Tras 48 años de conflicto, paz entre Cahuacuá y Sindihui, Oaxaca

MARIO JIMENEZ LEYVAMARIO JIMENEZ LEYVA

Las sonrisas, la firma tras añejo conflicto de odio. Llegó la paz

PARAJE LA CARAVERA, SAN FRANCISCO CAHUACUA, Distrito de Sola de Vega, Oaxaca.- “¿Cómo vamos a estar matándonos si todos somos seres humanos, si todos sentimos, si todos sufrimos, si todos dejamos sufriendo a nuestros hijos y viudas?, ¿es que acaso no podemos dialogar y poner todos de nuestra parte para acabar con este problema? Cuestiona el presidente de Bienes Comunales de San Francisco Cahuacua, Sixto Aparicio Eusebio, en el mismo lugar donde el 29 de junio del 2017 un enfrentamiento con sus vecinos de San Mateo Sindihui ocasionó el asesinato de dos personas.

Ante autoridades municipales, integrantes de los comisariados, regidores y posesionarios de los predios en disputa desde hace 48 años, el comisariado insiste: vamos a poner nuestras voluntades para arreglar este problema, que desgraciadamente ya enlutó a nuestros hogares.

Frente a la media luna de tierra que generó la sangrienta disputa donde fue acribillado el ex presidente municipal de Cahuacua, Venicio Serret Merino, y el presidente municipal de San Mateo Sindihui, Demetrio Jaime Martínez Benítez, los representantes políticos y agrarios de ambas comunidades aprueban la propuesta, aunque desde su respectivos lugares.

Con ello se da inicio a los trabajos para alcanzar el acuerdo entre Cahuacua y Sindihui que culminará con la firma del convenio de conciliación agraria en la disputa por 34 hectáreas de tierra, una vez hechas las mediciones, los deslindes, las delimitaciones de predios y su señalización. Trabajo arduo y agotador.

Recorrido y acuerdo sin mano negra de organizaciones sociales, falsos líderes o intermediarios ajenos a las comunidades. FOTO: Mario Jiménez

UNA DECISIÓN DIFÍCIL

Sixto Aparicio Eusebio, de tez morena y complexión maciza, recuerda que el problema agrario generó muchos conflictos entre los habitantes de ambos pueblos. “Nos encimaban nuestras siembras, nos amenazaban con armas de alto poder, arrancaban los magueyes; cada vez fueron más graves las agresiones hasta que nos dimos de chingadazos”.

“Entonces comenzamos a buscar una solución y a dar vueltas y vueltas a las oficinas de gobierno para revisar documentos, realizar citas de conciliación, abrir la brecha,agendar el recorrido por la zona, colocar mojoneras, a pesar de que no tuvimos tanto apoyo; fue un proceso largo, cansado, en el que participó activamente la diputada Adriana Atristain Orozco, que nos acompañó en todo esto”.

Sin resentimiento o animadversión, reconoce que el comisariado de Sindihui, Pedro Fernando Silva Hernández, también tuvo voluntad para sentarse a negociar. “Sabemos que hay personas rebeldes en su propia comunidad que incluso lo enfrentaron y retaron por sentarse a negociar con nosotros, pero él se mantuvo en su posición”.

Propuesta y contrapropuesta. Las dos verdades, las dos voluntades frente a frente. FOTO: Mario Jiménez

CONFÍAN EN ACUERDOS

-¿Y cree que se van a respetar los acuerdos?

-Por nuestra parte sí, pero por parte de ellos quién sabe. Nosotros vamos a respetar las posesiones de los habitantes de Sindihui e incluso la propuesta es que se cerquen todas.

-¿Ha sido difícil el proceso de negociación?

-Muy difícil, porque después de un enfrentamiento con muertos nadie quiere dialogar, acordar, queda mucho odio y se piensa más en la venganza que en arreglar el problema. Los dos fallecidos dejaron en total cerca de una decena de huérfanos y dos viudas, además de padres ancianos, entonces no era fácil hablar de paz.

Subraya que parte del éxito de la negociación es que ambas comunidades no permitieron que participaran abogados, dirigentes agrarios o pol{iticos, mucho menos pseudo dirigentes sociales. “Los dos comisariados dijimos:nosotros conocemos el problema, nosotros vamos a solucionarlo”.

“QUE BUENO QUE TODO SALIÓ BIEN”

Por su parte, el comisariado de Sindihui, Silva Hernández, celebra que todo haya salido bien para firmar el convenio, ya que fue bastante difìcil ponerse de acuerdo. “Lo bueno es que en este momento ya se abrió la brecha de ocho metros de ancho, ya se colocaron las mojoneras y vamos a verificar los terrenos uno por uno en el área de conflicto”.

Parco en sus expresiones, manifiesta que la prioridad es que los habitantes de ambas comunidades vivan en paz, porque la armonía es necesaria.

“Lamentamos que se haya llegado a las armas, al enfrentamiento, pero a lo mejor eso sirvió para dar una solución definitiva a la disputa”.

-¿Confía en que la paz perdure?

-Es lo que pretendemos, vivir en armonía, en paz. La posibilidad existe y más con todos estos trabajos que llevamos a cabo.

LA DISPUTA DE LA CALAVERA

Aunque existe la disposición de las autoridades políticas y agrarias de las comunidades para llegar a un acuerdo, la negociación no es fácil, como se demuestra en la decisión respecto a la media luna de tierra que reclaman ambos grupos. El jefe del departamento técnico de la Junta de Conciliación Agraria, Rigoberto Torres González, propone un reparto 50 a 50 entre los dos poseedores que reclaman sus derechos, uno de cada pueblo. “La otra posibilidad, -dice-, es que si no hay acuerdo el terreno se quede para el gobierno federal”.

Los grupos se separan, intercambian opiniones, pero la decisión persiste: ninguno de los dos quiere dividir el predio. Una reunión más y nuevo cabildeo, ahora existe la oferta del poseedor de Sindihui de ceder la mitad de la media luna a cambio de una franja de terreno en el cerro de enfrente. Se hace la propuesta, discuten pero el poseedor de Cahuacua afirma que esa no es la solución.

Otra ronda de intercambio de opiniones por grupo, ante la atenta vigilancia de los elementos de la policía preventiva, hasta que por fin sus paisanos convencen al poseedor de Cahuacua que la propuesta es buena y de beneficio para él. Se acepta la misma, ambas partes recorren el predio, lo miden, colocan las señales, pero por un momento la desavenencia hizo temer el rompimiento de las pláticas.

El emblemático paraje La Calavera. FOTO: Mario Jiménez

A las 17:30 horas, después de la verificación de cada predio, las partes celebra en el cerro Rancho Viejo la firma del convenio de conciliación agrario, que atestiguan la diputada local Atristain Orozco y Torres González, mismo que en los próximo días refrendarán ante el gobernador Alejandro Murat Hinojosa. Los aplausos estallan y, pese a algunas caras largas, la mayoría celebra el convenio. El Sol todavía brilla entre las lomas de la Sierra Sur, cubiertas de pinos, encinos y copales.