Atentado contra Catedral de Bagdad en el 2010, tuvo un saldo de 58 muertos y 78 heridos

El ataque a la Catedral de Bagdad en 2010 fue una agresión dirigida contra los católicos sirios en Irak, perpetrado el domingo 31 de octubre de 2010 por el grupo terrorista Estado Islámico, que consideraba al recinto religioso como "la guarida sucia de la idolatría".


El atentado implicó que más de 100 feligreses fueran tomados como rehenes, y dejó como saldo al menos 78 heridos y 58 muertos, incluyendo 2 sacerdotes.


El grupo terrorista Estado Islámico, en esa época estaba vinculado a la red Al-Qaeda. El Ejército de Estados Unidos confirmó que los atacantes eran de Al-Qaeda debido a sus "tácticas, técnicas y procedimientos".  


Terroristas se refugian en la Catedral


En forma inicial unos cinco o seis terroristas armados atacaron​ la Bolsa de Valores de Bagdad, donde provocaron una fuerte explosión y realizaron ráfagas de disparos, provocando la muerte de dos guardias.


Los extremistas huyeron hacia la Catedral católica siria de Nuestra Señora de la Liberación, en el barrio de Karrada en la noche. Tomaron la iglesia y secuestraron a los más de 100 asistentes al culto, para usarlos como rehenes.


Los terroristas irrumpieron en la Iglesia, cerraron la puerta y comenzaron a disparar a las luces, al mobiliario, a los crucifijos, a las estatuas de la Virgen y a los fieles asistentes de la Eucaristía del domingo.


A raíz de la incursión armada, fueron acordonadas las calles en el barrio y se produjo un enfrentamiento cuando la Policía llegó al lugar dos horas más tarde. Abdullah Hermiz, director del Fondo Cristiano, una organización estatal que supervisa las iglesias de Iraq, declaró que los fieles estaban a punto "de salir y al oír el tiroteo, debido a la situación de miedo, algunos corrían hacia fuera de la iglesia mientras que otros se mantuvieron dentro".


El teniente coronel del Ejército de Estados Unidos, Eric Bloom, afirmó que de las 100 personas en la Iglesia, 19 lograron escapar. Un funcionario de la Iglesia dijo que "los hombres que llevaron a cabo el ataque estaban muy organizados, por la manera como entraron, lo bien preparados que parecían y por estar armados con ametralladoras, cinturones de explosivos y todo lo que pudiesen necesitar".


Abdul Qader al-Obeidi, ministro de defensa de Iraq, dijo que una de las llamadas de teléfono de los atacantes fue "totalmente interceptada" y creía que no había iraquíes porque hablaban árabe clásico, "quizás en un intento para ocultar su identidad".   La televisión Al-Baghdadiya afirmó recibir una llamada de teléfono de uno de los atacantes en la que exigía la liberación de todos los presos de al-Qaeda en Iraq y Egipto. También afirmaron que se encontraban mujeres musulmanas contra su voluntad en los monasterios coptos de Egipto.


Sangrienta operación de rescate


Según el Ejército de Estados Unidos, las fuerzas especiales iraquíes irrumpieron en la iglesia a las 19:00, hora local, para realizar una operación de rescate de los rehenes.


De acuerdo al ministro de defensa de Iraq, todos los terroristas fueron eliminados. De los 58 muertos, al menos 41 eran rehenes, incluidos dos sacerdotes, mientras que los demás eran policías, transeúntes y terroristas.
Otras 78 personas resultaron heridas.


El teniente coronel Eric Bloom dijo que la incursión fue un "robo equivocado". "Hemos visto (a los terroristas) recurrir a robo para obtener financiamiento. Ha sido muy difícil para ellos obtener (por) fuera el financiamiento, por lo que recurren a pequeños crímenes para intentar financiarse." 


Tanto los funcionarios iraquíes como los militares estadounidenses elogiaron el rescate. De acuerdo con el sitio web del grupo terrorista Al-Qaida, el atentado habría sido perpetrado por miembros de Estado Islámico.


En el comunicado, hacían referencia a la Iglesia católica como "la guarida sucia de la idolatría", además de llamar a una campaña contra el cristianismo en Irak.