenían en dos temporadas que duraban dos o tres meses, cinco meses en total al año.

Cultivo de papaya afectado. FOTO: Emilio Morales

No tienen duda, “es un problema del agua porque desde hace dos o tres años es más “salubrica”, cuando se va secando el río y tiene poca agua se siente más porque inclusive deja marcado el terreno, así blanco, como salitroso”.

Malas cuentas

La cuenta de su desventura la lleva Saúl Ramírez Sánchez, un productor que en su huerto de 1.5 hectáreas ya ha identificado 70 árboles secos de los 400 que tiene.

“Se empezaron a secar en 2017, uno que otro, pero este año empezó en serio, va aumentando día con día tres o cuatro, constantemente se están echando a perder”, dice con voz suave, escondiendo la desesperación.

Basta recorrer la huerta para ver la fatalidad que predomina en este pueblo de cuyas tierras la riqueza empieza a ser un fantasma.

“Las tierras van a quedar muertas”, sentencia y cuenta la desventura: “Apenas el sábado llené 40 bultos de 17 kilos de limón” e inevitablemente compara:

“El año pasado podía sacar de la misma huerta hasta 80 o cien por corte porque los árboles estaban cargados, pero los palos enfermos dan poco, el palo bueno es el único que rinde”.

La mina
La mina El Águila es operada desde 2010 por Don David Gold México SA de CV, que pertenece al grupo estadounidense Gold Resource Corporation.
Se localiza en el kilómetro 115 de la carretera federal 190 que comunica a Oaxaca con el Istmo, en San José de Gracia, en San Pedro Totolápam.
Es una de las empresas del sector minero-metalúrgico
Comercializa oro y plata
Cuenta con vetas diseminadas y tres zonas mineras localizadas en San José de Gracia (Totolapam), Guelavila (Cobre Grande) y El Mogote (Albarradas).
¿Qué extrae la mina?
En la ficha de registro del Sistema de Información Empresarial Mexicano, se señala que extrae plomo y zinc.
En Enero de 2017 fallecieron los mineros Daniel Jiménez Ruiz y Roberto Díaz Díaz por un derrumbe y otro por la caída de una plataforma.

 

El agua-lumbre que arroja la mina

Para Isidro Martínez Miguel, quien aprendió a trabajar el campo junto con su padre Eugenio Martínez, cuando llevaba a sus ocho hijos “al terreno”, el río Grande “viene de muy lejos” a alimentar los cultivos, pero es en San José de Gracias donde “empieza la lumbre”, por el agua que sale de la mina.

“La verdad tenemos miedo, qué podemos hacer, si el Gobierno ya dio permisos”, se cuestiona sin vislumbrar siquiera una posibilidad de solución.

Por ahora, su desgracia ha empezado con el limón, “pero tememos que afecte los huertos de papaya, melón, sandía, pepino y al rato termine con todo”.

El color blanco que queda en las piedras del río cuando  se seca el agua que desecha la mina. FOTO: Emilio Morales

¿Todo en orden?

Para el presidente del Comisariado Ejidal, Artemio Martínez Sosa, el “perjuicio” que enfrentan los cultivos de este municipio “lo están haciendo unos tubos de la mina (El Águila) que desembocan al río Grande, las plantas de limón se están secando".

En total son 294 productores registrados y serían 300 hectáreas que terminarían por secarse, puesto que se se riegan con agua del río Grande.

“Se siembra de todo, papaya, miltomate, maíz, frijol, melón, sandía y pepino”, pero por ahora los más afectados son los 50 productores de limón que en conjunto trabajan 50 hectáreas de cultivo.

Cuando hablan de las afectaciones que ocasiona la operación de la mina en San José de Gracia, no mencionan la palabra cierre ni clausura, son mesurados y cautelosos.

Piden planta de tratamiento

El presidente del Consejo de Vigilancia, José Alfredo Olivera García, se anima a pedir que la empresa ponga una planta tratadora de las aguas que desechan directamente al río.

“Si se llegara a comprobar que hay perjuicios, a lo mucho pediríamos una compensación, pero las autoridades de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) nos explicaron que todo está en regla”, expresa.

A pesar de esa explicación oficial, Fidel Díaz Miguel está convencido que la operación de la mina es la responsable del daño que alcanza parte de las cuatro hectáreas que en la agencia de Ánimas siembra todas las variedades de frutas y verduras que puede.

Los cambios en el lecho el río por el paso de los desechos de la mina El Águila. FOTO: Emilio Morales

La tierra como si llevara lumbrePrimero empezó a ver problemas con la papaya. “Hace dos años que la tierra quedaba blanca si se regaba con agua del río, la hoja se secaba todo alrededor, como si le hubiera entrado la lumbre, los árboles no tienen flor porque la raíces secundarias las quema el salitre”.

En el caso de sus árboles de mango criollo, “no cargaron esta vez”. Los mayores que veía como reliquia por tener más de cien años y que le daban hasta dos toneladas por corte, le advierten que se van a secar junto con otros dos que están más tiernos.

La reacción de los productores ha sido empezar a abandonar sus cultivos, sembrar algo de temporal como el agave, que no necesite el agua de riego que alimenta el río porque, a pesar del agua y el fertilizante que reciben, los árboles se secan como si debajo de la tierra hubiera lumbre.

La tierra como si llevara lumbre

Primero empezó a ver problemas con la papaya. “Hace dos años que la tierra quedaba blanca si se regaba con agua del río, la hoja se secaba todo alrededor, como si le hubiera entrado la lumbre, los árboles no tienen flor porque la raíces secundarias las quema el salitre”.

En el caso de sus árboles de mango criollo, “no cargaron esta vez”. Los mayores que veía como reliquia por tener más de cien años y que le daban hasta dos toneladas por corte, le advierten que se van a secar junto con otros dos que están más tiernos.

La reacción de los productores ha sido empezar a abandonar sus cultivos, sembrar algo de temporal como el agave, que no necesite el agua de riego que alimenta el río porque, a pesar del agua y el fertilizante que reciben, los árboles se secan como si debajo de la tierra hubiera lumbre.