Chicahua, los hijos del frío en Oaxaca

Indefensos y sin atención hospitalaria
Emilio Morales PachecoEmilio Morales Pacheco

FORTÍN EL ALTO, San Miguel Chicahua, Nochixtlán.-Vivir a  2 mil 375 metros de altitud y en la pobreza es una combinación que recrudece los efectos del frío.

Desde noviembre que empezaron a descender las temperaturas, las consultas en el Centro de Salud se incrementaron. Un médico debe atender a 20 pacientes al día y las medicinas escasean.

Frío y pobreza se unen

No hay silencio. El frío  se escucha, el viento no deja de silbar. El frío se ve, una capa de nubes baja al pie de las montañas.

Cargar dos galones para transportar el agua en una carretilla, ir al río y volver con ellos a la cocina permite que Cristina García, por un momento, entre en calor.

En la cocina, construida con adobe y techo, la picazón que el humo del fogón provoca en los ojos distrae de la baja sensación térmica.

La leña empieza a arder, entumida, la madre de la mujer, Ana García, intenta echar tortillas de maíz negro, pero termina por sentarse en una pequeña silla de madera. Usa un segundo suéter como capucha. No habla más que mixteco, entiende poco el español.

Genaro García, padre de Cristina, permanece sentado en espera de una tortilla a la que pueda untarle un poco de pasta de fríjol y salsa. Junto con el atole, esto será el desayuno de la familia.

Las estaciones

“Así es este tiempo, hasta marzo se puede componer”, expresa un hombre que a sus 76 años lo único que puede hacer es seguir sembrando un campo cuya cosecha es limitada.

“De mi tiempo, ya no me admiten para pagar, aquí me quedo, los muchachos que son jóvenes buscan la manera de cómo vivir o si quiere ganar una feria se va a otro país u otro lado, pero aquí nos quedamos los de la tercera edad”, dice con la certeza de que su panorama es tan nublado como el día.

Sus nietos, Alex, de 9 años de edad, y Luis, de cinco años, juegan, pero es el menor quien no ha podido reponerse de una gripa; la mucosidad sale todo el tiempo por la nariz.

Cristina, madre de Luis, ya no se extraña de los efectos que las bajas temperaturas causan en sus hijos, sobre todo el menor, al menos hoy no tiene tos o síntomas que la hagan acudir al Centro de Salud, ese centro que estuvo cerrado el lunes y martes pasados.

Escasean medicamentos

Son esas temperaturas gélidas las que incrementan el número de consultas que brinda el Centro de Salud de la Comunidad.

De las 20 personas que a diario atiende el encargado y médico pasante, Carlos Antonio Hernández, al menos 15 tienen relación con alguna enfermedad respiratoria, lo que entiende porque, de los alrededores de esta zona de la Mixteca, “esta es una de las comunidades donde más se reciente el frío”.

Ese aumento al 200 por ciento de infecciones respiratorias agudas y el número de consultas repercute en la disposición de medicamentos, “se nos acaban y ya no tenemos”.

Sin aceptar abiertamente que carece de fármacos, reconoce las dificultades que a veces se enfrentan para que cubra las mil 300 personas que debe atender.

Si una persona llega en este momento con una infección de garganta, “habría medicamento para atenderlo, pero es muy escaso, nos llega cierta cantidad de medicinas” y la mayoría de la población “es de escasos recursos como para comprarlos”.

A Citlalli Cruz López no le negaron el medicamento, pero el jarabe que le recetaron a su hija para la infección en la garganta “no le hizo nada”.

Ella debió pagar 30 pesos y recorrer los casi 20 kilómetros hasta Nochixtlán para que un médico particular atendiera a su pequeña de tres años. La consulta, con todo y el tratamiento, costó 500 pesos.

Lo pagado lo valió, “a la semana ya estaba bien”, pero si ahora volviera a enfermar tendría que recurrir al Centro de Salud, “es nuestra única alternativa”.

Falta personal

El presidente del Comité del Centro de Salud, Adrián Hernández Gómez, es más directo al denunciar la falta de medicamentos, cada persona que acude a recibir atención debe pagar cinco pesos.

“Es un acuerdo interno porque no hay forma de mantener el Centro de Salud, lo poquito que da la presidencia a la agencia no alcanza, si no cobramos, como jayamos”, explica.

Él mismo destinó de su bolsa 200 pesos para comprar cubrebocas, alcohol y guantes. El comité acaba de cambiar y no había dinero para costear los insumos.

“Por lo mismo que el frío está muy fuerte, vienen a consulta y casi no hay medicamento, vamos con nuestra autoridad y también no hay dinero, la autoridad no abastece”, dice sin que suene a reclamo, pero si a inconformidad.

La preocupación aumenta porque el Centro de Salud estuvo cerrado lunes y martes y el único médico que puede atender descansó y tomó otro día para ir a entregar una documentación al municipio de Huajuapan de León.

El enfermero que auxiliaba “se fue el domingo y quedó que iba a regresar una enfermera, pero hasta ahorita no hay, parece que vendrá hasta febrero y a ver si es posible que llegue antes porque el pueblo es muy grande”, dice desesperanzado.