El reto para los estudiantes y maestros de las comunidades de Oaxaca es adaptarse a la nueva modalidad escolar

Santiago Nacaltepec, Cuicaltlán, Oaxaca.- De haber cerrado por la pandemia el Centro de Bachillerato Tecnológico Agropecuario (CBTA) de este municipio, las autoridades educativas y locales habrían anulado las posibilidades de 59 estudiantes de concluir el ciclo escolar 2020-2021.

El logro que alcanzaron esta semana se hizo en medio de limitaciones tecnológicas, con las carencias de infraestructura educativa y la lejanía de las comunidades desde donde se trasladan estudiantes que tienen muy pocas posibilidades de inscribirse a una universidad o instituto de educación superior.

Complejo panorama educativo

Las calificaciones que a Mariana Aguilar Ramos le permiten egresar con un buen promedio del CBTA le permitirían buscar su  ingreso a un instituto tecnológico, pero implicaría destinar recursos para su educación, un  lujo  en una familia que desde hace cuatro  años reciente la muerte del  jefe de familia.

Aún entre la precariedad, la familia de Mariana es afortunada. En lo que va de la pandemia ninguno de sus  integrantes ha enfermado de COVID, ni requerido atención hospitalaria que  en este municipio de mil 800 habitantes no existe.

Nacaltepec únicamente reporta  un contagio en un hombre de 63 años que enfermó en enero pasado, justo cuando la pandemia llegó a su punto más alto  en la entidad.

Esas condiciones hicieron que la propia comunidad limitara sus accesos y el CBTA suspendiera en enero y febrero las asesorías, pues los tres profesores viven en otros municipios.

La coordinadora de la extensión 02 del CBTA 76 de Santa María Tecomavaca, Viviana Noriega Bautista, por ejemplo, conduce 92 kilómetros cada que acude a dar asesorías, ya que vive en la agencia de Reyes Mantecón, en los Valles Centrales.

Largos traslados

Una distancia más corta, pero en mayor  tiempo la  recorre Maritza Santiago Hernández desde Santiago Ixtlahuaca, que se encuentra en la  colindancia con Nacaltepec, pero  ambos carecen de un sistema de transporte público que evita una  camina de entre 3 a 4 horas.

Caminar esa distancia de lunes a viernes sería referible para  Maritza, que  no  termina por acoplarse  a las clases a distancia con el único apoyo  de su celular, en donde tiene que descargar  libros porque no existen de manera física.

Cuando la coordinadora pide a las y los alumnos de segundo semestre que muestren sus infografías realizadas como parte de tareas pasadas, las de Maritza destacan  por su  empeño.

El respaldo que le da su papá, su mamá  y su hermana la hacen tener la seguridad de que al terminar el bachillerato deba viajar a la Ciudad de Oaxaca o a la capital del país para prepararse como ingeniera agrónoma y volver a ayudar a hacer producir  el campo de una manera más eficiente.

Sin posibilidades de seguir

Las posibilidades de lograrlo son reducidas. De 20 egresados del CBTA en este ciclo escolar, sólo cuatro están completando su ingreso a una institución superior porque cuentan con el respaldo económico de su familia.

Aunque el ciclo escolar terminó formalmente esta semana, todavía diez tendrán que venir a recuperación y ganarse la calificación, aunque sea comprobando el mínimo de conocimientos.

“Nos tuvimos que adaptar  a la situación, porque los  padres  manifestaban que era importante que vinieran de  manera regular a  entregar sus  trabajos y sentirse presionados”, explica la coordinadora Viviana. 

Durante  la pandemia, al menos dos alumnos desertaron y fueron los jóvenes de primer semestre quienes tardaron mucho en adaptarse a esta modalidad, “porque es la primera vez que usan el celular para actividades escolares".

Aunque los  estudiantes de segundo y tercer año están adaptados a esta modalidad, no hay señal de celular y  en la escuela el internet que se utiliza es  rentado, pero no hay servicio cuando las condiciones climáticas lo impiden.

“Tuvimos apoyo del  municipio para poder ingresar  a las aulas, como el gel, el termómetro, alcohol y apoyaron con la  instalación de la red hidráulica para evitar que tocaran el agua que otra persona  ya había tocado".

 Todavía demorarán

Las decisiones en este CBTA son independientes al color del semáforo epidémico de riesgo COVID-19. Aunque en agosto próximo en Oaxaca se defina iniciar el ciclo 2021-2022 de manera presencial, aquí seguirán con las asesorías presenciales.

Ese espacio de 15 días es el tiempo justo para identificar algún contagio. Su coordinadora estima que volver a las actividades como eran antes de la pandemia demorará todavía un año, tiempo en que se mantendrán las asesorías presenciales.

“Pienso que a lo mejor dentro de un  año podría ser el  regreso a  clases presencial, que se siga atendiendo con asesorías  esporádicas, no tan frecuentes, pero  así  presenciales como era antes, va  a ser hasta  dentro de un ciclo más”, expresa convencida.