Frijol de Tlapacoyan, Oaxaca: afanosa cosecha

MARIO JIMENEZ LEYVAMARIO JIMENEZ LEYVA

La cosecha recién terminó para quienes sembraron con agua de temporal

SANTA ANA TLAPACOYAN, Zimatlán, Oaxaca.- Si las promesas que escuchan en cada campaña política se cumplieran, la producción de frijol negro delgado, característico de este municipio, no habría disminuido hasta en un 20 por ciento en las últimas dos décadas.

La falta de sistemas de riego tecnificado, canales de comercialización y subsidios para combatir la plaga, es la síntesis de las promesas incumplidas que en el alcalde Salomón Quiroz provoca enojo:

“Siempre ponen como bandera al campo, que van a darle apoyo; pero se van, ganen o no, nunca regresan a cumplir; no volverlos a ver es algo que a nosotros nos enoja”.

Frijol en Oaxaca
En 2016 se cosecharon 30 mil 829 hectáreas.
27 mil 69 toneladas de producción.
En Santa Ana Tlapacoyan, sólo 17 hectáreas se siembran de frijol.

 

Optimismo sepultado

Antes que alcalde, Salomón es campesino; sólo dejó de serlo 12 años que vivió en Estados Unidos para que las condiciones de su familia mejoraran. Sólo el recrudecimiento de las medidas migratorias ha frenado que los jóvenes abandonen esta tierra.

La ausencia de quienes migraron antes, se nota en la aridez y el abandono de la tierra y sirven de abono, pero para el declive de las actividades productivas, de las cuales la producción del frijol delgado es la más importante.

Saber con exactitud cuántas hectáreas de estas tierras se dedican a la producción del frijol, no es posible para las autoridades; sólo tienen un cálculo.

“De 600 familias campesinas, al menos 550 siembran frijol; unas más, otras menos”, explica el regidor de Agricultura, Luis Alberto Gómez Martínez, de los pocos cargos que hay en un Ayuntamiento en Oaxaca.

Recién hace unas semanas, a finales de marzo, terminó la cosecha. Él se encarga de comercializar casi siete toneladas que produjeron en seis hectáreas, cuyo usufructo servirá para reparar el templo católico dañado por los sismos de los últimos siete meses.

Venta directa, la opción para quien produce frijol. FOTO: Mario Jiménez

La venta es lenta, apenas cinco toneladas, muchas por kilo porque la gente de la población o de otra cercana es atraída por la característica del grano, al que conocen como de siete caldos, porque basta agregarle agua y volverlo a hervir para que siga espeso.

Falta mercado

Al mayoreo, el precio disminuye un peso; pero son pocos los compradores que vienen de la ciudad de Oaxaca por una tonelada completa. Faltan canales de comercialización.

“No hay mercado, poca es la gente que viene y se lleva una o dos toneladas de este frijol que es Santanero, delgado, tradicional; sólo aquí se produce y se le conoce también como el de los siete caldos”, precisa.

Si hubiera más compradores, sin duda los campesinos sembrarían más y podrían tecnificar sus tierras con sistemas de riego, para no depender del temporal que hace la producción más susceptible a las plagas.

“La cuestión del agua es fundamental y de ahí el control de plagas que impide que rinda la planta; son diversas las que atacan la mata del frijol; en ese aspecto no tenemos ningún apoyo del gobierno, nunca lo ha habido”, se queja espontáneamente Salomón Quiroz.

A 22 pesos el kilogramo de frijol Santanero, si es de mayoreo. FOTO: Mario Jiménez

Si la plaga, sobre todo el mosquito blanco, cae durante el desarrollo de la planta, deben destinar entre 8 y 10 litros de insecticida durante dos meses; cada bote con un litro cuesta 230 pesos.

La "fortuna" del trabajo diario

Aunque no se admite como tal, él es un campesino afortunado; la buena suerte la finca en el trabajo diario y en sortear burocracia. Hace apenas seis años logró con el Programa Específico para la Suficiencia Alimentaria (PESA) que le financiaran el 90 por ciento de un equipo de riego por aspersión.

Por él mismo no hubiera podido costear los 25 mil pesos para adquirir 10 tubos con aspersoras, 50 metros de manguera y una bomba para que casi una hectárea de frijol tenga agua todos los días y en mayo próximo levante cosecha, en plena época de estiaje.

En el paraje El Paredón, donde están sus tierras, el clima es extremo y no puede sembrar en septiembre porque a la planta de frijol “la quema el frío de diciembre”. Sembró en enero para cosechar a mediados de mayo”.

El contraste: el campo que empieza a reverdecer y el seco por la falta de agua. FOTO: Mario Jiménez

Si sigue labrando el campo, es porque “no sé hacer otra cosa y si le echamos ganas nos da para mantener la familia e incluso para comercializar"; pero lo que menos quiere es que en la campaña electoral que ha iniciado vuelvan candidatos a prometer lo que no van a cumplir.