Los sangrientos Juegos Olímpicos en Múnich de 1972

Masacre de atletas olímpicos

La masacre de Múnich fue un atentado perpetrado por guerrilleros palestinos durante los Juegos Olímpicos de 1972 en Múnich, Baviera, en la entonces Alemania Occidental.


Once miembros del equipo olímpico de Israel fueron tomados como rehenes y asesinados por un comando del grupo armado "Septiembre Negro", una facción de la Organización para la Liberación de Palestina, liderada entonces por Yasser Arafat.


Poco después del comienzo de la crisis, los miembros del comando de "fedayines" (que en árabe significa "los que se sacrifican") demandaron la liberación de 234 prisioneros alojados en cárceles israelíes, así como de los fundadores de la Fracción del Ejército Rojo, Andreas Baader y Ulrike Meinhof, encarcelados en Alemania.


Los combatientes palestinos asesinaron a once atletas y entrenadores israelíes y a un oficial de la Policía de Alemania Occidental.


Cinco de los ocho miembros de "Septiembre Negro" resultaron muertos por la Policía durante el fallido intento de rescate de los rehenes. Los tres secuestradores que sobrevivieron fueron detenidos, pero liberados tan solo 53 días después tras el secuestro de un avión de la aerolínea alemana Lufthansa.


Israel respondió a los asesinatos organizando las operaciones Primavera de Juventud y Cólera de Dios, con el objetivo de matar en forma colectiva a todos los responsables de la masacre.  


La historia de la matanza  


Al momento de producirse la toma de rehenes, los Juegos Olímpicos de Múnich 1972 transcurrían en su segunda semana. El Comité Olímpico Alemán, organizador del evento, se había propuesto como objetivo que la atmósfera de la villa olímpica fuese abierta y amistosa.


La ausencia de personal de seguridad armado había sido motivo de preocupación para el titular de la delegación israelí.


Las autoridades alemanas aseguraron que se proveería de seguridad adicional a la delegación israelí. En la noche del 4 de septiembre, los atletas israelíes estaban en la villa olímpica. Hacia las 04:40 del día 5, mientras los deportistas dormían, ocho "fedayines" del grupo palestino "Septiembre Negro", vestidos con trajes deportivos y llevando pistolas y granadas en bolsas de deporte, escalaron la reja de dos metros que rodeaba el complejo.


El entrenador del equipo de lucha, Moshé Weinberg, de 33 años, oyó un ruido en la puerta del primer apartamento y observó que alguien abría ligeramente la puerta. Se abalanzó sobre ésta dando un grito de alerta, mientras intentaba cerrarla forcejeando con los guerrilleros palestinos. En la confusión, nueve atletas pudieron escapar y otros ocho se ocultaron.


El luchador Yossef Romano forcejeó con uno de los atacantes y le arrebató su arma, pero resultó muerto por un disparo. El entrenador Weinberg recibió un tiro en la cara que le atravesó las mejillas cuando intentó atacar a un terrorista con un cuchillo de fruta, y fue obligado a conducirles a los otros apartamentos.


El israelí los llevó directamente al nº 3, donde se alojaban los atletas más fuertes, creyendo que podrían reducir a los terroristas. Pero los atletas fueron sorprendidos durmiendo.


El entrenador Weinberg aprovechó para asestar un puñetazo a uno de los palestinos. Otro "fedayín" le disparó a matar. Tras la muerte del entrenador israelí, los terroristas tomaron como rehenes a nueve integrantes del equipo. Posteriormente se divulgó que los secuestradores eran "fedayines" palestinos.


El grupo comando estaba líderado por Luttif Afif y Yusuf Nazzal. 

   
Negociaciones


Poco después de las 06:00, los secuestradores expusieron sus demandas, que de no ser cumplidas antes de las 09:00, un atleta sería ejecutado. El jefe de Policía de Múnich, Manfred Schreiber, se personó en el lugar y habló con el líder guerrillero, quien se identificó como "Issa".


A las 11:15, Israel hizo saber al gobierno de la entonces República Federal de Alemania que no habría negociación alguna. 


Schreiber se dirigió de vuelta al edificio ocupado por los guerrilleros y reconoció que aún no había progreso por parte del gobierno israelí para excarcelar a los 236 presos. Aun así, hizo saber al comando palestino que Alemania había liberado a Andreas Baader y Ulrike Meinhof.


A medida que pasaban las horas, el Comité Olímpico Internacional veía aumentar la presión internacional exigiendo la suspensión indefinida de los Juegos, la cual no se produjo sino hasta las 15:30.


En este punto, los "fedayines" habían logrado el objetivo de hacer pública la causa palestina a lo largo del globo. 


Pero los palestinos sabían que no podrían mantenerse alerta y ocupar el edificio por mucho más tiempo. A las 18:00, los palestinos exigieron ser llevados a Egipto en avión.
Rescate fallido


Las autoridades fingieron estar de acuerdo con la demanda de ir a Egipto. Dos helicópteros militares UH-1H iban a transportar a los combatientes palestinos y rehenes a la base aérea de Fürstenfeldbruck.


Las autoridades, que siguieron a los fedayínes y rehenes en un tercer helicóptero, tenían planeado un asalto armado en el aeropuerto. Un Boeing 727 fue colocado en la pista, con cinco o seis policías armados y disfrazados como tripulantes.


Se acordó que dos palestinos inspeccionarían el avión. El plan era que los alemanes los someterían mientras abordaban, dando a cinco francotiradores la oportunidad de matar a los terroristas restantes en los helicópteros.


A último momento, los policías a bordo del avión abandonaron su misión sin avisar al comando central. Esto dejó a los cinco tiradores en desventaja frente a un grupo más grande y mejor armado. Los helicópteros aterrizaron poco después de las 22:30 y los cuatro pilotos y seis de los secuestradores salieron.


Cuatro de los miembros de "Septiembre Negro" redujeron a los pilotos a punta de pistola. Dos palestinos se acercaron a inspeccionar el avión, solo para encontrarlo sin tripulantes. Al darse cuenta de que habían sido engañados, corrieron de vuelta hacia los helicópteros.


Hacia las 23:00, los alemanes dieron la orden de abrir fuego. En el caos que siguió, los dos secuestradores que retenían a los pilotos de helicópteros, fueron muertos mientras que los restantes se cubrieron, contestando el fuego por detrás y por debajo de los helicópteros.


Un policía alemán en la torre de control fue alcanzado por una bala perdida. Los pilotos de los helicópteros huyeron.


Los rehenes no pudieron hacerlo debido a que se encontraban atados.  A las 0:04 del 6 de septiembre, un "fedayín" fusiló a los rehenes del helicóptero oriental. El terrorista también lanzó una granada a la cabina. La explosión resultante destruyó el helicóptero e incineró los israelíes atados en su interior.


Luego, este mismo "fedayin" corrió por la pista y comenzó a disparar contra la Policía, que respondió acribillándolo. Otro palestino fue abatido por uno de los francotiradores. Un informe del fiscal de Baviera indicó que un tercer secuestrador se situó en la puerta del helicóptero occidental y ametralló a los cinco rehenes restantes.


Tres de los "fedayines" que quedaban, fueron capturados por la Policía. El líder Yusuf Nazzal huyó, pero fue rastreado y abatido después de un breve tiroteo. Para la 01:30, la batalla había terminado. Los hechos acaecidos en Múnich traerían consigo una espiral de violencia por parte de Israel, con el fin de dar caza a los supuestos responsables del acto terrorista.