San Miguel Cajonos, municipio libre de basura en Oaxaca

MARIO JIMENEZ LEYVAMARIO JIMENEZ LEYVA

El lugar pasó de ser un tiradero a cielo abierto, a un centro de acopio. El sitio reverdeció al quitar la basura

SAN MIGUEL CAJONOS, San Francisco Cajonos, Oaxaca.- ¿Podrías imaginar un municipio en donde la basura no existe? ¿Un lugar en donde no hay barrenderos ni camiones recolectores o tiradero? Pues bien, ese lugar se llama San Miguel Cajonos.

Ubicado en la Sierra Juárez de Oaxaca, esta agencia municipal perteneciente a San Francisco Cajonos, se establece como ejemplo en el manejo de sus residuos y la disminución de la generación de basura.

Los 200 habitantes que conforman la población producen semanalmente de 15 a 20 kilos de desechos sólidos que en su mayoría resulta ser material reciclable. La cantidad representa tres veces menos de lo que producían 15 años atrás.

El consumo de productos enlatados, envasados y embotellados disminuyó en un 70 por ciento en 15 años. FOTO: Mario Jiménez

Había aumentado la basura

Su historia en la reducción de basura inició motivada por el impacto del incremento de botellas y bolsas de plástico a sus bosques y manantiales.

“Estábamos viendo un crecimiento importante de basura, sobre todo plástico: botellas, bolsas, vasos de veladora. Añoramos los tiempos con los abuelos. Con ellos recogíamos la basura orgánica como la ceniza de la cocina. Lo colocábamos en cajas para llevarlo a los terrenos de cultivo. Eso era un abono para nosotros. De los 90 para acá empieza el alto consumo de refresco y a regarse el plástico”, explica Francisco Jiménez Zárate, presidente del comisariado ejidal.

La ofuscación por el incremento de estos residuos y su destino final llevó a que juntos, autoridad y ciudadanía establecieran mecanismos para reducir, reciclar y reutilizar, tarea en la que toda la población, desde la infantil hasta la adulta, las autoridades y la asamblea general, están involucrados en la conformación de comités, realización de tequios y capacitación para el reciclaje.

Primero, concientizar

El primer paso para lograrlo fue la concientización no sólo en la separación de sus residuos sólidos sino en la disminución de éstos, suprimiendo la ingesta de alimentos y bebidas embotelladas o enlatadas. El efecto no fue inmediato, pero tuvo resultados y hoy, de diez refrescos que se consumían, sólo se compran tres.

A la par de la concientización, los comités desarrollaron talleres para enseñar a la ciudadanía a reciclar desde el hogar y replicar en los cestos públicos. Aprendido todo ello, se determinó un día al mes para llevar al centro de la población el material reciclable para su posterior traslado al centro de acopio.

Con la asesoría de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), las familias fueron enseñadas en la elaboración de abonos y compostas para alimentar sus terrenos de cultivo con la basura orgánica.

Las jefas de familia son la columna vertebral del poblado libre de basura. En la foto, Aurea, integrante del comité de salud. FOTO: Mario Jiménez

Calles limpias

Los cerros vestidos de verde esmeralda acompañan el paisaje hasta llegar a San Miguel Cajonos, lugar con población altamente migrante, cuyas remesas construyeron una localidad de casas amplias con vista campirana.

Sus calles completamente libres de basura se abren paso entre la neblina que cae ligera. La limpieza del lugar quedó establecida como una característica notoria. En cada esquina hay contenedores de basura separados en orgánico e inorgánico. Éstos están acompañados por letreros que reiteran el mensaje de reducir, reciclar y reutilizar.

Aurea López Vázquez, promotora de salud, explica que su tarea consiste en la enseñanza para la separación de la basura. Cada ocho días, las mujeres de la población se reúnen para bordar y elaborar manteles, así como para hacer conciencia sobre las enfermedades que se desprenden por la generación de basura.

La agencia municipal, ejemplo de un municipio limpio. FOTO: Mario Jiménez

La labor que ellas realizan es quizá la más importante dentro de esta cadena, ya que van sembrando en su esposo, hijos e hijas, la importancia de evitar la contaminación.

Importante, separar la basura

En casa también tienen contenedores para la separación de basura. La labor es obligatoria, pues de lo contrario sus residuos no son aceptados para su traslado al centro de acopio. Otra de las razones que encuentran para separar la basura es que no existe servicio de recolección ni tiradero municipal, así que la basura acumulada durante un mes sin ser separada, produciría un ambiente mal oliente e insalubre.

Una vez al mes, la autoridad municipal por petición del comité de salud, hace el anuncio por el aparato de sonido para que toda la población lleve su material a la explanada de la agencia para su posterior traslado al centro de acopio y luego hacia el reciclaje.

Para vigilar que todos se encuentren en la misma tónica y que la basura no termine quemada, el comité de salud lleva un control de las personas que aportan material reciclable, y se verifica que las que no lo hacen, es porque no están generando basura.

No sólo se colecta la basura, también se separa. FOTO: Mario Jiménez

De basurero a centro de acopio

Una pequeña covacha ubicada en la entrada de esta agencia es el lugar donde se concentra el material separado por plástico, latas, vidrio y fierro.

A unos metros convive con un invernadero y ganado, pues aquél es su “basurero”, libre de olores, moscas y fauna nociva.

Rubén Martínez, comisario de Bienes Comunales, explica que antes de ser llevado al centro de acopio, el material debe estar completamente seco para evitar escurrimientos que generen contaminación y así revertir el daño que fue generado al lugar, en donde antiguamente la población depositaba su basura sin ningún tipo de manejo o separación.

El punto, ahora de acopio, quedó establecido a un lado del panteón municipal. En su interior, los plásticos de las veladoras fueron sustituidos por vidrio y los contenedores de flores por barro.

“Ha sido un camino largo, pero la gente ya tiene en su conciencia la importancia de no generar más basura”, afirma Rubén Martínez.