Curanderas de Oaxaca, guardianas de la sabiduría ancestral

MARIO JIMENEZ LEYVAMARIO JIMENEZ LEYVA

Distintivo “M”, máximo reconocimiento que otorga la Secretaría de Turismo y que avala la adopción de las mejores prácticas y una distinción de empresa Turística Modelo.

MARIO JIMENEZ LEYVAMARIO JIMENEZ LEYVA

Eliminar el mal de ojo, un don en la medicina tradicional

MARIO JIMENEZ LEYVAMARIO JIMENEZ LEYVA

Farmacia con plantas medicinales

CAPULÁLPAM DE MÉNDEZ, Oaxaca.- En la Sierra Juárez aún existe un grupo de mujeres indígenas que se mantienen como guardianas de la salud. Desde sus hogares y en el Centro de Desarrollo de Medicina Indígena Tradicional procuran siempre mejorar o sanar el estado físico, el espíritu y el alma de una persona.

Desde hace 22 años años, en este recinto ubicado en el centro de este Pueblo Mágico, seis médicas tradicionales ofrecen sus conocimientos, aptitudes, creencias y cultura para sanar a propios y extraños.

El amor por esta práctica lo traen en los genes. Sus madres, abuelas y bisabuelas también practicaron la medicina tradicional para el bien de la comunidad.

Protegidas por los verdes cerros de la Sierra Juárez- donde el fresco aire envuelve los cuerpos durante las caminatas matutinas rumbo al centro de salud -Alenjandría, Reyna, Beatriz, Belén, Alicia y Érika esperan ayudar a quienes las visitan todos los días.

A este grupo de mujeres las acompañaron desde hace dos décadas al menos 40 médicas más quienes, en el transcurso del tiempo, fueron desertando del oficio. Cada vez es menor la cifra de quienes acuden con las curanderas tradicionales absorbidos por la rutina diaria cada vez más exhausta que impide a las personas tomarse un tiempo para una realizarse una limpia, bañarse en un temazcal o acudir a un masaje curativo.

En el temazcal se utilizan yerbas especiales para cada persona. FOTO: Mario Jiménez

Añejo don

Con sus manos, doña Alicia es capaz de restablecer el cuerpo más cansado; con cuidado, pasión y energía positiva, esta mujer de 72 años de edad, también es capaz de darle salud al corazón, a la mente y hasta preparar el vientre para dar vida.

Así es la señora Alicia quien, a cambio de ninguna gratificación económica y por el sólo bienestar de la gente, también ofrece sus servicios.

Mientras se prepara para una sesión, la mujer es clara y apunta: “Para nosotras, la medicina tradicional no es un negocio, estamos para ayudar a nuestros hermanos”.

“Si alguien me dice, no tengo dinero, pero sé que necesita de mis conocimientos para estar mejor, lo hago”, afirma al frotar sus manos bañadas en aceite de romero.

De joven, Alicia había descartado dedicarse a esta noble labor, a pesar de saber cada parte de la medicina tradicional. Años después, al quedar sola con siete hijos por mantener, decide poner en práctica sus habilidades. “Sabía que en esto a veces se gana, a veces no, pero algo tenía que hacer por mis hijos”.

El masaje

La experta en el masaje que se ofrece en el Centro de Desarrollo de Medicina Indígena Tradicional en Calpulápam describe alguno de los beneficios que este espacio ofrece.

“Se estimula cada parte del cuerpo de forma precisa.¡No es agarrar así porque sí!”, dice Alicia, al iniciar el masaje.

Es relajante, principalmente, pero en este proceso se acomoda cada parte del cuerpo que por alguna lesión o estrés, provoca dolor.

Durante una sesión de masaje. FOTO: Mario Jiménez

Con delicadeza, ella comienza el masaje de los tobillos hasta la punta del cabello. Los pies, son fundamentales, pues ahí se localizan los puntos reflejos con todos los órganos del cuerpo.

Conforme pasan los minutos, el bienestar se extiende por la paciente. Con aceite de romero, rusa, rosas, según el padecimiento de cada persona, la médica también es capaz de “acomodar la matriz, ovarios, vejigas”, así como algunas molestias en los órganos masculinos.

“Tiene mucho significado saber hacer un masaje, se necesita mucho conocimiento”, recalca Alicia, quien afirma que para mejores resultados es necesario hacerlo después de un baño de temazcal, pues los músculos están calientes y es más fácil dominarlos.

Luego de casi una hora de trabajo, la mujer dice con una sonrisa: “Cuando las personas se paran de aquí se sienten diferentes y, en ocasiones, hasta dan propina”.

Limpia a todos los males

Luego de precisar que la verdadera medicina tradicional no tiene nada que ver con asuntos de brujería, la señora Reina se prepara para realizar una limpia.

Desde hace más de 20 años la mujer ha curado de espanto a miles de personas, tanto a la del pueblo como a los visitantes que acuden a este templo medicinal conocido a nivel nacional e internacional por ubicarse en este Pueblo Mágico de la Sierra Juárez.

“Es para toda la familia. Se dan apretones, sobadas y cura de espanto, mal de ojo”, dice Reina, quien precisa que, de acuerdo a cada padecimiento, son las yerbas que se utilizan. Entre las más empleadas se encuentra el romero, chamizo y albahaca.

La limpia no está relacionada con actos de brujería. FOTO: Mario Jiménez

Temazcal es volver a nacer

La presidenta de la organización de mujeres del Centro de Desarrollo de Medicina Indígena Tradicional, Alejandría Herrera, explica la importancia de una sesión de temazcal para mejorar la salud.

“Este baño sirve para liberar toxinas del cuerpo, problemas del alma, es como regresar al vientre de la madre, es como volver a nacer”, expresa la orgullosa médica con más de tres décadas de dedicarse a la medicina tradicional.

En este centro el temazcal no es un asunto de moda. Aquí las mujeres se toman con responsabilidad este terapia para la que ocupan leña para calentar el cuarto de baño.

Tras 20 minutos de sesión las personas pasan a otra habitación encerrada, para evitar cambios bruscos de temperatura y provocar daños.

Después del parto, el temazcal sirve para cerrar el cuerpo de la mujer, “cocer la leche” para evitar cólicos en los bebés y ayudar con la producción del alimento materno. Las mujeres que dieron a luz por cesárea deben esperar a que transcurra la cuarentena.

El temazcal, una cura para el alma. FOTO: Mario Jiménez