Pobreza extinguió a Jicotlán, Oaxaca

MARIO JIMENEZ LEYVAMARIO JIMENEZ LEYVA

Las casas abandonadas, el testimonio de que muchos jamás regresarán.

MAGDALENA JICOTLÁN, Oaxaca.- Entonces ¿es cierto que vencieron la pobreza?

- ¡¿La pobreza?! ¡No, qué va!, la pobreza nos venció a nosotros. Pobreza hay, lo que ya no hay es gente. Quedamos 83 personas.

Apagado aquél diálogo con José López San Pedro, de 95 años de edad, sólo se oye el cuchichear de las hojas de los árboles entre el viento que arrancan polvaredas blancas del suelo agreste. El canto del gallo a lo lejos, y luego un silencio avasallador que hasta el ruido de los insectos aturde.

Tío José, como lo llaman, es sobreviviente a la extinción de los habitantes de Magdalena Jicotlán, localidad que figura dentro de las 15 del país con menor número de población en situación de pobreza, según datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) a 2015.

Y así es. La pobreza los absorbió; del pueblo quedan casas sin habitantes y escuelas sin niños.

Con su andar en bastón de jacaranda, tío José es el poblador más viejo en Jicotlán, lugar ubicado en la región mixteca de Oaxaca a 175 kilómetros de la capital del estado. Como la mayoría, llegada la adolescencia, emigró. Su regreso responde a la añoranza de la llamada región de la tierra del sol.

Aquí, sólo el 20 por ciento de las viviendas continúan habitadas, permanecen nueve niños y 28 personas en edad de prestar tequios o servicio en las funciones municipales. El resto de la población es adulta mayor. Los habitantes fueron sofocados con la migración que provoca el no tener garantizado el derecho a la educación, a la salud o a un empleo remunerado.

Del mito a la realidad

Las calles son pedregosas, sin marcas de pisadas o rodada de vehículos. El acceso a la población se enmarca por una tiendita, el único lugar de puerta abierta que deja entrever que en Jicotlán aún hay vida.

Caserones levantados con bloques de piedras rosas contrastan con casas de adobe a punto del colapso, las primeras propiedad de migrantes que regresan de manera eventual, las segundas viviendas completamente abandonadas por el éxodo.

Como todos los días, desde que asumió el cargo de policía, María de Jesús es la única persona que se encuentra en la plaza central ubicada a un costado del templo de estilo barroco fundado en 1734, y que ahora, tras los sismos de septiembre de 2017, se encuentra dañado.

Ella tiene 38 años de edad. Desde su regreso a Jicotlán, hace cinco, se ha desempeñado dos veces como tesorera, una como síndica municipal y ésta última como policía. El cargo se rota entre las 28 personas mayores de edad y que aún están en posibilidad de brindar su servicio.

-Muchas veces dicen que somos un municipio con poca pobreza, pero es así porque somos pocos. Esa valoración nos ha afectado. Algunas dependencias vienen, revisan y dicen que ya no necesitamos y por esos programas como Liconsa o Dinconsa no llegan.

- ¿Y en recursos?

- El dinero no alcanza, anualmente se ejercen 1 millón de pesos de los cuales 89 mil son del ramo 33 fondo 3 destinados a obra pública, el resto se va en gasto corriente.

Que ¿no hay pobres?

Los 15 municipios o delegaciones que en 2015, según el Coneval, tenían menor población en situación de pobreza fueron Oquitoa, Sonora (18); San Felipe de Jesús, Sonora (18); Atil, Sonora (25); Huépac, Sonora (26); Onavas, Sonora (28); San Javier, Sonora (34); Melchor Ocampo, Nuevo León (35); Abasolo, Coahuila de Zaragoza (40).

Así como Santa Magdalena Jicotlán, Oaxaca (80); Granados, Sonora (96); Huásabas, Sonora (108), Santiago Tepetlapa, Oaxaca (113); Santo Domingo Tlatayápam, Oaxaca (115); Bacanora, Sonora (117), Parás, Nuevo León (133).

En el caso de Jicotlán, en el 2010 habitaban 93 personas en 34 hogares, de los cuales 11 estaban encabezados por jefas de familia. Para el año 2015 el número de pobladores cayó a 83.

El tamaño promedio de los hogares en el municipio fue de 2.7 integrantes, mientras que en el estado el tamaño promedio fue de 4 integrantes. El grado promedio de escolaridad de la población de 15 años o más en el municipio era en 2010 de 6 años, frente al grado promedio de escolaridad de 6.9 en la entidad.

Sin fuentes de empleo

Muchas décadas atrás, según lo recuerdan los pobladores de mayor edad como José López San Pedro de 95 y Graciano Hernández de 87 años de edad, Jicotlán estuvo conformado por más de 200 habitantes que poco a poco comenzaron a emigrar, primero por un conflicto agrario con la comunidad vecina San Mateo Tlapiltepec que duró de 1930 a 1940 y después por la falta de fuentes de ingreso.

“Mucha gente, que no quería estar en medio del conflicto, se fue. Llegó la de buenas y el problema se arregló, pero ni así regresaron, al contrario, se continuaron yendo porque no había fuentes de trabajo”.

Con excepción de las diez personas que tienen cargo en la población, quienes perciben una dieta mensual de 2 mil 500 pesos, el resto vive de la siembra de autoconsumo y del dinero que envían sus familiares establecidos en Estados Unidos, Ciudad de México, Puebla y Oaxaca de Juárez, que en términos generales no rebasa los tres mil pesos al mes.

La producción en el campo está sujeta a los caprichos del temporal y es víctima del alejamiento de las lluvias. Si hace cinco décadas era posible recoger cinco toneladas de maíz por solar, actualmente sólo logran una quinta parte. “Aquí ya sobrevivimos de lo que nos mandan los que están fuera de Jicotlán, si no, quién sabe qué haríamos”, expresa Graciano, quien es abuelo del habitante más joven del lugar, un bebé de dos meses el único nacimiento desde hace cuatro años.

Socorro de 38 años y madre del recién nacido, jamás ha dejado Jicotlán, y aunque asegura que no tiene deseos de dejar su comunidad, en lo futuro podría hacerlo para que su hijo cuente con acceso a educación y salud.

Educación, en extinción

A falta de niños fue cerrado el kínder y la primaria podría desaparecer el próximo ciclo escolar porque tres de los nueve estudiantes concluyen en este año.

Por otro lado, los habitantes sólo tienen servicio médico una vez al mes, cuando llega la brigada conformada por un médico y un asistente. Así que si llegan a enfermar, tienen que viajar dos horas hacia Huajuapam o hasta la capital del estado.

- ¿Jicotlán es un pueblo fantasma?

- Francamente así es, ni alma encuentra porque ya no hay gente