Quema de basura envenena el aire de Diuxi, Oaxaca

MARIO JIMENEZ LEYVAMARIO JIMENEZ LEYVA

Del televisor a la realidad. En las últimas tres décadas de la vida de Diuxi, el problema de la basura dejó de ser parte de una imagen de televisión para convertirse en una realidad que enfrentan como pueden.

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En cada esquina de la población hay un contenedor para la basura.

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El tiradero de basura se ubica en la parte más alta de la población

MARIO JIMENEZ LEYVAMARIO JIMENEZ LEYVA

Un pueblo limpio que, con la quema de basura, da al traste con el esfuerzo comunitario.

SAN JUAN DIUXI.- La mancha negra se extiende en una superficie de unos cuatro metros cuadrados. Las cenizas formadas a partir de la quema de basura se levantan con el aíre y vuelan montaña abajo, en donde se encuentra establecida la población mixteca.

Su esparcimiento se vuelve un enemgo silencioso, invisible, que arrastra arsénico, cadmio, cromo, cobre, dioxinas, furanos, plomo, mercurio y bifenilos policlorados, elementos cancerígenos.

Pero en Diuxi, como en un 73 por ciento de los municipios en Oaxaca, la quema de basura es una práctica usual, ligada al auge del mercado de alimentos empaquetados y la falta de recursos para resolver la problemática que requiere la llamada modernidad.

Municipios en donde queman más del 90% de la basura que generan
 
Santa Magdalena Jicotlán, San Pedro Jocotipac, San Lorenzo Cuaunecuiltitla, San Vicente Lachixío, Santa María Teopoxco, Santiago Nundiche, Santiago Tlazoyaltepec, San Miguel Tequixtepec, San Juan lalana, San Pedro Jaltepetongo, San Pablo Cuatro Venados, San Juan Diuxi, San José Independencia, San Idelfonso Amatlán, San Francisco Teopan.

 

“La Semarnat nos ha dicho que la basura no se debe de quemar, pero entonces ¿qué le hacemos? No hay recursos para un relleno sanitario y existe un bombardeo de alimentos empaquetados, envasados y enlatados”, explica el presidente municipal de la población.

El problema de la basura en San Juan Diuxi es un asunto prácticamente nuevo. Hace no más de 15 años que la autoridad en turno se vio obligada a buscar un lugar para depositar la basura que generan a diario los mil 200 habitantes de la localidad.

El lugar elegido se ubica en una de las partes más altas de la población, en una olla abierta entre rocas. Ahí se realiza un proceso de separación en la medida de las posibilidades. Botellas de vidrio, pet y latas son apartas para su venta en centros de acopio.

Contaminación del aire

El resto de desechos, conformados principalmente por bolsas de frituras, pan, tetrapak, cartón y papel, son incinerados. Semanalmente media tonelada de basura desaparece entre el fuego. Las cenizas quedan al aire libre y con el viento se esparcen sobre los cultivos y depósitos de agua abiertos.

“Estamos tratando de buscar a dónde vamos a llevar la basura, a dónde vamos a mandar lo reciclable, es un problema muy nuevo porque años atrás eso no se veía. Éste es un pueblo pequeño y antes no había carretera, no consumíamos enlatados ni refrescos. Casi no había basura. Cuando se vino la carretera de pavimentación, entraron esos productos y la basura empezó a crecer”, explica Imelda Guadalupe Pedro Matías, regidora de salud.

Hasta el momento -señala- no han notado problemas de salud relacionados con la quema de basura, pero están conscientes de que es un riego latente que no podrá resolverse si no existe una cultura desde los hogares no sólo para depositar la basura en un cesto, sino para evitar su generación.

Municipio limpio

Un enorme letrero en la entrada de la localidad invita a la ciudadanía a mantener un municipio limpio. A lo largo de todo el camino, en cada poste, existe un bote para depósito de basura y en el centro de la población ocho contenedores.

Las calles, flanqueadas por pequeñas casas que reposan entre los terrenos resecos característicos de la mixteca, están libres de basura.

El consumo de refresco también es un problema ecológico. FOTO: Mario Jiménez

Frente al palacio municipal, que destella en verde manzana, se encuentra establecido un sitio de acopio de pet colmado de envases de refresco. Desde sus hogares la población realiza un poco de separación de basura y la deposita en el lugar.

Cada vez los contenedores se llenan más rápido pues la modernidad de la carretera pavimentada abrió una ruta por donde corre libremente material altamente contaminante.

Aunque pudiera ser impensable, hubo una época en que la basura no existía en este poblado. No había refrescos en pet, los alimentos no eran enlatados y la leche no se vendía en cajas de tetrapak. “El pan era el que se cocinaba en los hornos, no había empaquetado. Si comprábamos fruta, por ejemplo, guardábamos las cosas en el tenate. No conocíamos bolsas de plástico”, recuerda Epifania.

La mujer tiene 50 años, de acuerdo con su memoria el crecimiento de la basura comenzó hace aproximadamente unos 35 años.

"Hubo una época en que la basura no existía en este poblado...no había empaquetado. No conocíamos bolsas de plástico; la basura comenzó hace 35 años":
Epifania, vecina de San Juan Diuxi

En la parte trasera de la casa, Epifania mandó construir un pequeño horno. En éste una vez a la semana quema la basura que no le es posible reutilizar, las cenizas que resultan las coloca como una especie de abono sobre las plantas del jardín. Todas las viviendas tienen en sus patios agujeros en los que realizan la combustión de los desechos.

Quema de basura, veneno en potencia

A simple vista, la quema de basura podría resultar una acción inofensiva y de aparente solución al problema, sin embargo, de acuerdo con National Toxicology Program, NTP, la ceniza de la quema de basura puede ser peligrosa para la salud humana.

Ésta puede contener sustancias químicas y metales pesados como arsénico, cadmio, cromo, cobre, dioxinas, furanos, plomo, mercurio y bifenilos policlorados. Las sustancias químicas pueden filtrarse de la ceniza a las fuentes de agua subterráneas y de la superficie y a los cultivos alimentarios que crecen en suelos contaminados con ceniza.

Algunas viviendas incineran su basura en hoyos abiertos en el suelo. FOTO: Mario Jiménez

El arsénico, el cadmio, el cromo y la dioxina TCCD figuran como carcinógenos humanos en el Decimocuarto Informe sobre Carcinógenos (en inglés) publicado por el Programa Nacional de Toxicología; el furano, el plomo y los bifenilos policlorados figuran como “carcinógenos humanos”.

En Oaxaca todo se quema

Oaxaca es quizá uno de los principales focos rojos a nivel nacional por quema de basura. En la entidad el 73 por ciento de los municipios queman entre el 30 y 100 por ciento de la basura que generan.