Alejandra Cuevas es acusada de homicidio por omisión del hermano del fiscal general Alejandro Gertz Manero

Cortesía Familia CastilloCortesía Familia Castillo

Alejandra Cuevas Morán está presa desde octubre. Su historia no es sencilla de contar, incluye un proceso legal que se reactivó en 2020, negociaciones no cumplidas, una detención irregular y una disputa familiar con el hombre al frente de la justicia en México, Alejandro Gertz Manero.

De acuerdo con Infobae, el actual fiscal general de México tuvo un hermano llamado Federico. Él murió en septiembre de 2015 y con su deceso se desencadenó una fuerte controversia con su familia que llegó al ámbito penal.

Federico tuvo una relación sentimental por casi 50 años con Laura Morán, quien actualmente tiene 94 años de edad. Vivió con ella hasta los 82 años que fue cuando él falleció. Ella tiene tres hijos de otra relación, llamados José, Laura y Alejandra Cuevas Morán. Esta última se encuentra detenida en el penal de Santa Martha Acatitla desde el pasado mes de octubre acusada de homicidio por omisión del hermano del fiscal.

 

Ana Paula, Gonzalo y Alonso Castillo Cuevas, hijos de Alejandra Cuevas y nietos de Laura Morán, desde entonces han reclamado una serie de arbitrariedades y prácticas extrañas en el proceso de su madre. También apuntan a negociaciones no resueltas con el fiscal Gertz Manero.

Con llamadas telefónicas grabadas o documentos oficiales, como la apelación legal de Alejandra Cuevas al auto de formal prisión que ya le han dictado, la interpretación criminalística de su caso o el recuento profesional de violaciones procesales, es que respaldan su reclamo de justicia. Y todas esas evidencias las compartieron con Infobae México junto con su historia.

Alonso Castillo relata en una llamada telefónica que el núcleo de la situación que ahora viven está ubicado entre julio y septiembre de 2015. En el verano de ese año, Federico Gertz Manero, la pareja sentimental de su abuela, empezó a presentar problemas relevantes de salud. Él vivía solo con Laura Morán, quien en ese momento tenía 88 años, y la gente que trabajaba en su casa.

La pareja del hermano del fiscal ya había contratado personal para el cuidado de Federico, ya que ella no se veía capaz de atenderlo sola por su cuenta. Después, Federico sufrió una caída que empeoró su estado de salud.

En ese momento Laura avisó de toda la situación a Alejandro Gertz Manero quien acudió a ver a su hermano y además puso a su disposición a médicos especialistas que los estarían monitoreando en todo momento. Entre ellos uno al que el ahora fiscal calificó como “el mejor geriatra de México”.

 

En algún punto, de acuerdo con las declaraciones de testigos recogidas en el amparo al que tuvo acceso Infobae, parecía que la condición de Federico iba mejorando. Días después, el 29 de agosto, Alejandro Gertz Manero se presentó en el domicilio de su hermano con médicos y personal del Ministerio Público. Sin contar con ningún documento de cateo o algo parecido que justificara su entrada abrupta, el fiscal ingresó con todos a la vivienda.

En ese momento –de acuerdo con las declaraciones de Laura Morán y del personal que trabajaba en su casa– sacaron a Federico de su vivienda, él iba en la cama de hospital que le habían adaptado. Alonso Castillo cuenta que en ese momento Alejandro Gertz Manero advirtió a Laura Morán de que no fuera a visitar a su hermano o haría que la detuvieran. Fue la última vez que ella vio al hombre con el que sostuvo un relación de casi medio siglo.

Federico Gertz Manero falleció un mes después de haber sido internado en el hospital ABC Observatorio, en resumidas cuentas, a causa del deterioro de su salud.

Alejandro Gertz Manero arremetió contra la que fuera pareja de su hermano y la demandó, junto con sus hijas Laura y Alejandra Cuevas, de homicidio por omisión de cuidados hacia Federico. Pero las hijas de Laura Morán, cabe subrayar, no vivían con ellos, por lo que no jugaban un rol establecido en la rutina de cuidados del hermano del fiscal.

