Edén y granja chinanteca en Soyolapam, Oaxaca

EMILIO MORALES PACHECOEMILIO MORALES PACHECO

Los pobladores le tienen respeto al río, pues afirman que sus remolinos son peligrosos.

La niebla inunda el camino reclamándolo como suyo, transitar por los terrenos del bosque de niebla es una fantasía que pronto se convierte en una antítesis: unos minutos separan las nubes del paraiso.

San Martín Soyolapam es un poblado recostado en la Sierra Norte, en la regios de la Chinantla oaxaqueña, por lo menos eso dicen los mapas, pues la calidez del ambiente recuerda a los habitantes y visitantes que, a sólo unos kilómetros, se encuentra la Cuenca del Papaloápam.

El pasto verde adorna los patios de las viviendas y brindan al poblado una vista espectacular. Pero no son sus impecables jardines lo que hace único el lugar, es su tierra fértil y la gente bondadosa.

Los árboles frutales abundan. Las naranjas amarillas que cedieron ante el paso del tiempo y que pronto serán composta para que sus descendientes crezcan, lucen en el suelo acompañadas de mandarinas y cacao.

Los habitantes impulsan proyectos agro forestales. FOTO: Emilio Morales

Paraíso en el patio

Jaquelina presurosa recoge naranjas de su patio trasero. Un delicioso jugo será parte del amuerzo. Se acerca la hora de la comida, que huele exquisita, la leña que ha ardido por un buen rato en su fogón hizo su trabajo y ahora yace en el piso convertida en ceniza.

"Aquí tenemos cacao, naranjas, mandarinas, mamey, platano, canela, coco, cuajinicuil, jamaica, aguacate, tamarindo, ciruela, limón, sandía, moringa, maracuya, castaña, nopal, tepejilote y mucho más", destaca Jaquelina.

Un pequeño censo muestra 22 especies, entre frutas y verduras, que son cosechados por los pobladores a lo largo del año y el conteo se queda corto.

Cultivos sustentables

Múltiples tonos y planos de verde en el horizonte. FOTO: Emilio Morales

El maíz, frijol y la ganadería es fuente de sustento.

Durante muchos años, los habitantes de San Martín se dedicaron a la siembra de maíz y frijol en parcelas de temporal, sin embargo, el valle en el que se ubica resintió la sobreexplotación del suelo, por lo que las cosechas dejaron de ser tan productivas como antaño, resalta Édgar Hernández Cisneros, biólogo que se dedica a emprender proyectos productivos en la región.

La ganadería pasó a tomar un plano importante en la vida comercial de la comunidad, pero en vez de beneficiar al suelo, lo ha perjudicado, a pesar de eso mucha gente aún lo hace, explica Édgar.

Edith, joven emprendedora, señala que pronto presentarán a los ganaderos otra forma de criar animales conocido como potrero silvopastoril, el cual ayuda a la engorda del ganado.

"En una héctarea se puede tener moringa con cuajinicuil, esto ayuda a que el ganado engorde más rápidamente, alimentándose de algo sano y no de anabólicos. En poco terreno es posible engordar a más o menos 15 ejemplares", destaca la joven.

Hasta ahora, han trabajado diversos proyectos para aprevechar que su tierra permite la cosecha de muchas espercies de frutas y verduras.

"Aquí trabajamos un proyecto agroforestal de cacao, en una misma parcela vamos a tener varias especies con valor comercial y que también ayude ecológicamente a la parcela. Llevamos dos años trabajando", asentó el biólogo.

Con miras a comercializar las frutas

Mientras Jaquelina cocina, se da cuenta de que necesitará nopales, como ingrediente extra para su comida, por lo que vuelve al patio trasero corta de la mata.

"Vamos a vender las naranjas, mandarinas y plátanos a las comunidades vecinas, pero por ahora sólo es de vez en cuando, la mayoría se pierde", se lamenta Jaquelina.

Comercializan también a pequeña escala plátano, mamey, ciruela y algunas otras frutas de temporada, sin embargo, son autosustentables pero afirman que falta aprovechar el aspecto comercial de sus riquezas.

En viveros cultivan especies para implantarlas en sus predios. FOTO: Emilio Morales

Ecoturismo, la posibilidad

En San Martín Soyolapam el sonido del agua que baja de las montañas es incesante, a escasos 150 metros de la población desciende un hermoso río, cuyas aguas son azules y frías.

Poderoso y majestuoso, el río es hábitat de diversos especies de peces aunque las truchas y los camarones reinan en la profundidad. "Sus aguas son peligrosas para nadar", advierten pobladores.

Los habitantes construyeron una cabaña, aunque todavía carecen de las instalaciones para que los visitantes puedan quedarse; la cercanía con Valle Nacional convierte al paraje en ideal para ir "de entrada por salida".

"En los planes de la comunidad está construir cabañas para que los visitantes puedan quedarse y probar las delicias que ofrece nuestro pueblo ", destaca la entusiasta Edith.