Amor, un secreto de la cocina tradicional, asegura Maestra Cocinera de Matadamas, Etla, Oaxaca

Gabriela GonzálezGabriela González

“¡Pásenle con confianza! Mi nombre es Mimí y les agradezco mucho que hayan venido”, así recibe Noemí López a todos los comensales que viajan hasta el municipio de Matadamas, Etla, para degustar los platillos que le han llevado a obtener el título de Maestra Cocinera, otorgado por el gobierno de Oaxaca.

Lo anterior, gracias a la preparación del tradicional mole negro, uno de lo siete que ofrece la gastronomía en la entidad. Y es que lo que hace distinguir a Noemí López Hernández (Mimí, como todos le llaman) es su carisma, el gusto de platicar y el cariño que siente por sus clientes, quienes también se convierten en sus amigos.

Aprendizaje en familia

“Yo cocino desde niña, cuando me casé, mi suegra fue quien me terminó de pulir; me enseñó a preparar muchos platillos tradicionales, como los siete moles. Cuando le di a probar el mole negro que había hecho para un evento de cocineras tradicionales, me dijo que tenía la misma mano que ella”.

Para Mimí el calor del hogar es lo que la ha ayudado a sobresalir en el mundo de la cocina tradicional, pues su familia es quien trabaja a su lado para elaborar la barbacoa que vende cada domingo, los quesos frescos que integra a sus platillos, así como en la preparación de las tortillas hechas a mano, entre otras actividades.

“Mi mamá, mi suegra, mis hijos, mi esposo, todos entran a la cocina; me dicen si mi comida sale buena o mala, pues a todos les gusta cocinar. Es un orgullo para mí que podamos ser un equipo y que el amor que nos tenemos como familia nos lleve al éxito".

Y es que fue su familia quien la impulsó para que fuera conocida en otros países, pues gracias al uso de redes sociales, su cocina ha logrado cruzar varias fronteras. Mimí asegura que es el cariño que le pone a cada platillo, lo que hace a sus guisos especiales.

“Mi toque es el amor, sabes que van a venir personas a probar tu comida y te tienes que esmerar más de lo que puedes para que a esa persona que venga a comer, le encante, diga: 'oye Mimí ¿Qué le pusiste? Está riquísimo', para mí es gratificante recibir esos comentarios”, expresó la cocinera.

 

Pequeñas costumbres

Conseguir los ingredientes que necesita no es ningún problema ya que se encuentra rodeada de las hierbas, tubérculos y vegetales que ocupa a diario para cocinar. Al fondo de su jardín se pueden observar chivos y gallinas que en algún momento utilizará para la barbacoa que prepara en su horno de piedra o para los platillos con carne.

Además, en este municipio aún se mantiene el trueque y la guelaguetza -de la manera en la que se conoce desde hace décadas- y Mimí no duda en seguir la tradición.

“Tenemos que dar todo lo que tenemos, tenemos muchísima variedad en comidas, pero también en tradiciones y no las debemos dejar por nada, porque Oaxaca es único por eso".

La preparación

Antes de empezar cualquier platillo primero persigna sus cazuelas; luego les habla: “Hoy vamos a cocinar rico porque van a venir personas a comer”.  Posteriormente comienza a separar los ingredientes.

“Yo les digo a mis cazuelas que me ayuden a cocinar los más rico que se pueda para que mis comensales se nutran y se deleiten con esa comida que van a degustar".

Mimí permite que las personas la observen cocinar, explica que ella tiene parte de una herencia ancestral, por lo que no puede revelar todos sus secretos, pero sí compartir algunas técnicas.

“Quienes vienen a visitarme (porque también doy cursos), les toca hacer las tortillas y no pueden echarlas, les digo ‘pérenme, les caliento su mano, como diría mi abuelita, les voy a quemar la mano en el comal’, pero no es quemar, es decirles que son amigos del comal y así van a poder echar sus tortillas.

 

Perseverancia en los pequeños pasos

Ser cocinera tradicional y representativa de Matadamas, Etla, significa un camino de mucho esfuerzo, pues Mimí afirma que requirió de un largo trabajo para poder llegar a ser recomendada.

“Recuerdo que fueron cuatro días de arduo trabajo, un cansancio tremendo, pero cuando recibo ese título tras obtener un segundo lugar en un platillo salvaguarda, que es mi pipián de nopalitos, y mencionan mi nombre con el título de Maestra Cocinera, la verdad yo me puse a llorar, si hubieran visto la emoción que se siente, hasta se te olvida el cansancio”, recordó emocionada.