Santa Inés, Oaxaca: la fiebre celular

Vence aislamiento y logra autonomía telefónica
ERIC DÍAZERIC DÍAZ

Gadiel Ortiz López es el único habitante que se dedica a aplicar reparaciones menores a los celulares.

ERIC DÍAZERIC DÍAZ

La orografía y la limitada infraestructura, el problema que compañías telefónicas no han podido sortear.

SANTA INÉS DE ZARAGOZA, OAXACA.-Desde enero de 2015 que cuentan con servicio de telefonía móvil rural al servicio de la comunidad, para quienes viven en Santa Inés es impensable que transcurra un sólo día sin realizar o recibir llamadas desde un teléfono celular.

Entre 339 usuarios en 24 horas se realizan de mil 500 a 2 mil llamadas a bajo costo: una cuota mensual de 42 pesos.

Si se llama a un teléfono fijo de cualquier parte del país la tarifa es de 28 centavos por minuto, 98 centavos si se llama a un celular y 18 centavos si el destino de la comunicación es algún punto de Estados Unidos.

Los 115 mil 440 pesos que se han recabado en este año por la aportación mensual de los usuarios no se entregan a las compañías privadas que han rechazado brindarles el servicio de telefonía móvil.

 

Las llamadas entre usuarios de la red no tienen costo ni límite. FOTO: Eric Díaz

 

Hasta el 18 de octubre pasado 72 mil 150 pesos se canalizaron al comité que administra el sistema de telefonía celular comunitario y 43 mil 290 pesos a Tecnologías Indígenas de la Comunicación (TIC), la asociación que instaló el sistema en este y otros tres municipios de la mixteca oaxaqueña.

El monto acumulado en este año es casi la mitad del costo de la instalación de la red que básicamente se conforma de una antena, una torre de radio y una radio base.
 

Comercialmente inviables

Los 95 kilómetros que separan a este municipio con la ciudad de Oaxaca lo apartan también de la modernidad tecnológica. Diez kilómetros antes de llegar al municipio se extingue la cobertura de las compañías de telefonía celular .

A Santa Inés de Zaragoza se le considera un municipio de la mixteca alta pero, por la hondonada en donde se encuentra, la conectividad es imposible.

Insistir que las grandes compañías instalen una antena para garantizar el servicio significaría desembolsar 400 mil pesos. Por casi un tercio de ese monto, 150 mil pesos, la comunidad montó su propia red de telefonía y son ellos quienes administran todos los ingresos.

“Gestionamos para que Telcel se instalara en ell municipio, pero nunca nos dio un si para colocar una antena”, recuerda el presidente encargado del Comité de Telefonía Rural, Juan Antonio Contreras Ruiz.

Una persona de la comunidad que conocía la experiencia en Villa Talea de Castro, el primer municipio con telefonía celular rural, dio pie a que las autoridades visitaran la Sierra Juárez y aceptaran instalar el sistema.

 

Estamos muy cerca de la ciudad de Oaxaca, pero como está un poco hondo (al referirse a la localización geográfica de la comunidad) no es tan fácil que se obtenga la señal

 

Desde que se cuenta con red local comunitaria “hay mucha gente que se sorprende” e incluso del vecino estado de Guerrero han visitado nuestro pueblo para conocer cómo funciona la red de telefonía celular.

 

Una llamada evita trasladarse a las casas apartadas de las agencias de este municipio. FOTO: Eric Díaz

Conveniencia

El presidente municipal, Filiberto García Ruiz, estima que en la cabecera municipal y las cuatro agencias viven mil 200 personas, "podrían ser más, pero el resto migró y mantiene comunicación con sus familiares a través de la telefonía comunitaria".

Quienes se quedaron en Santa Inés se dedican al cultivo de maíz, fríjol, chile de agua y diversas verduras en seis o dos hectáreas de las parcelas y que suelen trabajar los mismos campesinos, dependiendo la edad y sus fuerzas porque "la misma cosecha no rinde" para contratar trabajadores.

La cría de ganado, algunas ovejas, becerros, cerdos o el comercio en pequeño permite pbtener ingresos, "al menos un poco" para el sustento de la familia.

Los servicios básicos son limitados, se carece de drenaje y la oferta educativa llega hasta el nivel bachillerato. Existe una unidad médica rural del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y el transporte público se basa en taxis colectivos.
 

La sangría telefónica

Hasta el 2014 comunicarse a algún punto del exterior implicaba usar las casetas telefónicas que cobran cinco pesos el minuto, pero ahora por una quinta parte lo pueden hacer desde su celular.

Ese costo se eleva si se vive en una ranchería y “tienen que usar taxi”, expone Erika Jazmín Ruiz Ruiz, administradora de la red de telefonía móvil rural desde el pasado 1 de julio.

En el tiempo que labora en la oficina instalada en la planta baja del palacio municipal, Ruiz Ruiz se encarga de ingresar nuevos números, realizar recargas, informar cómo realizar una marcación saliente, cómo recibir llamadas y captar quejas.

Por lo regular las quejas están relacionadas con las llamadas de larga distancia, ligadas a la conexión de internet que puede enfrentar problemas de conectividad.

 

Una red propia, una marcación distinta. FOTO: Eric Díaz

 

Artículo de primera necesidad

Saraí Ortiz Salazar, checadora del sitio Santa Inés del Río, fue la administradora de la red de enero de 2016 a febrero de 2017 y sabe que, a pesar de las fallas, la gente ya no podría estar sin la telefonía comunitaria.

“Hay veces que cuando no hay red la gente está ahí preguntando por qué no hay señal, ya no se acostumbran a estar incomunicadas”, relata mientras organiza la salida de los taxis colectivos.

El tesorero del Comité de Telefonía Rural, Darío Ruiz Santago, ve lejano que las compañías de telefonía celular se interesen en ofrecerles el servicio.

Si los municipios aledaños y de toda la región se decidieran a dar el mismo paso tecnológico que Santa Inés de Zaragoza, la cobertura sería mayor, romperían el aislamiento telefónico y se independizarían de las empresas que sólo ven la viabilidad económica.