Paran indefinidamente caravanas de salud en todo Oaxaca

MARIO JIMÉNEZ LEYVAMARIO JIMÉNEZ LEYVA

Demandan el pago de sus salarios devengados

Ante la falta de respuestas a sus exigencias de carácter estatal, trabajadores del programa Fortalecimiento a la Atención Médica (FAM) detuvieron su jornada de servicios médicos en todo el estado para demandar el pago de sus salarios devengados.

Este jueves, el personal de las unidades médicas, conocidas como caravanas de la salud, cumplieron tres días de protesta. A excepción de los dos primeros días, ayer no bloquearon vialidades, pero mantuvieron la toma de las oficinas administrativas del programa, en la colonia Reforma.

El representante de los quejosos, Vicente Patrón Martínez, aseveró que en la segunda mesa de dialogo con autoridades de la Secretaría de Salud en Oaxaca no encontraron soluciones a ningún punto, por lo que los afectados acordaron continuar la manifestación de manera indefinida.

Parte de su jornada de lucha, apuntó, es seguir con el cierre de oficinas administrativas del FAM, así como frenar la gira de las 42 unidades de motor que forman parte de las caravanas. El paro de estos servicios afecta a miles de oaxaqueños que carecerán definitivamente de la, ya de por sí, débil atención médica por falta de medicinas.
 

Peticiones

En la segunda mesa de diálogo con mandos medios de la Secretaría de Salud, la tarde del miércoles, las autoridades manifestaron la imposibilidad de la recontratación de personal y rehabilitación de unidades, a cambio propusieron finiquitar conforme a ley a las 22 personas que no fueron requeridas para continuar dentro del programa.

El promotor de salud del FAM, Vicente Patrón Martínez, agregó que también exigen el pago de salarios atrasados para casi 200 personas, a quienes además de una y dos quincenas atrasadas, les deben viáticos.

Para seguir operando las unidades, los trabajadores demandan garantías. Para el cuidado de las unidades de motor, requieren de un estacionamiento propio o instalaciones seguras para guardarlas los días de descanso, pues al no existir un espacio los trabajadores se las deben de llevar a sus domicilios particulares.

A la lista se suma el pago de viáticos y gasolina anticipados, así como un retroactivo del 2016.

Afanadora de outsorcing: “Trabajamos por necesidad, pero con lo que pagan no se vive”

María llega puntual al Hospital Civil Doctor Aurelio Valdivieso para comenzar su jornada de ocho horas de trabajo. El sol aún no sale, pero ella -como una decenas de compañeras- comienza a la luz de las lámparas la limpieza de sus áreas. En su caso, asea siete grandes espacios, trabajo por el que al final de quincena recibe mil 600 pesos.

Este miércoles, María se manifestó por la falta de su pago por parte de la empresa Servicios Integrales de Seguridad, Limpieza y Mantenimiento S.A de C.V. “Es poco lo que nos pagan y todavía quieren que les perdonemos sus atrasos, entonces, ¿cómo le hacemos pa´vivir?”, recalca la mujer.

Un día después de la protesta que rindió frutos con el pago de su quincena, la madre soltera de tres hijas sigue su rutina diaria con prisa, pues aunque el salario no cubre las necesidades familiares, es el único que logró conseguir conseguir con seguridad social, pero en el que por las condicones laborales, le impiden generar antigüedad.

 

Personal de limpieza gana a 13 pesos por  hora que trabaja

 

“Las que estamos aquí, estamos por necesidad, todas aguantamos por eso, pero con lo que nos pagan no se vive”, recalca la joven madre, quien en su rol diario de trabajo cubre siete áreas del hospital. Sube y baja de niveles; barre, trapea, limpia canceles, mobiliario de oficina, etc..

Desde hace casi dos años, la trabajadora asiste puntual, no falta. El motivo, sostuvo, no es el salario, es la ventaja adicional que saca de este trabajo, pues vende diversos productos de belleza por catálogo y postres que cada día oferte entre el resto de los compañeros.

“Si sólo viviera con los mil 600 pesos, mis hija y yo ya nos hubiéramos muerto de hambre”, dice con cierto enojo por conocer las condiciones en las que labora.
 

Le quedaron a deber

En menos dos años, María ha laborado para dos empresas distintas subcontratadas por el gobierno del estado para realizar trabajos de limpieza y mantenimiento.
Ella no recuerda con precisión el nombre de la empresa para la que trabajó hasta diciembre del 2016, sólo sabe que le quedaron a deber el finiquito y que no otorgó seguridad social a todo el personal; también refiere que recibían acoso laboral si reclamaban sus pagos atrasados.

Desde enero, la empresa Seglim había cumplido con el pago de salarios, pero ante el atraso registrado la mujer advierte que no van a permitir más afectaciones. “No nos vamos a dejar, si ya pasó, puede que se repita”, dice María mientras continúa con la faena.