Mercedes, el ángel de Ayuquila, Oaxaca

EMILIO MORALES PACHECOEMILIO MORALES PACHECO

Aquí quedará el recuerdo de una mujer que vivió para servir a su pueblo y a Dios

SAN JOSÉ AYUQUILA, HUAJUAPAM DE LEÓN.-Cualquiera se impacta al saber que Mercedes Rojas Cortés, entregó -literalmente- su vida al Señor, excepto, la gente de esta población, donde creen que es un ángel, y que su decisión de morir a los pies de Dios, fue porque concluyó su misión aquí.

El martes pasado, Mercedes estaba, como a diario desde hace casi 20 años, en el templo del Santo Niño de Atocha, adorado en esa población; acudía desde temprano a realizar distintas tareas y, al igual que otras personas, oraba para pedir auxilio celestial para sus penas y las de su gente.

Pasadas las 13 horas de ese 19 de septiembre, un temblor de magnitud 7.1 grados cimbró a Oaxaca y medio país y, como a todos, el sismo la tomó por sorpresa; el templo, construido en 1942, emitió un sonido estridente, la cúpula principal se desplomó.

Cruz Bravo Ambrosio, sacristán del lugar acompañado por el resto de las personas, evacuaron el lugar e insistieron a Mercedes que saliera; contrario a lo que imaginaron, la mujer de 54 años se hincó frente al altar principal y decidió esperar la voluntad de Dios.

La cúpula principal del templo de San José Ayuquila. FOTO: Emilio Morales

El fuerte impacto para quienes vieron como caían los pedazos de la cúpula sobre Mercedes será un trance difícil de olvidar, porque mientras todos le gritaban, ella continuó orando hasta el último minuto de su vida.

A conmemorar la vida y la muerte

Única mujer de entre 10 hijos que tuvo el matrimonio Rojas Cortés, fue un ejemplo de fe para la población de San José Ayuquila; por ello, la familia, tanto como los pobladores, caminaron rumbo al panteón con una serenidad tal que llamaba la atención, pocas personas dejaban asomar alguna lágrima, su ángel ya estaba en el cielo, decían.

Igual de sereno, su hermano, Arle Rojas Cortés, quien viajó desde Guadalajara, Jalisco viaje que ocupó 12 horas para alcanzar el sepelio de “su segunda madre”; una mujer que por decisión propia consagró su vida al cuidado de sus padres pero, en especial, a mantener la unión familiar y fomentar entre la comunidad el amor a Dios, la solidaridad, la verdad y la unidad.

Sin temor a la muerte

“Mi hermana nos enseñó que después de esta vida hay algo más, por ello, nos pidió no temer a la muerte, días antes y después del sismo que afectó al Istmo, mi madre le pidió que no estuviera tanto tiempo en la iglesia, como si presintiera algo, ella le respondió que si Dios decidía que muriera frente a él, así sería y, así ocurrió”, dijo con la voz entrecortada.

A su familia no le es extraña la situación, hace algunos años dos de los hermanos fallecieron; sin embargo, este momento fue especial, porque Mercedes se encargó de prepararlos de tal forma que en breve se reunirán para celebrar la vida y la muerte.

El próximo 30 de septiembre Doña María del Carmen, madre de Mercedes, cumplirá 80 años; Meche organizó todo un festejo, misa, música, comida y, en especial, la presencia de sus hermanos, no se sabe si presentía su muerte, pero su familia se reunirá en la fecha tal y como ella lo dispuso.

Así fue en vida Mercedes Rojas, el ángel de Ayuquila

“Ella nos enseñó a ser unidos y a comprender que la vida trasciende a un mejor plano, nos duele su ausencia física, pero estoy seguro que aquí permanece, que sigue viva y que en esa iglesia donde decidió morir, permanecerá protegiendo a su familia y a su comunidad”, puntualizó.

La mujer que ganó el cielo

A las 4 de la mañana, Meche salia de su casa para la “Adoración Nocturna” que se acostumbra en el templo de esta comunidad; lo hacía porque la mayoría de personas no acudía, su amor por el servicio eclesial era tal que no le importaba acudir sola, dice David Quiroz Candelaria, amigo de la familia.

“Ella se ganó el cielo, daba servicio, cuidaba enfermos, compartía la catequesis y, sobre todo, hablaba con la verdad, la honestidad fue un valor que sembró en muchas personas y que no gustaba a otras, pero que la hizo un gran ser humano”.

Un suceso casual o un llamado de Dios, para que su ángel volviera a su lado, nadie lo sabe en la población, lo que sí están seguros es que no hay, hasta hoy, una muestra de fe mayor que la de Mercedes, que murió a los pies de quien tanto amó.

Su pueblo no la llora, porque siempre supieron que Mercedes es un ángel. FOTO: Emilio Morales