Ni Laura Morán, ni su hija Alejandra Cuevas, ni sus nietos, como Alonso, se explican qué ocurrió o por qué motivo cambio así la actitud del actual fiscal mexicano hacia ellos, ya que aseguran que desde siempre habían tenido buena relación con él, con familiaridad.

Asimismo, Alonso Castillo apunta que, extrañamente, de la acusación desapareció el nombre de su tía Laura. Cabe señalar que ella es suegra del actual gobernador del Estado de México, Alfredo del Mazo.
La denuncia en contra de su madre y su abuela fue archivada en dos ocasiones por la justicia de la Ciudad de México. La dependencia concluyó que no había elementos que evidenciaran las responsabilidad de ambas mujeres en la muerte de Federico Gertz Manero.

Pero en 2020, luego de que Alejandro Gertz Manero fuera designado a cargo de la Fiscalía General de la República, el caso dio un giro radical: la demanda procedió y se retomó la acusación.

El 21 de septiembre, después de cinco años representándolas, repentinamente el Lic. Alfonso Jiménez O’Farrill, abogado de Laura Morán y sus hijas, renunció al caso argumentando que recibió amenazas en contra de él y de su familia. Entregó entonces el expediente del caso a Alejandra Cuevas y a sus hijos. El 25 de septiembre se ejerció acción penal y el 2 de octubre se libró la orden de aprehensión en contra de Laura Morán y su hija Alejandra Cuevas.

El 16 de octubre de 2020 Alejandra Cuevas de 68 años de edad fue detenida de una manera bastante extraña, según relata Gonzalo Castillo, su hijo, a Infobae. “Mi primera sensación fue que venía a matarnos”, cuenta sobre el coche color vino que ese día prácticamente los interceptó, a él y a su mamá, mientras circulaban por Paseo de la Reforma.

Gonzalo recuerda que antes de parar por completo, desde la parte del copiloto de dicho vehículo, una persona con medio cuerpo de fuera les gritaba para que se detuvieran. Cuando eso sucedió, ese hombre se bajó del vehículo y se puso una placa de policía de investigación.

Desde entonces, Alejandra Cuevas se encuentra encerrada en el penal de Santa Martha Acatitla, acusada por delito de “homicidio doloso de concubino por omisión por auxilio”. Es decir, se le culpa de conscientemente no haber asistido a Federico Gertz Manero mientras su estado de salud empeoraba. Ese delito en México no alcanza fianza.

No obstante, para que una persona sea considerada culpable por homicidio por omisión tiene que quedar comprobado que era garante de la víctima, es decir, quien estaba a cargo de sus cuidados. En este caso, ese rol solo lo desempeñaba Laura Morán quien, dentro de sus posibilidades y asistida por el personal de salud que tenía contratado, llevaba a Federico a consultas y le compraba los medicamentos que le recetaban, según consta en las declaraciones de ella y de los testigos.

Es importante tomar en cuenta que, para que la persona garante pueda ser acusada, se debe tomar en cuenta la posibilidad de salvamento. Eso se refiere a la posibilidad física para actuar en el momento del peligro. Laura Morán tenía 88 años de edad en ese entonces.

Además, cabe recalcar que la pareja de Federico era la madre de Alejandra, Laura Morán. Sin embargo, la Juez Sexagésimo Séptimo Penal de la Ciudad de México, argumentó que había elementos suficientes que comprobaban la supuesta participación de Alejandra Cuevas en los hechos, asegurando que ella acudía a diario a casa de Federico, que se hacía cargo de llevarlo a sus citas médicas y de suministrarle los medicamentos, entre otros. Entonces el 19 de octubre le dictó auto de formal prisión.

Pero eso no concuerda con lo que ya se había decretado, también por la justicia capitalina, respecto a esa denuncia. Para empezar, las dos veces que fue postergada se dejó claro que no había datos contundentes que demostraran que Laura Morán o Alejandra Cuevas fueran responsables de la muerte de Federico.

