Abre Santa Cecilia taller de instrumentos

VILLA DE ZAACHILA, Oax.- La Escuela de Iniciación Musical Santa Cecilia, en la colonia Vicente Guerrero, en este municipio, pero eclesiásticamente en la parroquia de San Bartolo Coyotepec, empieza a consolidarse con la apertura de su taller de reparación de instrumentos de cuerda con jóvenes del propio asentamiento, circundado por un enorme tiradero de basura.

Esta laudería se suma a la creada hace poco para componer los instrumentos de viento, a cargo de la indígena zapoteca Patricia García García, quien después de aprender con la francesa Mallory Ferreira y el argentino Alejandro Raúl González, se tituló en el Institut Technologique Européen Des Métiers de la Musique (Instituto Tecnológico Europeo de Oficios de la Música), con sede Le Mans.

Y ahora, no ha sido la excepción porque el preceptor es uno de los mejores lauderos del mundo, el belga Paul Jacobs, fundador y posterior presidente de Luthiers Sans Frontières (Luthiers Sin Fronteras), una organización no gubernamental constituida para proporcionar servicios gratuitos de reparación de instrumentos a músicos, orquestas y grupos musicales en los países en vías de desarrollo.

“(La Escuela de Iniciación Musical) es algo extraordinario para estos niños y jóvenes que viven en condiciones difíciles; por eso, he llegado a colaborar. No me podía negar”, afirmó el luthier.

Jacobs, se involucró con la escuela a petición de la capitana piloto Isabelle de Boves, comandante de un Airbus A320, quien ha logrado el respaldo de la fundación de la compañía Air France, donde labora.

“Un día (de 2011) me llamó y me dijo que necesitaba de nuestro apoyo, de nuestros servicios gratuitos. Quedamos en apoyar enviando instrumentos; mandamos violines, violas, violonchelos y contrabajos”, contó.

Una segunda etapa sería la capacitación de los alumnos como lauderos para formar su taller de reparación.

“Una tercera etapa, será la fabricación de nuevos instrumentos de buena calidad, pero aún requiere de tiempo”, señaló.

Durante las tres semanas de estancia, el luthier ha capacitado a seis jóvenes en los fundamentos básicos de esta actividad casi artesanal.

“Son cosas básicas; los he enseñado a poner un alma, un puente y las clavijas, así como cambiar cerdas y reparar arcos. También de reparaciones de fracturas. Es algo básico, pero difícil a la vez”, indicó.

Los seis jóvenes se han caracterizado por sus deseos de aprender y por su talento.

“Vamos progresando con el conocimiento; son chicos con bastante talento, trabajan bien”, detalló.

–Usted y su organización han trabajado en diferentes países, ¿qué piensa de esta iniciativa en una colonia marginada?

–Es una iniciativa fabulosa, me parece importante que puedan aprender música y acceder a una cultura.