Deleite zapoteco en San Miguel Amatlán, Oaxaca

CARINA PEREZ GARCIACARINA PEREZ GARCIA

La 21 muestra gastronómica presentó más de una veintena de platillos

SAN MIGUEL AMATLÁN, Ixtlán, Oaxaca.- Olores conocidos para la memoria olfativa como el de la tortilla recién elaborada, el olor a panela del café de olla y el de los sutiles guisos con base en moles, no piden permiso para deleitar el apetito y abrirlo.

En la Sierra Norte, cuna de los pueblos mancomunados, los habitantes de este municipio trabajan para rescatar su legado gastronómico y compartirlo con el visitante. En el marco de su fiesta patronal realizaron la 21 muestra gastronómica y la presentación de sus talleres culturales, con los cuales pretenden rescatar oficios y ejercerlos como alternativa de autoempleo.

La gastronomía es uno de los fuertes en esta comunidad de la Sierra Norte. FOTO: Carina Pérez

En la cancha municipal, las mujeres de San Miguel Amatlán dispusieron sus platillos, los cuales prepararon durante temprana hora, incluso, días antes que involucraron tiempo de recolección de vegetales, hierbas endémicas e ingredientes necesarios para su preparación, como la flor de quiote, verduras y chiles.

Así presentaron con su nombre en castellano y en zapoteco, platillos como el pipián (tdetuvi lani yinat), el fijol molido (dàabi), frijol tostado molido (dáa bi yetzu), chile pastor (anda yina), calabaza con ejotes (jica zea), entre otros.

Las cocineras amatecas compartieron sus platillos con los visitantes. Esta vez, la muestra fue organizada por la autoridad municipal, el comisariado de Bienes Comunales, la Secretaría de Cultura, Expediciones Sierra Norte, el Centro Ecoturístico Yaa Gatzi, el Centro de Salud, la radiodisusora XEGLO, la Comisión de Festejos, la Organización de Paisanos Radicados en la Ciudad de Oaxaca y la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI).

A lo largo del programa cultural en el que varios grupos de preescolar y primaria presentaron bailables típicos, se dieron a conocer también los resultados de sus talleres culturales, guiados por Pablo Pérez Acevedo, quien compartió sus conocimientos en pintura, talabartería y el artesano Josef Teller, en el barro.

Así, el pueblo amateco manda un mensaje de aliento, de esperanza en el arte, la comunalidad y la vida desde la Sierra Norte.