Nucú, un manjar caro porque el hombre lo está extinguiendo

René AraujoRené Araujo

El nucú, chicatana, cocosh, nokú, tzim-tzim o zompopo, es una hormiga que tiene colonias de hasta 80 metros de profundidad y millones de miembros, informó Carlos Guichard,  director del Zoológico Miguel Álvarez del Toro (Zoomat).

Detalló que es poco probable que esta hormiga se extinga por solamente comerla, pero lamentablemente se puede extinguir porque año con año se van encementando las calles y terrenos con lo que no se les permite hacer sus hormigueros.

O bien, dijo el especialista, se usan insecticidas para matar las plantas que ellas requieren para cultivar un hongo del que se alimentan.

“Las hembras y machos salen de la colonia para aparearse y formar nuevas colonias y nosotros somos impertinentes  de romper ese ciclo, aunque con esto también controlamos su población, que en algunos sectores agrícolas es considerada una plaga, estas especies no comen las plantas, las usan de repositorio de un hongo del que se alimentan”, agregó.

Es por ello que el hombre al entorpecer su hábitat provoca que año con año sea más difícil capturarlas y además de que se provoca que este manjar exótico en el estado de Chiapas, ya no sea nada barato; pues en los mercados de la ciudad capital el precio oscila desde 30 pesos una medida hasta 300 pesos un bote de litro.

Las personas que se dedican a la comercialización de esta especie, se desvelan para atrapar a la “la reina de las arrieras”, así lo confirmó Mónica Martínez Ovando, bióloga y curadora de invertebrados del Zoomat.

“Las hormigas rojas que cortan las hojas principalmente de las rosas o el limón, estas hojas no son el alimento de las hormigas, estas hojitas las van a utilizar como sustrato para producir un hongo del cual se alimentan, los hormigueros nos ayudan al ambiente para que se remueva en suelo, para que se den las raíces y para aportar nutrientes que es lo que hacen es traer hojitas y abonar más el suelo para que tengamos árboles y plantas”.

El baile nupcial del nucú

La especialista explicó que cuando salen revoloteando las famosas “palomitas” o “vientos”, muchas personas se ven fastidiadas porque tienen que apagar su luz, pues es muy común ver que se agrupan alrededor de los focos, esta es una señal que va a salir nucú en una noche de lluvia, sin embargo, no nos están avisando que es para que las casemos, este ritual se llama “el baile nupcial”.

“El baile nupcial es el que vemos cuando están los días lluviosos o noches lluviosas, y al día siguiente sale el famoso nucú, y vemos que salen volando, nosotros pensamos que es para que los atrapemos, ¡pero no!, es un baile nupcial, salen las hembras con alas, (el famoso nucú) y los famosos vientos, (que son las otras hormiguitas más pequeñas que no pesan nada), por eso le llaman vientos que son los machos, hembras y machos salen y hacen un baile que es el cortejo”, narra Martínez Ovando.

Después de la danza y fiesta, una que otra muchacha se queda sin alas, pero cargadas de “hijitos”, estas regresan a la tierra para formar nuevamente su colonia u otro hormiguero.

“Posterior a esto algunas de las hembras (que es el nucú), se cortan las alitas y van buscando en la tierra, hasta formar otro hormiguero, o bien, otro lugar donde va a haber más cantidad de súbditos (hormigas, trabajadoras) que es lo que va a hacer ella, poner huevos, por eso va cargada”, señala la bióloga.

Sin lugar a dudas, es un gran trabajo para que esta especie se dé, cortar la hoja, llevarla al nido, ahí llegan a una cámara especial, le pasan a otra hormiga la hoja, adentro la esterilizan, la limpian, la trituran, la muelen y esa pasta la colocan en un espacio adecuado, para el cultivo de un hongo de la cual se van a alimentar todas, y ahí cuidan a la reina, la única hembra fértil, ( todas las hormigas son hembras, pero la única que puede poner huevos fertilizados y de los cuales van a salir descendientes, es el nucú o reina).