Recuerdan familiares con cariño a ‘José Luis Juárez, beisbolista de corazón y padre ejemplar

José Luis Juárez Aragón, quien fuera conocido como "Cheché", nacido el 30 de marzo de 1948 en la Ciudad de Ejutla de Crespo, Oaxaca, y ferviente amante del beisbol, fue recordado por su familia quien ofició una misa a un año de su acaecimiento además de recordarle en una fecha especial donde también se festeja el Día del Padre.

Juárez “Cheché” Aragón, fue un ferviente enamorado del beisbol y además, un fanático acérrimo de la Máquina Celeste de Cruz Azul al cual ya no le vio conseguir la novena corona de liga.

 

Desde su infancia el beisbol se convirtió en su deporte favorito, y es al que le dedicó gran parte de su vida, iniciando como jugador, para después convertirse en patrocinador y mánager.

José Luis inició sus primeros paso por el rey de los deportes en el año de 1967 integrando el equipo de Vikingos que participaba en la categoría de segunda fuerza de la Liga Oaxaca de beisbol amateur.

Después de celebrada la misa en su honor, asistieron sus hijos José Luis, Paola y Patricia, sus nietas Mafer y Ana Pau Juárez Gómez y quien fuera su pareja de toda la vida, la señora Ofelia Trujillo Soto.

En entrevista, su esposa señaló: “José Luis Juárez fue un gran amigo, un  padre, esposo y abuelo amoroso, mismo que como legado entre otras cosas, nos ha dejado el lado humano, ya que nos enseñó a ayudar al prójimo, a respetar la naturaleza y a ser personas íntegras.

 

“Dentro de las grandes cosas que aportó fue el haber impulsado siempre la práctica del deporte en casa, y nos inculcó el amor por todas las actividades que se realicen, hacerlas siempre con amor y con cariño. “Nos mostró con el ejemplo, a ser responsables en todo lo que hagamos, a ser personas ‘puntuales’ siempre que se tiene algún compromiso, cita o evento.

“Pero siempre nos recalcaba a cumplir siempre nuestros compromisos y promesas. A ser personas que cumplen su palabra. Nos enseñó a ser buenos amigos con el próximo y a enfrentar todo con optimismo.

“A levantarse de los tropiezos y seguir adelante, a luchar por nuestros objetivos. Siempre apoyándonos en cualquier situación por muy difícil que fuera.

“Simplemente, "Colacho, Lecumé, Pequeño Bill", como le llamábamos en la familia, fue un gran hombre y un gran ser humano que nos
mostró a hacerlo todo con pasión y a disfrutar de cada instante de nuestras vidas; Así lo recordaremos siempre”, finalizó diciendo.