En el caso específico de Alejandra, con base en las declaraciones de los testigos hechas desde que se interpuso la denuncia, se desechó la posibilidad de siquiera hubiera estado a cargo constantemente de los cuidados de Federico Gertz Manero. Y es que se comprobó que ella no habitaba en casa de su madre, si acaso iba una vez por semana de visita. Además el personal médico encargado de Federico no la reconoció, no se les hizo familiar ni su nombre ni su supuesta presencia regular en la vivienda.

Por otro lado, una interpretación criminalística del caso, realizada por un perito profesional, a la que Infobae también tuvo acceso, señala que es ilógico que Laura Morán o Alejandra Cuevas fueran responsables por omisión de la muerte de Federico, ya que este fue atendido por médicos y enfermeros enviados por el propio denunciante, el fiscal Gertz Manero. Entonces no puede hablarse, indica el análisis, de una omisión de cuidados.

También refieren que resulta incongruente que en la denuncia de homicidio por omisión no se incluyan –desde la lógica de la que nace– a los médicos que atendieron a Federico Gertz Manero durante su último mes de vida, en el que estuvo hospitalizado.

La negociación paralela

En el momento en que su abogado renunciaba, Alejandra Cuevas y sus hijos establecieron contacto para llevar este asunto con Fernando Díaz. Él es esposo de Regina Castillo Cuevas –sobrina de Alejandra– y su hermana, Fernanda Castillo Cuevas, es esposa de Alfredo del Mazo, actual gobernador del Estado de México.

Díaz sería una parte de la cadena de comunicación entre los hijos de Alejandra Cuevas y el fiscal Alejandro Gertz Manero: ellos hablaban con Fernando, él pasaba el recado a su concuño Alfredo del Mazo y él, por último, informaba al jefe de la justicia mexicana. Y viceversa.

¿Por qué era necesario este canal de comunicación? Bueno, según cuenta Alonso Castillo, el fiscal mexicano tenía una serie de peticiones para desistir de la acción penal en contra de su madre y su abuela.
Lo primero, que le fueran devueltas varias obras de arte que había pertenecido a su hermano. Cabe mencionar que Federico estableció que Alejandro fuera su heredero. Esa petición la terminaron de cumplir después que su mamá fue encerrada.

Lo segundo era que le devolvieran 3.5 millones de pesos que Laura Morán había transferido de sus cuentas mancomunadas con Federico hacia las de su hija, a fin de no quedarse desamparada tras la inmediata acusación de homicidio lanzada por el actual fiscal. Y, como complemento, Alejandro exigía también que la que fue pareja de su hermano renunciara a la pensión mensual que este le había asignado (ascendía a unos 80.000 pesos).

Los hijos de Alejandra Cuevas Morán, y ella misma, se encontraban reticentes al principio con la segunda exigencia. Mayormente porque sentían que habían cedido ya bastante sin obtener garantía de fiar de que su madre saldría libre.

Parte de una conversación de los hijos de Alejandra Cuevas con Fernando Díaz, intermediario en el diálogo con el fiscal Gertz Manero, sobre las negociaciones para terminar con el pleito legal (Video: Infobae México)

Decidieron seguir el proceso legal hasta que se comprobara la inocencia de su madre. Sin embargo, ya en los primeros días de noviembre, sumidos en la desesperación de pensar que su madre de 68 años de edad estaba encerrada en la cárcel, terminaron de ceder en todo.

Y aún así Alejandra Cuevas, al día de hoy, sigue encarcelada.

La máxima autoridad de justicia mexicana detrás de la denuncia

Propuesto por el propio presidente Andrés Manuel López Obrador, Alejandro Gertz Manero, de 81 años de edad, es el fiscal general de la República desde el 18 de enero de 2019, en un periodo cuyo fin se prevé para el año 2028.

Es un abogado doctorado en derecho y político que ha estado al frente de otras dependencias de justicias predominantes en México, como las secretarías de Seguridad Pública, de la Ciudad de México y la federal. En 1976 coordinó la campaña nacional contra el narcotráfico, a través de la Operación Cóndor. Incluso ha sido diputado federal.