Los asesinos del codo del diablo en Costa Rica en 1948

Se conoce como Asesinatos del Codo del Diablo a un crimen político realizado en Costa Rica el 19 de diciembre de 1948, en un área de Siquirres, provincia de Limón, conocida como “El Codo del Diablo”.

Seis presos políticos fueron secuestrados y asesinados en forma extrajudicial debido a su afiliación al comunismo.

Las víctimas fueron los costarricenses Federico Picado Sáenz, Tobías Vaglio Sardi, Lucio Ibarra, Octavio Sáenz Soto y Álvaro Aguilar, así como el nicaragüense Narciso Sotomayor, quienes estaban vinculados al partido comunista Vanguardia Popular y fueron combatientes del bando “calderonista-comunista” que resultó perdedor durante la guerra civil de Costa Rica de 1948 que había terminado ocho meses atrás.

Los asesinos eran afines al bando ganador “figuerista” y el gobierno estaba en manos de la Junta Fundadora de la Segunda República, gobierno de facto.

 

Ha sido el único caso conocido posterior a 1948 en que se dio el asesinato de ciudadanos costarricenses debido a sus ideas políticas por parte de personas vinculadas al Estado.

Quienes perpetraron el crimen fueron el capitán Manuel Zúñiga Jirón y el subteniente Luis Norberto Valverde Quirós de la Fuerza Pública y como chofer el cubano Clarencio Auld Alvarado.

Los detenidos fueron trasladados desde una comandancia policial en Limón, esposados de dos en dos, hasta el área de Siquirres a orillas del Río Reventazón conocida como “Codo del Diablo”.

Fueron conducidos a bordo del tren al atlántico de la empresa Costa Rica Northern Railway Company, asesinados con arma de fuego y sus cuerpos lanzados al río.

 

Los homicidas pensaron que los cadáveres no serían encontrados, sin embargo uno de los cuerpos se desprendió de las esposas que llevaba puestas y se separó del resto, siendo encontrado poco después.

Se dictó orden de arresto, encarcelamiento y juicio contra los culpables, sin embargo éstos escaparon de la justicia al extranjero, según se denuncia, con ayuda de contactos que tenían en el gobierno.

El horrendo complot militar

En la noche del 18 de diciembre de 1948, con pretexto de la invasión iniciada días antes por fuerzas" calderonistas" desde territorio nicaragüense, fueron sacados de la cárcel de Limón y esposados de dos en dos, seis presos políticos.

Estos hombres fueron: Federico Picado, secretario general de la Federación de Trabajadores de Limón y diputado electo en las elecciones de febrero del 48 por el Partido Vanguardia Popular; Octavio Sáenz, dirigente ferroviario y responsable de organización del Partido de Limón; Tobías Vaglio, destacado dirigente de la huelga bananera de 1934 en el Atlántico y luego dirigente comunista en la región de Siquirres; Lucio Ibarra, dirigente también de la huelga bananera de 1934 y luego organizador del movimiento campesino en la región de Guácimo.

Además, fueron incluidos en el grupo un nicaragüense, de apellido Sotomayor, con quien tenía un choque personal el entonces comandante de plaza del puerto, y Carlos Aguilar, de Guápiles, a quien se sacó al confundirlo con el dirigente obrero Fernando Aguilar.

En tren especial, manejado por un maquinista y un fogonero escogidos para encubrir el crimen, se trasladó a los 6 presos políticos en dirección a la ciudad de San José.

Al bordear el Cerro del Diablo en la milla 41, donde la línea hace una curva cerrada que se conoce como "El Codo del Diablo", el tren se detuvo.

El capitán Manuel Zúñiga Jirón ordenó a los presos políticos bajarse y con una ametralladora Niehausen los asesinó. Los presos políticos Picado y Sáenz fueron “rematados” con tiros de revolver por Luis Valverde.

La prensa informó al día siguiente que una patrulla de comunistas que intentó tender una emboscada a una fuerza del gobierno había sido derrotada, sufriendo varias bajas.

Planes de exterminio masivo

En los mismos días en que fue cometido este asesinato en masa, contra hombres que no habían realizado ninguna clase de delito, fueron sacados de la Penitenciaría durante la noche, igual que los presos de Limón, y también esposados, de dos en dos, cinco dirigentes comunistas de aquel entonces.

Existía el plan de asesinarlos en horas de la madrugada del día siguiente. Las víctimas fueron sacadas del penal en forma sigilosa e incomunicadas en una celda del cuartel de la Guardia Civil. La orden del asesinato no pudo ser cumplida porque el plan fue denunciado, según se dijo, por la esposa de uno de los comandantes de la Penitenciaría.

Ni el asesinato del "Codo del Diablo" ni el plan de asesinato en masa de dirigentes comunistas en San José, fueron hechos aislados ni casuales.

Fueron parte del plan de exterminio de comunistas que fuerzas filo-fascistas, infiltradas en el movimiento que encabezó el caudillo José Figueres trataron de poner en práctica. En los primeros días de la represión de 1948 los dirigentes comunistas internados en la Penitenciaría fueron visitados por un emisario de Figueres quien les notificó que debían acceder a abandonar el país, para lo que el Gobierno daría facilidades, pues un grupo de combatientes liberacionistas tenía el plan de asesinarlos.

En cumplimiento de este plan, en el curso de los meses de mayo y junio del 1948 varios comunistas o simpatizantes del comunismo fueron sacados de la Penitenciaría durante la noche y asesinados, entre ellos un hijo de Tobías Vaglio.

Los dirigentes comunistas se negaron a abandonar el país voluntariamente y a aceptar ayuda del gobierno para exiliarse.

Los hechos posteriores parecen indicar que la notificación hecha por el emisario de José Figueres tenía fundamento.