Compás de cuatro

Por Daniela Clarisa Concha León //Lecturas para la vida.

Uno, dos, tres, cuatro; hoy inicié el conteo muy temprano ¿o muy tarde? No distingo la diferencia, ya que las horas me indican el cambio de día, pero mi falta de sueño y situación estática me hace pensar es la misma fecha donde el tiempo se ha detenido universalmente, creo que no puedo…

̶ ¡Uno!

Me interrumpe una pequeña voz interior, me está indicando que es hora de detenerme. Intento hacerlo, pero hay muchas otras voces que se impacientan, cada una quiere su espacio, no logro conciliar a ninguna, así que todas hablan y se anteponen una y otra; de vez en cuando, parece que ellas se están volviendo locas.

̶ ¡Uno!

̶ Está bien.

Respondo en voz alta como si estuviera conversando con alguien más.

-Uno, es hora de detenerme y pasar al dos… inhalar y exhalar

Así lo hago, pero no quiero llegar al paso tres; me gustaría decir que yo coloqué el procedimiento o especifiqué los sucesos; sin embargo, mi propia mente solo me ha hecho espectadora y darme la gran tarea de enumerar el ciclo.

Hoy parece que el paso tres se fue de aquí; es increíble, no puedo concebir el estar tranquilizándome sin llorar, las voces e imaginación han cesado; pero, ¿por qué? ¿qué es diferente hoy? ¿acaso es la indicación de que algo muy bueno pasará? Y… ¿si es lo contrario? Tal vez solo es la calma que acompaña a una gran catástrofe, mis padres han salido en tiempos de lluvia, sus llantas están gastadas y la carretera inundada; no, eso no pasará.

Pero… mi hermano está solo en su casa, con tantos locos sueltos y él sin cadena en su reja, siempre con música alta y distraído; no, eso tampoco puede pasar.

Aunque ese niño que va pasando por la calle se ve tan triste y cansado ¿sufrirá en su casa?; olvídalo, nunca podrás saber eso.

Tal vez hoy tenga la oportunidad de…

- ¡Tres!

Increíble, siempre entra de forma triunfal el paso tres, cortando mis palabras e intensificando las voces; me repito: volvamos al dos, necesito respirar; pero el llanto no cesa, me sé el procedimiento, es hora de ir por papel y recostarme en el piso, solo un poco a lo que logro tener fuerzas y el hormigueo se detiene, los calambres se van y la respiración regresa a su normalidad.

Me detengo a pensar que el piso ya está muy sucio y que no le caería mal que lo barra… Mmm ahora que lo pienso, debo poner la escoba en un lugar seco, la lluvia hará que se enlode; sí, también debo trapear y meterme a bañar antes de que obscurezca y me provoque tos.

Por fin, cuatro ha aparecido, me levanto a limpiar y pedirme que el compás no se repita de manera invertida, al menos no por hoy.

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