Cacao reclama su grandeza en Soyolapam, Oaxaca

Oro negro en la Chinantla
EMILIO MORALES PACHECOEMILIO MORALES PACHECO

El fruto del cacao.

SAN MARTÍN SOYOLAPAM, Santiago Comaltepec, Tuxtepec, Oaxaca.-El cacao vuelve a ser motivo de codicia en San Martín Soyolopam, una agencia municipal de Comaltepec enclavada en la Sierra Norte. El cacao para los antepasados era indicativo de poseer un tesoro; el grano era moneda corriente y víctima de falsificaciones, ahora, en la Chinantla de Oaxaca, quiere revivir sus viejas glorias.

Desde hace dos años los pobladores de San Martín trabajan en un proyecto agroforestal el cual tiene como eje al cacao para la producción de chocolate, "los resultados más notorios han sido las reforestaciones realizadas en las parcelas utilizadas para el ganado", destaca Édgar Julián Hernández Cisneros, biólogo integrante de Estudios Rurales y Asesoría Campesina (ERA).

Antes de que este proyecto se pusiera en marcha, los habitantes veían a la planta del cacao sólo de manera ornamentaria, pues nunca vieron al grano como un ingreso, o como un instrumento para aportar nutrientes al suelo.
 

Un proyecto de mujeres

Los trabajos se empredieron con un grupo de 10 mujeres, pero conforme los resultados se van haciendo más destacados, muchas más personas buscan sumarse al proyecto.

 

Edith explica el proceso de producción. FOTO: Emilio Morales Pacheco

 

"Por ahora queremos apoyar a mujeres, pero siempre en las comunidades hay hombres que tienen interés y, pues no podemos hacerlos a un lado", afirma Hernández Cisneros.
 

Uno con la naturaleza

Las parcelas que los integrantes de la comunidad trabajan son agronómicas, es decir, cultivan muchas especies en un pequeño espacio, "por ejemplo, este árbol (señala un árbol de aproximadamente 10 metros de altura) aporta la sombra, sus hojas caen y se transforman en abono para la tierra", explica el biólogo.

 

El cacao es una opción viable para los habitantes de San Martín Soyolapan. FOTO: Emilio Morales Pacheco

 

En el caso del plátano, los productotes cortan el tallo y lo pueden regar alrededor de la planta de cacao y ello aporta potasio, de esa manera, en una sola parcela todas las especies se benefician.

Una parcela puede ser sembrada con cacao, canela, naranja, mandarina, coco, yuca, mamey, liche, café, plátanos y muchas especies frutales más.

"Otra de las ventajas de ser una parcela agroforestal es que el cacao será de fino aroma, ya que adquiere los aromas de cada una de las plantas con que comparte la parcela", asegura Édgar.

El especialista destaca la desventaja del monocultivo, "la planta es más susceptible a las plagas, pues al no encontrar resistencia, ataca a cada especimen, cosa contraria a la parcela agroforestal, donde encuentra resistencia de diferentes plantas".
 

Dos años de trabajo

El proyecto tiene una duración de cinco años y el objetivo final es la producción de chocolate para la comercialización, "Para que el cacao empiece a producir, se necesitan cinco años", acota Edith, una de las impulsoras del plan.

Para los pobladores que integran el proyecto les es atractivo la siembra del cacao debido a que su tierra, la produción de maíz o frijol dejó de ser la adecuada, ya que la tierra sufrió daños por los químicos duministrados por largo tiempo.

"Optamos por sembrar cacao para no echar a perder el terreno y la nueva semilla va a premitir que esta tierra se vuelva rica, tal vez ya no vamos a tirar el cacao y volver a sembrar maíz, pero tendremos ingresos con esta planta", afirma Edith.

Los terrenos que utilizan como parcelas estaban deforestados, "hemos aprendido que, para tener un producto de buena calidad, la tierra necesita mostrar diversidad de plantas", destacan los productores.

 

Edith y Édgar saliendo de su pequeña fábrica. FOTO: Emilio Morales Pacheco

 

Un proceso diferente

La producción de chocolate ya comenzó, pues el cacao ya existía en la comunidad. Cuando cosechan el cacao realizan el proceso del fermentado: seleccionan el fruto, retiran la semilla con todo y baba, la colocan en una caja, misma que carece de aroma , sabor y se deja reposar por cinco días, el resultado es que el cacao adquiere un olor único.

 

A partir de ahí comenzamos la producción del chocolate. En la pequeña fábrica que tenemos existen dos molinos, en el primero se da el proceso de toda la materia prima entera, una vez teniendo la pasta se le coloca el azúcar y pasa al segundo molino, y aquí se obtiene la pasta final, que se pesa y se pasa a los moldes.

 

Posteriormente lo pasan al refrigerador para que la pasta se endurezca y se pueda sacar del molde y por último empaquetarlo.

Obtienen tres tipos de chocolate: el amargo, que tiene un costo de 90 pesos; el semi amargo, que cuesta 85 pesos y los trochitos, una especie de cereal, que tienen un costo de 120 pesos.
 

La comercialización

Debido a que las plantas de cacao están en pleno crecimiento, los encargados del proyecto aún no pueden aventurarse a comercializar el chocolate que producen.

 

En la comercialización hemos tenido buenos resultados en nuestra región, en el estado nos hemos enfrentado a un mercado competitivo.

 

El chocolate de San Martín se puede encontrar en el restaurante El Mirador, en el Cerro Pelón de la Sierra Norte, así como en ferias, además de que es posible realizar pedidos a través de su página de internet.

 

La marca se denomina Juana Zerete. Juana, porque en la región es un nombre muy común y Zerete hace referencia a un roedor, también muy común en la zona. FOTO: Emilio Morales Pacheco

 

"En el caso del chocolate hay otras empresas ya establecidas que, si nos ponemos al tú por tú, pues salimos perdiendo. En los precios es en donde más problemas afrontamos, pues el producto que ofrecemos es de muy buena calidad y muchas veces no se paga de manera adecuada", destaca el joven biólogo.

Ahora sólo unos cuantos pueden disfrutar del chocolate de San Martín Soyolapam, chocolate de hombres y mujeres que buscan una nueva forma de vida, una nueva forma de ganarse el sustento.