Criminalizar el trabajo sexual incrementa infecciones por VIH

En México, la descriminalización del trabajo sexual podría evitar del 33 al 46 por ciento de las infecciones por el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) en la siguiente década, señaló Patricia Uribe Zúñiga, directora general del Centro Nacional para la Prevención y el Control del VIH y el SIDA.

Sin embargo, la errónea vinculación de esta actividad con la trata de personas, sin evidencias científicas de por medio, impide que se logren avances en la materia. Así lo constató el Censida en una investigación de campo que realizó en 101 bares y cantinas de la zona costa del estado.

“Hemos apoyado algunos trabajos en la Frontera Sur, y específicamente en Chiapas, donde encontramos que los dueños de bares y congales de Tapachula, Huixtla y Cacahoatán niegan que ahí se esté ejerciendo el trabajo sexual, por miedo a que las autoridades lo confundan con la trata”.

Este enfoque —destacó la especialista— impide que los gobiernos municipales y de los estados implementen políticas públicas efectivas para disminuir la transmisión del VIH y otras enfermedades, porque basan sus acciones en estereotipos, creencias religiosas y tabúes, más que en pruebas científicas.

OFRECER SERVICIOS INTEGRALES

Establecer medidas punitivas, estigmatizar y criminalizar la prostitución, incrementa los riesgos sanitarios para las trabajadoras sexuales, los clientes, sus parejas formales e hijos; y, además, recrudece el escenario de violencia donde se desarrolla esta actividad, que no necesariamente encuadra en una situación de explotación sexual.

“El llamado es no promover estrategias que han demostrado su inutilidad, o que incluso bloquean o disminuyen la prevención de enfermedades, entre ellas: las revisiones sanitarias obligatorias y las visitas de verificación a establecimientos, donde toman en cuenta la sola existencia de condones como indicio de trata”, expuso Uribe.

Lo recomendable, dijo, es ofrecer servicios integrales, que aborden la salud sexual y reproductiva, la salud mental, la violencia, las lesiones y otros problemas que enfrentan las y los trabajadores sexuales, desde una perspectiva de género y de respeto a los derechos humanos.