Vivir con sed; el martirio de Yucuxina, Oaxaca

EMILIO MORALES PACHECOEMILIO MORALES PACHECO

En Yucuxina sólo tienen agua una hora, una vez a la semana

YUCUXINA, San Juan Tamazola, Oaxaca.- No queda agua. En dos meses se agotó el almacenamiento de la olla de captación abierta por Aarón a pico y pala en el terreno de sembradío. Sin aquella reserva, el consumo es tasado a 40 litros, o menos si es posible, para poder sobrevivir, él, su familia y su ganado.

No es la primera vez que ocurre; la mayor parte del año enfrentan una severa escasez que los mantiene alejados abismalmente del uso de regaderas y lavamanos.

Tomar una ducha, lavar los trastos o la ropa, incluso utilizar el sanitario, es para la población de esta localidad de la Mixteca un acto casi imposible. Aun así, cada habitante, desde que nace hasta su vejez, está sujeto a una cuota obligatoria anual por tener acceso al vital líquido durante una hora, sólo una vez por semana.

Cada habitante sobrevive con un promedio de 40 litros diarios. FOTO: Emilio Morales

Sin agua entubada

Aarón, quien vive con su esposa y su hijo de 3 años de edad, paga 360 pesos para tener el servicio sólo 48 días del año; es decir, una vez cada semana. La fuerza con la que baja el agua por la tubería, apenas es suficiente para llenar un tinaco de mil litros.

El hombre se dice afortunado, pues en las partes más altas de la localidad mixteca no logran captar ni 500 litros; aquellas personas se ven obligadas a recorrer un camino de una hora a lomo de burro hasta llegar al ojo de agua.

Ancestralmente, el distrito de Nochixtlán, punto en donde se ubica Yucuxina, ha sido severamente castigado por la escasez del vital líquido, pero también por la falta de sistemas de captación de lluvia y de distribución de agua potable.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en México, en 2015, el porcentaje de viviendas particulares habitadas que contaban con servicio de agua entubada, era del 94.6%; Oaxaca se ubicó por debajo del promedio nacional con un 85.5 por ciento, cifras que colocan a la entidad dentro de las de menor porcentaje de acceso al agua entubada, al igual que Guerrero (84.6%), Chiapas (87.2%), Veracruz (86.8%) y Puebla con (93.0%).

Aarón y su familia pagan 360 pesos por tener agua 48 días del año. FOTO: Emilio Morales

Cambian excusados por letrinas

Poco después de construído el sanitario, Teodora decidió volver al uso de la letrina. Era eso o dejar de alimentar a su ganado. “El agua apenas nos alcanza tasadito”, afirma.

Aún bajo la sombra del encino, el calor sopla sofocante los primeros aires de primavera. Lo más severo llegará en abril y mayo. Teodora, de 90 años, se dice preparada porque durante las lluvias captó agua en un tinaco que le fue otorgado por una tienda de autoservicio. Eso alcanzará para sortear esas fechas y después “ya veremos”.

Antes de que los años torcieran sus piernas, Teodora hacía dos viajes diarios hasta el ojo de agua para abastecerse y poder lavar. “Le poníamos dos botes al burro y ahí íbamos. Sufrimos muchísimo por el agua”, recuerda.

La Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó una resolución que establece que el acceso a fuentes de agua potable y segura, como también el saneamiento, son un derecho humano esencial para el goce pleno de la vida y de todos los derechos humanos; sin embargo, para Teodora, como para quienes habitan en esta localidad, no es una realidad palpable.

El Banco Mundial asegura que un ser humano necesita entre 100 y 200 litros diarios, o entre 36 y 73 metros cúbicos anuales, para beber y para la higiene; por su parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que el promedio mínimo debe ser de 80 litros por persona al día.

Los habitantes tienen que compartir el vital líquido con el ganado. FOTO: Emilio Morales

Cuotas por agua

Por acuerdo de asamblea, la ciudadanía estableció cuotas obligatorias para tener el servicio de agua potable. Cada persona, tanto niños, niñas y adolescentes, así como adultos, tiene que pagar 120 pesos anuales por el servicio.

Así, si una familia está integrada por cinco habitantes, tiene que pagar anualmente 1,100 pesos. Madres solteras, personas de la tercera edad o con discapacidad, también están obligados a contribuir, pero con cuotas menores que las demás. “Nadie está exento porque prácticamente están pagando por el agua que beben”, señala Jesús, quien formó parte del comité de agua de Yucuxina.

Si bien pudiera considerarse que el pago es menor, éste se complica por la falta de fuentes de trabajo. Al menos un 80 por ciento de los habitantes tienen en la siembra de autoconsumo su único empleo, labor por la cual no perciben sueldo alguno.