"Vivíamos cerca de un asesino": vecinos del feminicida de Atizapán creían que Andrés N. era un hombre confiable

Agencia ReformaAgencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- Inquieta, temerosa, María Ordaz, como muchos de los vecinos de la colonia Lomas de San Miguel en Atizapán, ha visto cómo entran y salen peritos con su traje de bioseguridad blanco de Margaritas 22, la casa donde vivía Andrés N. El vecino que la comunidad consideraba confiable, tímido y siempre sonriente que ha confesado haber matado a decenas de mujeres. 

"Lo conocí desde hace muchos años, 28 o 29. Él era el presidente del Consejo de la Colonia, vino varias veces a esta calle. Los vecinos le pedimos ayuda para que la pavimentara. 'Hay que quitar el piedras', nos dijo, por eso le apodamos 'El piedras' y no el chino como los demás vecinos. No hablaba bien el español, era de Oaxaca. Él daba la mano como gente normal", afirma María.

Relata que todas las mañanas pasaba frente a esa vivienda en su recorrido hacia la escuela de sus hijos. "Incluso nosotros íbamos al consultorio médico en el local que él rentaba al lado de su casa". 

Ahora, María observa con horror el lugar de intervención donde los peritos han encontrado más de 3 mil 700 restos óseos que podrían corresponder a 17 personas; además de un cuchillo, un machete, teléfonos celulares, pulseras, collares, aretes, entre otros objetos. 

Ella no sabe cuántas mujeres desaparecieron en la zona, lo que sí recuerda es la incesante colocación de fotografías que hicieron familiares desesperados. "Cuando iba al mercado o caminaba por alguna calle de la colonia veía las fotos pegadas en los postes de luz y en las paredes de las casas. Todas se parecían".

No olvida el rostro de Reyna, la ultima víctima de Andrés. "Era guapa, muy seria. Yo vi cuándo él se le acercó en el local que ella atendía. Incluso lo vi hablando con las niñitas de ella".

También recuerda a la joven que hacía la limpieza en la bodega en donde él guardaba las despensas que le daba a la gente. Esa muchacha desapareció junto con su hijo de 7 años, el propio Andrés acompañó a su hermana a hacer la denuncia. "Estoy atónita", expresa Ordaz.

Ahora, todos tenemos miedo de saber que un asesino vivía cerca de nosotros. Queremos más seguridad, que cuando alguien vaya a denunciar la autoridad haga algo, y no lo dejen pasar porque yo creo que eso fue lo que pasó aquí, dice enfática.   

Sin embargo, desde la mirada de Anselmo Apodaca, consultor forense que ha intervenido durante más de 25 años en casos tan desafiantes como el de Juana Barraza "La Mataviejitas" y el homicidio de la familia Narezo en Tlalpan, la verdad de este caso estremecedor saldrá a la luz, pues confía en que el ajedrez forense será jugado con maestría.